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domingo, 4 de julio de 2010

Los humanos de Atapuerca comían leones gigantes

Hace 300.000 años, "el hombre era el verdadero rey del ecosistema", dice José María Bermúdez de Castro, director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana y codirector de las excavaciones de Atapuerca. El experto explica así el hallazgo de unos restos fósiles examinados por el equipo de la excavación, y que sugieren que los Homo heidelbergensis que vivían en la sierra de Atapuerca (Burgos) incluían a los antiguos leones en su dieta. El estudio español se publicará en agosto en la revista Journal of Archaeological Science.

En el nivel TD10 de la Gran Dolina de Atapuerca, que tiene una antigüedad de entre 350.000 años y 250.000 años, los investigadores han encontrado restos del esqueleto de un león de las cavernas (Panthera leo fossilis). "Las marcas en los huesos sugieren que las vísceras fueron extraídas del animal", explica Bermúdez de Castro. Los investigadores creen que este dato indica que el animal fue cazado, ya que si hubiera muerto antes, otros depredadores habrían llegado en primer lugar.

Un felino gigante
El ejemplar de esta especie extinta de león medía más de dos metros y "pesaba unos 300 kilos", señala el codirector de las excavaciones. No obstante, el gran tamaño de este mamífero no fue un obstáculo para convertirse en pieza de caza para los heidelbergensis.

Los hombres de entonces medían 1,80 metros y "tenían una gran potencia física", comenta el paleoantropólogo. Por lo tanto, "no resulta extraño que un grupo de cuatro cazadores pudiera hacerse con una de estas piezas", añade. Este miembro de la familia humana se considera un ancestro del hombre de Neandertal (Homo neanderthalensis).

La caza de leones no es muy habitual para el ser humano, "aunque algunas comunidades actuales de masais realizan esta práctica", afirma Eudald Carbonell, también codirector de Atapuerca y coautor del estudio. Sin embargo, para los heidelbergensis "la caza de este ejemplar fue un suceso aislado", asegura Bermúdez de Castro. Además, la condición de gran depredador que ostenta el león hace que su presencia sea relativamente reducida. Las comunidades de estos felinos no suelen superar las decenas, mientras que las poblaciones de sus presas, como los ciervos, pueden llegar a miles.

Las víctimas más habituales de aquellos parientes extintos de los humanos actuales eran los corzos, gamos "e incluso rinocerontes", añade Bermúdez de Castro. De hecho, el nivel donde se ha realizado el hallazgo contiene miles de restos de estos animales.

Fuente: Público
Fecha: 18/06/2010

miércoles, 30 de junio de 2010

La «tumba» del hombre de Arintero muestra un rito funerario excepcional en España

«Único en España». Los profesores de Prehistoria de la Universidad de León Federico Bernaldo de Quirós y Ana Neira Campos manifestaron que el hecho de que los dos cuerpos de los hombres del mesolítico encontrados en una cueva de Arintero hace cuatro años no fueran inhumados es un hecho excepcional. «Es la primera vez que se encuentra aquí un rito funerario del Mesolítico de estas características», destacan, y añaden que esta práctica se había constatado ya en descubrimientos realizados en Portugal o Italia pero nunca en España. Y es que el 90% los ritos funerarios durante el mesolítico eran de inhumación, mientras que los dos individuos de Arintero fueron depositados -”no enterrados-” en el interior de una cueva, lo que implica el inicio de una nueva visión del mundo del hombre que precedió al Neolítico. Esta misma teoría la defiende Pablo Arias, investigador del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria, que destaca que este tipo de comportamientos funerarios -”una cavidad remota, aparentemente no habitable donde se colocan los cadáveres a manera de nichos-” son más frecuentes en épocas más tardías. «La Braña Arintero constituye un documento de gran importancia para conocer el comportamiento funerario de las últimas sociedades de cazadores-recolectores de la península Ibérica», explica.

Dieta y estacionalidad.
El delegado de la Junta, Eduardo Fernández, presentó las conclusiones de la investigación de los dos cuerpos hallados en la cueva de La Braña-Arintero, en una publicación que, coordinada por la antropóloga Encina Prada y el arqueólogo de la Junta Julio Vidal, ha sido editada en la colección Estudios y catálogos de la Junta de Castilla y León. Este monográfico reúne toda la investigación a través de trabajos y estudios de las áreas de prehistoria y antropología de varias universidades españolas y europeas, como la de Oxford o la de Burdeos. Así, los investigadores franceses Solange Rigaud, Franceso D-™ Errico y Marian Vanhaeren fueron los responsables del estudio de los 24 caninos de ciervo encontraron junto a los cuerpos. Destacan los estudiosos que el conjunto responde a una selección que tenía como finalidad adornar, de acuerdo con los cánones simbólicos establecidos, el atuendo que el difunto llevó a lo largo de su vida. Además, existen diferencias en la perforación de los dientes, lo que lleva a pensar que en la confección del conjunto participaron varias personas. Encina Prada manifestó que sólo dos de los caninos pertenecían al mismo ciervo, el resto procedían de distintos cérvidos, todos ellos machos. Además, se ha descubierto que la colección estaba fijada de manera lateral al vestido del portador.

Por su parte, la Universidad de Oxford en colaboración con la de Santander, estudió el colágeno encontrado en los huesos de los dos esqueletos y determinó que, durante sus últimos años de vida, los dos humanos habían basado su alimentación en productos de origen marino, algo muy extraño para los habitantes de zonas de interior. Para Federico Bernaldo de Quirós y Ana Neira, los dos individuos formaban parte de un grupo de alrededor de cincuenta personas cuya dieta puede explicarse en el hecho de que habrían pasado a uno y otro lado de la cornisa cantábrica de manera estacional.

La antropóloga Encina Prada subrayó que los restos humanos corresponden a dos varones de unos 35 o 40 años cuyos restos se conservan de manera muy completa. Ambos individuos se parecen y tienen rasgos suaves y no muy robustos. Además, no eran excesivamente altos. Medían 1,66 y 1,63 centímetros y prácticamente no falta ningún hueso. Las entesopatías de ambos muestran que habrían pasado gran parte de su tiempo en cuclillas o arrodillados, una postura que podrían haber adoptado para la fabricación de utensilios con los que cazar y recolectar.


Hallados en Braña-Arintero los primeros restos humanos mesolíticos del Duero
Los trabajos de investigación que desde hace cuatro años se han realizado en la cueva leonesa de Braña-Arintero han logrado descubrir, por primera vez, restos humanos de la época mesolítica en la cuenca del Duero.

Dos esqueletos hallados en esta zona componen el testimonio más interior de la Península Ibérica, ya que normalmente suelen tener más ámbito costero, según ha informado esta mañana Julio Vidal, coordinador del libro "Los hombres mesolíticos de la cueva de Braña-Arintero", que aúna las investigaciones realizadas desde 2006.

Este monográfico, presentado en León, reúne toda la investigación a través de trabajos y estudios de las áreas de prehistoria y antropología de varias universidades españolas y europeas, como la de Oxford o la de Burdeos, según ha informado una de las coordinadoras del proyecto, Encina Prada.

La Universidad de Burdeos fue la encargada de llevar a cabo un estudio sobre 24 caninos de ciervo que se encontraron junto a los restos humanos y que constituyen unos de los primeros ejemplos de Europa sobre la utilización de huesos para el adorno personal.

Por su parte, la Universidad de Oxford en colaboración con la de Santander, estudió el colágeno encontrado en los huesos de los dos esqueletos y determinó que, durante sus últimos años de vida, los dos humanos habían basado su alimentación en productos de origen marino, algo muy extraño para los habitantes de zonas de interior.

Los restos humanos corresponden, según ha informado la investigadora Encina Prada, a dos varones de unos 35 ó 40 años, a los que hace unos 8.000 años sus congéneres dieron sepultura en un lugar muy propicio para su conservación: dentro de la cueva y lejos del alcance animal.

"Estos hallazgos tienen una particularidad para el mesolítico de la Península Ibérica y del resto de Europa, y es que no hubo intención de enterrarlos, sino que descansaban en la superficie, lo que ha propiciado su buena conservación y el hecho de que se hayan encontrado prácticamente todos los huesos del cuerpo", ha explicado.

La Junta de Castilla y León, responsable de estos vestigios, ha inaugurado una exposición en el Museo de León en la que se pueden observar todos los restos hallados en Braña-Arintero y en la que se explican las investigaciones que aúna el monográfico, según ha anunciado su delegado territorial, Eduardo Fernández.

Fuente: Diario de León / Canal Patrimonio
Fecha: 16/06/2010

martes, 25 de mayo de 2010

Arqueólogos descubren que el hombre ya comía moluscos hace 300.000 años

Un grupo de arqueólogos españoles ha descubierto restos de moluscos, concretamente de lapas, de entre 280.000 y 300.000 años, que suponen la primera "evidencia" en la Península Ibérica, y probablemente en el mundo, de que el hombre del Paleolítico pudo pescar moluscos para el consumo.

Así lo explicó a EFE Jesús Cantillo, investigador de la Universidad de Cádiz (sur español) que ha participado en un estudio sobre restos de moluscos hecho en la zona del Estrecho de Gibraltar.
Cantillo presentará el trabajo en la I Reunión Científica de Arqueomalacología (rama encargada del estudio de los restos de moluscos en yacimientos arqueológicos) de la Península Ibérica, que se celebra hoy y mañana en León (noroeste).

Concretamente, el estudio se basa en unas excavaciones que comenzaron en 2002 en la cueva de Benzú, en Ceuta (ciudad autónoma española en el norte de África), donde han aparecido "patelas" (lapas), aunque no en grandes cantidades.

Esta excavación tiene gran importancia, ya que los registros más antiguos de moluscos pescados por hombres en la Península Ibérica se sitúan en el Cantábrico, hace unos 40.000 años.

El investigador cree que probablemente se trate de las referencias más antiguas de moluscos pescados por humanos en el mundo, ya que los últimos de los que tiene constancia están en África y tienen 180.000 ó 200.000 años.

De la población que pudo pescar estas lapas no se sabe nada, porque, según él, "no hay evidencia de restos óseos".

"Normalmente -dijo-, cuando se recolectan estos recursos marinos van encaminados a la alimentación, pueden tener otros usos paralelos, como para adornos, pero lo normal es que fueran consumidos por el hombre".

Asimismo, el experto añadió que en la misma excavación de Benzú se han hallado vestigios de peces de hace 150.000 años.

La huella que dejan los peces con el tiempo es más difícil de investigar, pero se piensa que se trata de una especie parecida a las doradas, precisó Cantillo.

Esa averiguación también representa todo un hallazgo, porque los registros de peces proceden de hace 25.000 a 40.000 años.

A la citada reunión científica también asistió Arturo Morales, uno de los principales investigadores en este campo de la Península Ibérica, quien, en declaraciones a EFE, trató con cautela este tipo de hallazgos.

Morales recordó que los moluscos tienen 530 millones de años y resulta difícil demostrar que hayan sido consumidos por el hombre, porque "tampoco se deja una huella inequívoca de esto".
Sin referirse al caso concreto de Benzú, el investigador indicó que, cuando aparece un molusco de este tipo, hay que demostrar que ha sido llevado por un humano, ya que "igual lo pudo hacer una nutria".

La reunión científica sobre arqueomalacología es la primera de este calibre que se celebra en la Península Ibérica, y ha sido organizada por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de León.

El objetivo es reunir en la ciudad a todos los especialistas de esta disciplina para debatir y exponer los problemas comunes.

Según comentó a EFE Eduardo González Gómez, uno de los organizadores del congreso, la asignatura pendiente en esta disciplina es considerar a los moluscos un elemento valioso para investigar el medio ambiente y las sociedades y costumbres pasadas.

Fuente: ADN
Fecha: 21/05/2010

viernes, 21 de mayo de 2010

Los neandertales de Maltravieso (Cáceres), primeros en comer hienas

Los neandertales que habitaron en la Cueva de Maltravieso (Cáceres) hace unos 120.000 años fueron los primeros en cazar hienas para su alimentación.

Así lo revelan los datos de un "caso único" puesto de manifiesto por un estudio del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (Iphes).

El estudio, publicado en la revista 'Journal of Taphonomy', descarta la creencia mantenida hasta la fecha, según la cual las hienas, por su actividad carroñera, eran "grandes competidoras" de los primeros homínidos.

El análisis microscópico de los restos fósiles de huesos de hiena hallados en Maltravieso revela pequeñas incisiones producidas por herramientas de piedra, en el proceso de arrancar la piel, la carne y los tendones de los animales.

"Son auténticas señales de carnicería", subrayó en un comunicado Antonio Rodríguez Hidalgo, autor del trabajo junto con Palmira Saladié, investigadora del Iphes y especialista en zooarqueología del Equipo Primeros Pobladores de Extremadura (Eppex).

Los investigadores defienden que hasta la fecha no se tenía documentado ningún comportamiento similar, y trabajan con dos hipótesis: que los neandertales cazasen y comiesen el cuerpo de la hiena cerca de la cavidad y luego otros carroñeros arrastrasen los restos hasta la sima, o bien -la hipótesis más plausible- que los antepasados del hombre entraran directamente en la cueva para cazar a los animales.

Según el Eppex, los datos obtenidos en las sucesivas campañas de excavación entre 2001 y 2009 muestran que una parte de la cavidad funcionó como hogar de hienas --'Crocuta crocuta'-- durante el Pliestoceno, si bien los restos de herramientas humanas añaden "complejidad" al yacimiento, que se encuentra en "las primeras fases de explotación", según el director de las excavaciones, Antoni Canals.

Las campañas se encuentran detenidas por problemas detectados en la conservación de las pinturas rupestres de la cueva, a la espera de conocer las conclusiones de un estudio del Instituto de Patrimonio Cultural de España y la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura para determinar la compatibilidad entre la actividad arqueológica con la preservación del arte paleolítico.

Fuente: Europa Press
Fecha: 18/05/2010

martes, 30 de marzo de 2010

Paleodieta??? curiosidades

Una propuesta que nos ha mandado uno de nuestros lectores, y que por su curiosidad, no hemos podido reprimir publicar.

Aquí van unas propuestas de webs curiosas sobre paleodieta…. aplicadas en dieta actual (¿?)… sí habéis leído bien. Hay gustos para todos…. y más si hablamos de comida, no? Esperemos que disfrutéis… y saboreéis estas webs:

http://old.rawpaleodiet.com (cuanto menos curioso)
http://www.paleocookbooks.com (curioso y de dudoso interés científico… “hay una razón –para seguir su “paleodieta”- nunca has visto un dibujo de un hombre de las cavernas gordo”… razón de peso, no… jajaja… yo estoy a la espera de ver fotos…)
http://www.arthurdevany.com (tan solo decir que sin comentarios)
http://thepaleolithicdiet.com (curioso…) y el libro: The PaleoDiet

En serio, merece la pena curiosear un poco en estas güebs… pero sin perder demasiado el tiempo.

sábado, 13 de febrero de 2010

Hallan restos de los primeros pobladores de América en Malargue

Los hallazgos permiten tener una secuencia continúa casi de los hábitos de los primeros pobladores del Continente.

Raras puntas de proyectil usadas por los primeros pobladores de América y restos de animales extintos, de unos 10.000 años fueron recientemente hallados en una cueva de Malargue, en el sur mendocino, junto a otros de la fauna actual como guanacos y vertebrados.

Según las primeras impresiones del equipo de investigación, que integran científicos del Museo de Historia Natural de San Rafael, el Centro Regional de Investigación y Desarrollo Cultural-Malarg3e (CRIDC) y el Centro International de Estudios de la Tierra (ICES), se trata de restos pertenecientes a los primeros americanos que poblaron esta región de Cuyo.

Los hallazgos son sumamente novedosos para la región y para todo el centro oeste argentino, que carecía de fuertes evidencias de la historia humana para estas fechas, que sí existen en la Patagonia, explicaron los investigadores.

"Son pocos los sitios en el centro oeste de Argentina con evidencias tan antiguas como las encontradas en esta cueva, dado que la mayoría se limitaba a unas pocas lascas y huesos de animales", comentó Clara Otaola, antropóloga y becaria del proyecto financiado por el ICES y la Agencia Nacional de Ciencia y Tecnología.

Ahora "se suman nuevas certezas entre las que se destacan una punta de proyectil que en la región aparecía pocas veces y sólo en superficie, pero nunca en contexto estratigráfico", añadió Otaola, quien estudiará los animales que poblaron Argentina en esa época y determinará cuáles pudieron haber sido explotados por los primeros humanos en el área.

Se trata de la Cueva Salamanca I, localizada en el piedemonte del departamento de Malargue, a unos 1.600 metros sobre el nivel del mar y unos 450 kilómetros al sur de la capital mendocina, y también presenta manifestaciones rupestres que fueron relevadas por uno de los arqueólogos del grupo.

Las excavaciones aportaron una importante cantidad de material arqueológico recuperado con una secuencia que parece iniciarse a principios del Holoceno, o sea hace unos 10.000 años, como puntas de proyectil, fogones, material óseo, cerámica y restos vegetales.

Las numerosas puntas de proyectil aparecidas bajo tierra "permiten tener una secuencia casi continua de los tipos utilizados en la región, como estilos cerámicos de Chile central (Llolleo), un tembetá (antiguo adorno viril) y valvas de moluscos marinos que evidencian la alta frecuencia de intercambios que habría habido dentro de la región", explicó Gustavo Neme, investigador de CONICET en el Museo de San Rafael y director del proyecto.

"Estas evidencias nos ponen en una nueva senda de la historia humana regional. Pero debemos ser cautos, aunque calculamos una antiguedad de 10.000 años, ahora iniciaremos los análisis para confirmar estas ocupaciones", aclaró Neme.

Los trabajos se enmarcan en un proyecto ítalo-argentino que apunta a resolver aspectos del impacto humano sobre el medio ambiente en el sur de Mendoza.

La secuencia temporal obtenida en los hallazgos permitirá discutir varios temas de interés para el Grupo de Arqueología Mendoza, como el poblamiento regional, la problemática del Holoceno Medio y el proceso de intensificación a nivel general.

Más específicamente, también podrán estudiar el uso de las materias primas líticas, el aprovechamiento de recursos vegetales, el impacto de la tecnología cerámica y los procesos tafonómicos que han afectado a los conjuntos óseos de la región.

El arqueólogo Hugo Tucker, del CRIDC-Malargue, señaló que las evidencias de arte rupestre halladas en el abrigo rocoso "son otra pista interesante para conocer nuestro pasado", dado que los instrumentos encontrados durante la excavación arqueológica "están tallados sobre un vidrio volcánico llamado técnicamente obsidiana, pero también hay en sílices y basaltos".

"Ahora se iniciarán estudios para reconstruir el ambiente, la tecnología lítica y la subsistencia" de esos primeros grupos de pobladores, señaló.

Con la ayuda del Fondo Provincial de la Cultura que promueve el Gobierno de Mendoza, Tucker participa relevando las evidencias de arte rupestre halladas en las paredes rocosas del lugar.

"Nuestro museo impulsa la investigación y estos resultados son producto de los intensos trabajos de campo que este verano estamos realizando en distintos sectores de la Argentina, aunque centrados en nuestra región de Mendoza", destacó el geólogo Luis Ballarini, director del Museo de Historia Natural de San Rafael, quien se mostró "muy satisfecho" por la importancia de estos hallazgos.

Los trabajos son, principalmente, financiados por CONICET, ICES, y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.

Fuente:
Los Andes
Fecha: 11/02/2010

martes, 9 de febrero de 2010

Procesamiento de alimentos y evolución de los homínidos

En su conferencia The Development of Food Processing Techniques: Implications for Hominin Chewing Performance[1] Katherine Duncan-Zink del Departamento de Biología Humana Evolutiva de la Universidad de Harvard (quien realiza una estancia de investigación en nuestra escuela), expuso avances de su investigación acerca de la importancia del desarrollo de las primeras técnicas de procesamiento de alimentos para la evolución hominina, específicamente de los efectos de cocinar sobre la morfología craneal y dental.

La dieta humana es evidentemente una de las principales características que nos distingue de otros primates. Las técnicas de procesamiento de los alimentos deben haber sido de un fuerte valor adaptativo en la historia de nuestros ancestros.

Los primeros métodos de “cocina” fueron relativamente rudimentarios pero debieron alterar significativamente algunas propiedades de los alimentos. Con ello se iniciaría un proceso de coadaptación a la disponibilidad de recursos alimentarios de cada ecosistema, mediado por las prácticas culturales de modificación de los alimentos y la variación biológica humana, explica la conferencista.

Los primeros experimentos han sido realizados usando como materiales carne fresca y tubérculos y muestran que asar o cocer los alimentos y suavizar la carne con instrumentos de piedra tiene diferentes efectos en las propiedades de los mismos.

A su vez, el estudio de la fuerza masticatoria ha mostrado que existe una variación extrema a nivel individual en la fuerza total empleada en la masticación y, que especialmente, en el caso de los tubérculos estos primeros procedimientos culinarios reducen de manera significativa la fuerza total requerida en la masticación.

Aún cuando estos son resultados preliminares, menciona Duncan-Zink, se encaminan a demostrar en que medida estas técnicas hicieron posible reducir los costos digestivos en términos energéticos, lo que habría facilitado la reducción de los músculos y las estructuras anatómicas relacionadas con la masticación.

En la segunda parte de su conferencia, la investigadora presentó una síntesis de la más reciente publicación de su tutor, el Dr. Daniel Lieberman, Foot strike patterns and collision forces in habitually barefoot versus shod runners. En este artículo (que mereció la portada actual de la revista Nature) se realiza un análisis biomecánico comparativo entre personas acostumbradas a correr descalzas (adolescentes de Kenya) y personas acostumbradas a correr con calzado deportivo. Los resultados muestran que los corredores descalzos amortiguan de mejor manera la fuerza de los impactos con el suelo y se hacen algunas deducciones y especulaciones de la importancia evolutiva de esta adaptación biomecánica.

Artículos recomendados
The influence of masticatory loading on craniofacial morphology: A test case across technological transitions in the Ohio valley.
C Paschetta, S de Azevedo, L Castillo, N Martinez-Abadias, M Hernandez, DE Lieberman, y R Gonzalez-Jose
Am J Phys Anthropol, Feb 2010; 141(2): 297-314.

Foot strike patterns and collision forces in habitually barefoot versus shod runners
Daniel E. Lieberman, Madhusudhan Venkadesan, William A. Werbel, Adam I. Daoud, Susan D’Andrea, Irene S. Davis, Robert Ojiambo Mang’Eni y Yannis Pitsiladis
Nature 463, 531 (2010). doi:10.1038/nature08723

Links de interés
Video “The barefoot professor”
http://www.youtube.com/watch?v=7jrnj-7YKZE
Revista Nature
http://www.nature.com/nature/index.html
[1] La conferencia tuvo lugar el 28 de febrero de 2010 en la Sala de Usos Múltiples de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Autor: Víctor Acuña Alonzo
Fuente:
Antropología Física ¿para qué?
Fecha: 05/02/2010

jueves, 31 de diciembre de 2009

La cocina nos hizo humanos.

Lo que impulsó nuestra evolución fue guisar.
Hace entre 1,9 y 1,8 millones de años, sobre suelo africano, la evolución horneaba lentamente los primeros especímenes de nuestro árbol genealógico. El Homo erectus se perfilaba como el primer eslabón en la cadena de los “nuestros”, la estirpe que podemos rastrear sin interrupciones hasta antes de ayer.

Fue el primero en salir del continente cuna, y presentó un asombroso 42% de incremento en su capacidad craneal respecto a su especie homínida más cercana: el Homo habilis, con el que convivió y con el que no se sabe si tuvo lazos de parentesco.

Hasta ahora, uno de los argumentos más significativos para explicar el estirón que supuso el H. erectus se centraba en el famoso adagio de que somos lo que comemos. Por entonces, la dieta de raíces, frutos, tubérculos, insectos y hojas había hecho hueco a un potente y nuevo manjar: la carne.

Sin embargo, un conocido primatólogo de la
Universidad de Harvard (EEUU), Richard Wrangham, ha llegado a la conclusión de que en este caso lo realmente decisivo es cómo comemos. En su último libro, Catching Fire, aún no publicado en España, defiende que no fue la carne, sino el uso del fuego para preparar los alimentos lo que lanzó a aquellos seres por un camino que culminaría en la humanización.

Su visión ha resultado controvertida, porque hasta ahora el control sobre la lumbre no se databa en una fecha tan temprana. Las cenizas más antiguas con trazas de haber sido provocadas voluntariamente se encuentran en el yacimiento de Gesher Benot Ya’aqov (Israel), y la investigadora Nira Alperson les ha atribuido una edad de 790.000 años. Sin embargo, Wrangham aduce que: “La arqueología del fuego es muy difícil de detectar”, y se ha apartado de ese indicio tradicional a la hora de establecer su teoría sobre la trascendencia de los fogones.

Lo que hay que tener.
De hecho, su punto de partida ha sido la convicción de que “somos el único animal adaptado biológicamente a la comida cocinada”, según afirma, mientras nos explica que la causa reside exactamente en nuestras tripas.

De todos los primates, poseemos el sistema intestinal más pequeño en relación al tamaño corporal. Nos lo podemos permitir, porque hemos trasladado a la encimera (y, a veces,
otros sitios) una gran parte del trabajo que supone transformar las viandas en compuestos químicos aprovechables. Como ejemplo, exponer la carne a una temperatura de entre 60 y 70ºC derrite su tejido conjuntivo y reduce al punto mínimo la fuerza necesaria para cortarla. Y un diente destinado a partir una patata hervida puede ser hasta un 82% más pequeño que el que deba hincarse en una cruda.

Aunque también existen formas de adecuar el maná que nos ofrece la naturaleza sin necesidad de chispas. Eduardo Angulo, biólogo de la Universidad del País Vasco, argumenta que: “Una visión más amplia de la gastronomía incluye sistemas de conservación como el secado (seguramente el más antiguo), la salmuera, el enterramiento en la tundra para congelarlo…” En su libro
El animal que cocina recoge con detalle cómo ya nuestros ancestros empezaron a ensayar sus primeros pinitos con todos ellos.

Buscando el cambio.
Si queremos saber cuándo empezamos ese proceso único de trasteo culinario, bastará con detectar el momento en que se nos empezó a encoger el estómago. La mayor reducción se produjo precisamente en el Homo erectus. Acompañada de una disminución en los dientes, la pelvis y la caja torácica, y un aumento del cerebro. Algo que, desde luego, también contribuyó a hacernos humanos y que no se dio en el contemporáneo Homo habilis; según Wrangham, porque nunca llegó a dominar el fuego.

Invertir con cabeza.
El menor esfuerzo de masticar y digerir un menú más blando proporcionó unas reservas extra que aportaron mejoras definitivas a sus comensales: fuerza para caminar distancias más largas, un sistema inmunitario fortalecido y crías más robustas que pasaban de la leche al alimento sólido con más facilidad, y dejaban a sus madres libres para volver a parir antes. Sin contar con que la reducción del tiempo de masticado les dejó muchas horas libres, con curiosas consecuencias sociológicas (véase el recuadro "La sartén por el mango").

Pero el mayor beneficio de la bonanza energética lo recibió el centro de control corporal:
el cerebro. “Estos órganos son caros, necesitan una enorme cantidad de glucosa y una de las pocas formas que tienen los animales de proporcionársela es teniendo intestinos pequeños”, explica Wrangham. Así, nuestra materia gris empezó a convertirse en la mayor del reino animal en relación a nuestra talla.

Eduardo Angulo considera, además, que la cocina obligó a ejercitar el intelecto en otro sentido: “Cocinar supone planificar la recolección o captura del alimento, su conservación, su preparación e incluso cómo se va a distribuir dentro del grupo: el jefe recibirá más alimento, y quizá los niños y ancianos las piezas más tiernas”, con el reto que todo ello supone para el desarrollo de las habilidades sociales.

La capacidad intelectual pudo potenciar la técnica culinaria, y viceversa, en un ciclo que nos ha traído hasta el presente. En cuanto a las pruebas necesarias para refrendar definitivamente su teoría, el propio Wrangham apunta a claves genéticas: “Lo sabremos cuando averigüemos en qué momento nos adaptamos a los compuestos Milliard, unas sustancias mucho más frecuentes en la comida cocinada que en la cruda”. Mientras, seguiremos disfrutando de un menú en su punto.

Fuente:
Quo
Fecha: 29/12/2009

martes, 29 de diciembre de 2009

Sesenta esqueletos sin cabeza de 3.000 años de antigüedad

Cuando un equipo de arqueólogos comenzó a excavar en un arrecife de coral de Vanuatu entre 2008 y 2009, pronto descubrieron un antiguo cementerio. Hasta ahora, se han registrado 71 individuos enterrados, ofreciendo nueva información sobre los habitantes de las islas y de sus ritos funerarios.

"Esto es un gran descubrimiento, ya que son los más antiguos y grandes esqueletos hallados en el Océano Pacífico, los cementerios más grandes encontrado más al este, son bastante más jóvenes", apunta Mads Ravn, jefe de investigación en el Museo de Arqueología de la Universidad de Stavanger, Noruega.

Los familiares no tratan a sus muertos con gentileza. Además de estar sin cabeza, algunos de ellos rotos sus brazos y piernas, con el fin de que encajaran en las cavidades de los arrecifes de coral. Ravn sugiere que pudo ser que se pudrieran primero y más tarde enterrados como esqueletos.

Con el personal local del museo de la Casa de Cultura de Vanuatu, una serie de investigadores, dirigidos por Stuart Bedford y Matthew Spriggs de la Universidad Nacional de Australia (ANU), forman un equipo internacional y multidisciplinar, que trabaja para reunir información acerca de los habitantes de las islas del Pacífico . La experiencia de Mads Ravn en la migración y colonización a grandes distancias, así como en documentar las excavaciones y su grabación digital, convierten sus contribuciones en importantes para este esfuerzo de cooperación.

La tumba de coral
Vanuatu es un país de 83 islas, situado a 1.750 km. al este de Australia. El suelo contiene los restos de una violenta erupción volcánica, que se cree tuvo lugar hace exactamente 3.000 años atrás. Los científicos no encontraron ni rastro de actividad humana anterior a este evento.

"La forma en que estas personas están enterradas, testifican un concepto del cuerpo, diferente de la concepción en Europa de los últimos 5.000 años", explica Mads Ravn.

"No había una marcada división entre la vida y la muerte, y los muertos participaban del presente. Hace unas décadas, en Bali y otras islas del Pacífico, la gente aún exhibía los cráneos de sus ancestros en sus hogares", añadió.

Esto explica el por qué de los esqueletos sin cabeza de Vanuatu. Uno de los esqueletos yacía con cinco calaveras sobre el pecho, y Ravn piensa que las cabezas se pudieron utilizar en rituales ancestrales.

Los isleños, por lo general, retiran las cenizas volcánicas antes de enterrar a sus muertos bajo las cenizas y la arena. Cada tumba está marcado con una jarra de cerámica decorada con intrincados motivos, posiblemente estampados de pequeñas piezas de hueso trabajado. La cerámica también representa la cara y los ojos, tal vez imágenes de sus antepasados.
"Nunca he visto antes objetos así tan hermosos. Estos debieron ser las jarras de cerámica más fina del mundo en aquella época", exclamó Ravn.

Viajes de larga distancia
Los primeros habitantes de Vanuatu, probablemente procedían de Taiwán o de Filipinas, después de haber viajado miles de kilómetros en canoas equipadas suficientemente grandes como para contener a familias numerosas. Los piragüistas se establecieron en estas islas deshabitadas y vivían de la pesca y el cultivo de la tierra. Las tortugas gigantes eran abundantes y fáciles de atrapar. Las cenizas volcánicas de hace 3.000 años, contienen pistas de muchas de esas tortugas, pero son totalmente inexistentes 100 años después.

"Es muy interesante observar las consecuencias de los humanos cuando toman posesión de una tierra virgen", comentaba Ravn.

Durante unos siglos, varias especies se extinguieron, la tortuga gigante entre ellos. Huellas de conchas de mejillones también ofrecen su testimonio del consumo excesivo. Las conchas disminuyen de tamaño a medida que los sedimentos se hacen más jóvenes. Según Ravn, los habitantes simplemente sobreexplotaron sus recursos.

Fuerza y aventura
Los perfiles de ADN de los equeletos deben estar listos para finales de este invierno, y los científicos esperan descubrir los vínculos de parentesco entre los muertos. Pero ya hay algunas conclusiones de su estado de salud.

"La gente sufría de gota y de caries, ambas enfermedades están asociadas con la buena vida. Pero podemos decir a partir de nuestras muestras de que los habitantes eran duros y fuertes. Simplemente estaban genéticamente predispuestos a contraer la gota tras la ingestión de mariscos. Y el almidón de alimentos como el taro y la batata inducían a la caries", explica Ravn.

El análisis de dientes también reveló lo que estos isleños parecían en un principio. "Eran muy probablemente de piel blanca de origen asiático, a diferencia de los actuales melanesios, de piel oscura. Los primeros pobladores probablemente viajaron o se mezclaron con los melanesios que llegaron más tarde; no obstante, estos datos podrán confirmarse con los estudios de ADN y futuros análisis isotópicos" señaló Ravn.

Se cree que los primeros pobladores del Pacífico impulsados por una superpoblación, o por unas normas hereditarias que concedían al primer hijo el derecho a heredar la tierra, hacía realmente difícil para los hermanos menores el asentarse.

Pero uno no debe excluir el deseo de viajar y el espíritu de aventura, dice Ravn. El deseo de aventurarse fuera, probablemente ha sido una fuerza impulsora en todo momento.

Los primeros vanuatuanos se quedaron en las islas durante años, hasta que algunos de ellos, probablemente impulsados por el deseo de aventura y fortuna se hicieron a la mar de nuevo en el Océano Pacífico, y eventualmente hacia la Isla de Pascua. Durante más de dos siglos, en el Océano Pacífico se colonizaron todas las rutas hasta las Islas Tonga. Para entonces, se había cubierto una distancia de más de 3.000 kilómetros en canoa.

Imagen crédito: Mads Ravn/Universidad de Stavanger.

Fuente:
BitNavegantes
Fecha: 23/12/2009

lunes, 28 de diciembre de 2009

Los humanos primitivos comían cereales procesados hace 100.000 años en África

El consumo de cereales salvajes por parte de los humanos primitivos es mucho más antiguo de los que se creía, a la vista de unos restos de sorgo descubiertos en un yacimiento arqueológico de Mozambique y datados en 100.000 años, un tiempo en el que hasta ahora se pensaba que el Homo Sapiens sería más bien recolector de frutos secos y frutas.

El arqueólogo Julio Mercader (Universidad de Calgary, Canadá) ha encontrado abundantes residuos de grano en unos instrumentos de piedra que estaban en la cueva de Ngalue y explica en la revista Science que debe ser harina de sorgo salvaje, lo que implica que aquellos humanos habían incorporado estos productos a la dieta. Es la prueba directa más antigua del consumo humano de cereales preagrícolas en el mundo, afirma el investigador.

"Este hallazgo ensancha el marco temporal del uso de semillas de gramíneas por parte de nuestra especie y es una prueba de una dieta variada y sofisticada mucho antes de lo que pensábamos", afirma Mercader. "Fue durante la Edad de Piedra, en una época en que se creía que la recolección de granos salvajes sería una actividad irrelevante, marginal en comparación con las raíces, los frutos secos y las frutas". Según el investigador, las evidencias halladas ahora Mozambique son equiparables a las pruebas de consumo de cereales por parte de los cazadores recolectores en muchas partes del mundo hace unos 12.000 años, solo que en este caso se trata de restos de 90.000 años más.

En la profundidad de la cueva, Mercader ha hallado docenas de instrumentos de piedra, huesos de animales y restos de plantas, lo que apunta hacia prácticas de alimentación en el lugar por parte de aquellos humanos primitivos, explica la Universidad de Calgary en un comunicado. La presencia de harina y de herramientas para moler indica que se llevaba el sorgo a la cueva para ser procesado.

"Se considera que el consumo de harina representa un paso crítico en la evolución humana por lo que supone de mejora de la calidad de la alimentación en la savana y en la selva africana, donde evolucionaron los humanos modernos", explica Mercader. Su hallazgo "puede ser unos los ejemplos más tempranos de esta transformación de la dieta". Es la complejidad técnica y la manipulación culinaria que los cereales exigen para su ingestión lo que hace que su uso sea un paso crítico en la historia de la humanidad.

Fuente:
El País
Fecha: 23/12/2009

martes, 22 de diciembre de 2009

Los humanos ya se alimentaban de cereales hace 100.000 años

El arqueólogo español Julio Mercader de la Universidad de Calgary (Canadá) ha encontrado en una cueva de Mozambique las primeras pruebas de que los humanos modernos se alimentaban de cereales silvestres y tubérculos hace más de 100.000 años. El estudio se publica esta semana en la revista Science.

El consumo de cereales silvestres entre los cazadores y recolectores de la prehistoria parece ser mucho más antiguo de lo que se pensaba, según un arqueólogo de la Universidad de Calgary (Canadá) que ha descubierto el ejemplo más antiguo de la fuerte dependencia de una dieta a base de cereales y raíces de los primeros Homo sapiens hace más de 100.000 años.

El arqueólogo Julio Mercader (Almería, 1966), titular de la Cátedra de Investigación de Canadá en Arqueología Tropical del Departamento de Arqueología de la Universidad de Calgary, recuperó de una profunda cueva en Mozambique docenas de
herramientas de piedra que muestran que el sorgo silvestre, antepasado del principal cereal consumido hoy en el África Subsahariana en harinas, panes, gachas y bebidas alcohólicas, se almacenaba en la despensa del Homo sapiens junto con palma de vino africana, platanera de abisinia, gandules, naranjas silvestres y “patata” africana. Esta es la primera prueba directa en el mundo del uso de cereales “predomesticados” entre humanos. Los descubrimientos de Mercader se publican el 18 de diciembre en la prestigiosa revista de investigación Science.

“Esto amplía la cronología del uso de semillas de plantas por nuestra especie y atestigua que nuestra dieta es amplia y sofisticada desde mucho antes de lo que pensábamos”, afirma Mercader. “Esto ocurrió durante la Edad de Piedra media, una época de la que se pensaba que la recolección de cereales silvestres era una actividad irrelevante y sin tanta importancia como la recolección de raíces, frutas y frutos secos”.

En 2007, Mercader y sus compañeros de la Universidad Eduardo Mondlane de Mozambique excavaron una cueva de piedra caliza cerca del lago Niassa utilizada de forma intermitente por antiguos forrajeadores durante el transcurso de más de 60.000 años. En la profundidad de la cueva, encontraron docenas de herramientas de piedra, huesos de animales y restos de plantas, indicios de las prácticas alimentarias prehistóricas. El descubrimiento de varios miles de granos de almidón en las espátulas y molinos de grano manuales excavados demostraba que el sorgo silvestre se traía a la cueva y se procesaba de forma sistemática.

“Se ha supuesto que el uso del almidón representa un paso crucial en la evolución humana al mejorar la calidad de la dieta en las sabanas y bosques africanos, donde la línea de humanos modernos empezó a evolucionar. Este podría considerarse uno de los primeros ejemplos de la transformación de la dieta”, explica Mercader. “La introducción de cereales en nuestra dieta se considera un paso importante en la evolución humana debido a la complejidad técnica y a la manipulación culinaria que se necesitan para moler los cereales”.

Mercader dice que las pruebas se corresponden con el uso de semillas de plantas por parte de cazadores y recolectores en muchas partes del mundo durante las etapas finales de la última Edad de Hielo, hace aproximadamente 12.000 años. En este caso, la tendencia data de principios de la Edad de Hielo, unos 90.000 años antes

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Referencia bibliográfica:
Mercader et al. "Mozambican grass seed consumption during the Middle Stone Age". Science,18 de diciembre de 2009.

Imagen:
El arqueólogo Julio Mercader en la cueva Ngalue de Mozambique. Imagen: Universidad de Calgary.

Fuente:
SINC
Fecha: 17/12/2009

jueves, 10 de diciembre de 2009

Controvertidos signos de canibalismo masivo en el Neolítico temprano

En un asentamiento del sur de Alemania la comida fue horrible hace 7.000 años. Durante quizás algunas pocas décadas, cientos de personas fueron masacradas, y tras comer partes de sus cuerpos fueron arrojados a fosas ovales, según un nuevo estudio.

Las pruebas de canibalismo en Herxheim, pudieron haber ocurrido en ceremonias rituales y las víctimas esclavos y prisioneros de guerra, propone antropólogo Bruno Boulestin y sus colegas de la Universidad de Bordeaux 1 en Francia. Los investigadores sospechan que una crisis social y política en Europa central provocó diversas formas de violencia.

"El sacrificio humano en Herxheim es una hipótesis difícil de probar en este momento, pero tenemos pruebas de que varios cientos de personas fueron comidas en un período breve" dice Boulestin. Marcas del esqueleto indican que los cuerpos humanos fueron asesinados de la misma forma que los animales.

Herxheim ofrece evidencias de canibalismo durante el período neolítico en Europa temprana, cuando se difundió la agricultura, según el informe de los investigadores en la prehistoria publicado en diciembre. Los útiles encontrados en Herxheim proceden de la Cultura de la cerámica lineal, que floreció en Europa occidental y central del 7.500 - 7.000.

Dos arqueólogos que estudiaron los huesos humanos descubiertos hace una década en Herxheim rechazan la actual hipótesis de canibalismo. En una declaración conjunta a Science News, Jörg Orschiedt de la Universidad de Leipzig en Alemania y Miriam Haidle de Senckenberg Research Institute y Museo de Historia Natural de Frankfurt dicen que las pruebas presentadas por Boulestin se ajustan más a una situación en la que los muertos fueron enterrados en Herxheim tras el desmembramiento y la eliminación de la carne de los huesos. La evidencia de las prácticas ceremoniales fue utilizada por muchas culturas antiguas.

"Si el trabajo confirma, además, el canibalismo a gran escala en Herxheim", esto sería muy sorprendente", señala Rick Schulting, arqueólogo de la Universidad de Oxford en Inglaterra.Hasta ahora, la única prueba convincente de canibalismo Neolítico estaba en los huesos de 6.000 años de una cueva francesa, donde un informe de 1986 concluyó que los restos de al menos seis personas fueron asesinadas, sostiene Boulestin.

Herxheim fue excavado por primera vez desde 1996 hasta 1999, hallándose restos de una gran estructura, cerámica y lo que parecían ser dos zanjas paralelas que rodean el asentamiento. Una inspección más detallada reveló que las zanjas se habían formado por la superposición de pozos que habían sido utilizaos durante varios siglos y no exclusivamente para enterrar a los muertos.

Los trabajos realizados desde 2005 hasta 2008 –dirigidos por Andrea Zeeb-Lanz y Fabian Haack de la división de arqueología de Alemania Dirección General de Patrimonio Cultural– desenterraron huesos humanos adicionales, principalmente cráneos y huesos de las extremidades con incisiones. Los restos encontrados hasta ahora se estiman en 500 personas.

Algunas piezas de cerámica halladas entre los huesos proceden de sitios neolíticos existentes a 400 kilómetros de Herxheim.

Los pozos que rodeaban Herxheim no proporcionaban protección de los invasores, pero pudo haber marcado un límite simbólico de un lugar ceremonial, propone Boulestin. Al principio, el equipo de Boulestin, como Orschiedt y Haidle, pensaban que los muertos eran llevados a Herxheim de entierro ceremonial.

Pero Boulestin y sus colegas cambiaron de idea después de analizar 217 huesos humanos de un depósito, pertenecientes al menos 10 personas.

Los daños típicos de la matanza de los animales aparecen en los huesos, incluyendo la producida por una técnica para separar las costillas de la columna vertebral, dicen los científicos. Las cabezas eran peladas y los músculos fueron removidos del casco del cerebro con el fin de quitar la tapa del cráneo. Las incisiones y arañazos en las mandíbulas indican que las lenguas fueron cortadas.Las marcas dentro de los extremos rotos de huesos de las extremidades indican que la médula fue separada.

Durante el trabajo en curso en Herxheim se han encontrado signos de canibalismo en los huesos de cientos de otras personas, con sólo unas pocas excepciones, añade.

Pero la prueba de que los europeos consumían partes del cuerpo humano "es casi imposible", afirman Orschiedt y Haidle. La falta de mandíbula inferior y base del cráneo a partir del material nuevo hallado en Herxheim habla en favor de un escenario de inhumación diferente, dicen los investigadores.

Boulestin para confirmar la crisis social y política del Neolítico se basa en las masacres de decenas de personas en tres lugares de Europa central aproximadamente 7.000 años. Otros asentamientos regionales, incluyendo Herxheim, fueron abandonados alrededor de ese tiempo.

Los análisis químicos de huesos de Herxheim indicará si algunos individuos creceron comiendo alimentos de regiones distantes, una señal de que han sido transportados al sitio. Tales pruebas deben soportar tanto el canibalismo como la hipótesis de ceremonia.

Todavía no es seguro que en Alemania ocurriese realmente una crisis generalizada a principios del neolítico, comenta el arqueólogo Nick Thorpe, de la Universidad de Winchester en Inglaterra. "Lo que realmente sucedió en Herxheim, fue que los huesos faciales fueron destruidos más de lo normal, dando una impresión de la destrucción de la identidad individual, un tipo de violencia psíquica contra la persona", dijo.

Pies fotos:
Ceremonia canibal pudo haber tenido lugar durante los sacrificios rituales de los esclavos o prisioneros de guerra.

Izquierda: vaso neolítico encontrado entre los remains. humana / Disdier Pascal, CNRS, Université Marc Bloque Estrasburgo. Centro: huesos humanos. / F. Haak, GDKE Rheinland-Pfalz, Direktion Archäologie, Speyer. Derecha: Cortezas cerebrales Humanas. / F. Haak, GDKE Rheinland-Pfalz, Direktion Archäologie, Speyer.


Fuente:
WIRED
Fecha: 05/12/2009

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Los huesos hablan y ofrecen más información que los ajuares

El paleopatólogo riojano Julio Martínez Flórez ha indicado a EFE que "los huesos hablan" y, en ocasiones, se puede obtener "mucha más información de los esqueletos que de los propios ajuares que aparecen en las excavaciones arqueológicas".

Esta afirmación se constata en la exposición "Enfermedad y muerte en la historia de La Rioja", que ha coordinado Martínez Flórez y que incluye huesos encontrados en distintas excavaciones arqueológicas de la región y pertenecientes a la colección del Museo de La Rioja.

El estudio de estos huesos han permitido encontrar diferentes patologías que sufrieron personas que vivieron en La Rioja desde el siglo VIII antes de Cristo, sobre todo pobladores romanos, tardorromanos, visigodos y medievales.

La muestra está estructurada en grupos de huesos que detectan anomalías óseas que no constituyen enfermedad, patologías congénitas y de desarrollo, traumatismos, procesos infecciosos que afectan a los huesos, tumores y deformidades.

Entre los huesos expuestos destacan dos trepanaciones craneales realizadas en los siglos XI y XII en La Rioja, una de las cuales corresponde a un esqueleto encontrado en la ermita de Tres Fuentes de Valgañón.

Martínez Flórez, también doctor en antropología médica, ha destacado el estudio realizado de los huesos encontrados en la excavación "La casa del oculista de Calahorra".

Lo encontrado en este yacimiento indica que un hombre no autóctono de La Rioja desarrolló en la región un enfermedad infecciosa que le causó la muerte y que, probablemente, estaba relacionado con las primeras oleadas de bárbaros procedentes de Centroeuropa.

Otro dato significativo, ha dicho, es el modo de enterramiento, ya que en el panteón típico de la población romana se entierra prácticamente a una familia amplia en el mismo cementerio y en la misma tumba.

Sin embargo, en las poblaciones bárbaras procedentes de Centroeuropa sólo se entierra junta a la familia directa, formada por el padre, la madre y los hijos, siempre que éstos no hayan conformado otro núcleo familiar básico, ya que, en ese caso, tendría otro enterramiento, ha subrayado.

Fuente:
Ideal
Fecha: 01/12/2009

lunes, 30 de noviembre de 2009

La tumba de Pere II 'El Gran' permanece intacta desde la Edad Media

Practican una endoscopia al sarcófago, ubicado en el monasterio de Santes Creus, la única tumba real de la corona catalanoaragonesa no profanada

El conseller de Cultura i Mitjans de Comunicació, Joan Manuel Tresserras, anunció en el Monasterio de Santes Creus de Tarragona que la tumba del rey Pere II El Gran es la única tumba real de la corona catalanoaragonesa de época medieval que no ha sido profanada y que, por lo tanto, "podría aportar datos inéditos del rey".

El Departament de Cultura, bajo la dirección del Museu d'Història de Catalunya (MHC), ha anunciado que restaurará las tumbas reales del Monasterio de Santes Creus (Tarragona), coincidiendo con el 850 aniversario del monumento, que se celebra el próximo año. Las tumbas reales, que datan del siglo XIV, corresponden a los reyes Pere II el Gran, Jaume II y su esposa Blanca d'Anjou y al almirante Roger de Llúria.

En rueda de prensa, el conseller Tresserras ha destacado especialmente la apertura de la tumba de Pere II el Gran (Valencia, 1240-Vilafranca del Penedès, 1285), hijo de Jaume I y Violant d'Hongria, para su restauración y estudio.

En este sentido, los estudios previos de inspección y análisis "parecen corroborar que se trataría de la única tumba real de la Corona catalano-aragonesa de época medieval que no ha sido profanada y que, por lo tanto, podría aportar datos inéditos del rey". Este hecho se ha constatado tras una analítica de gases y una endoscopia con una pequeña cámara dentro del sepulcro, que también ha demostrado que, aunque hubo intentos de saqueo, la tumba sigue intacta desde hace más de 700 años.

Las imágenes de la endoscopia muestran la presencia de unos restos humanos que ocuparían la largura total de la bañera, cubiertos por un tejido y contenidos dentro de una estructura de ataúd, probablemente de madera y sin tapa, y permiten intuir la presencia de un cráneo y de un posible capacete o casco.

El proyecto de restauración prevé la apertura de la tumba -una de las últimas de un rey medieval todavía por estudiar- lo que supondrá "una oportunidad única para obtener datos sin precedentes sobre la vida y el físico del rey", como su ADN, sus características físicas, las enfermedades que sufrió, la causa de su muerte o su dieta.

Además, la obtención del perfil genético de Pere II El Gran servirá para tratar de demostrar si los restos que se conservan en el vecino Monasterio de Poblet, en Vimbodí (Tarragona), pertenecen a su padre, Jaume I El Conqueridor, ha destacado la responsable de gestión de monumentos del MHC y coordinadora del proyecto, Marina Miquel.

Las dudas acerca de la autenticidad de los restos se deben al hecho de que los panteones de los reyes de la antigua Corona de Aragón -excepto el de Pere II- fueron saqueados en el siglo XIX, por lo que los huesos de más de cien monarcas se dispersaron y mezclaron.

Al margen de las características personales de Pere II, el estudio de sus restos arrojará información sobre los rituales que se seguían en los entierros reales de la época, así como la indumentaria, las armas y los objetos de uso real que se pudieran encontrar.

También se utilizarán las nuevas tecnologías para hacer una reconstrucción facial del rey, que fue enterrado como un emperador en "un sepulcro muy sofisticado", consistente en una bañera de pórfido, elaborada en época antigua, probablemente con piedra procedente de Egipto, y de las que sólo quedan once en toda Europa.

El conseller, que ha recalcado la importancia "histórica, a nivel nacional e internacional" del proyecto, ha anunciado que, si el estado de los restos lo permite, el cuerpo del rey será trasladado al Centro de Restauración de Bienes Muebles de la Generalitat, con sede en Sant Cugat del Vallès (Barcelona), para ser restaurado y analizado.

En caso contrario, los trabajos se realizarán 'in situ', ha dicho Treserras, quien ha definido a Pere II El Gran como "un gran personaje histórico", considerado el responsable de la expansión mediterránea de la Corona catalano-aragonesa en la edad media y citado por autores como Dante, Bocaccio o Shakespeare.

El estudio se enmarca en un proyecto de restauración de las tumbas reales del monasterio de Santes Creus -primeros ejemplos del arte gótico catalán-, presupuestado en 750.000 euros y que incluye otras actuaciones, como las medidas de mejora del acogimiento de los visitantes y la nueva señalización interpretativa.

Fuente:
La Vanguardia
Fecha: 27/11/09

Hallada la momia del monarca Pere el Gran (noticia y video)

La Generalitat analizará el ADN del cuerpo descubierto en la única tumba de la Corona que no ha sido profanada

Los restos de Pere el Gran (1240-1285), monarca de la Corona de Aragón cuyos despojos son los únicos de la dinastía que nunca han sido profanados, han sido localizados intactos en una tumba en el monasterio de Santa Maria de Santes Creus (Tarragona). El excepcional hallazgo lo ha realizado un equipo de arqueólogos de la Generalitat y coincide con la celebración del 850 aniversario del complejo cisterciense.


Los restos de Pere el Gran, hijo de Jaume I y figura clave en la historia de la Corona, se encuentran en un sarcófago de piedra y los investigadores confirman que el enterramiento se conserva en su estado original. Los despojos humanos, aparentemente embalsamados, están cubiertos por un tejido y una especie de casco cubre el cráneo del monarca.

Pere el Gran, III de Aragón, I de Valencia y II de Barcelona, fue también rey de Sicilia durante un mandato clave en la historia de la Corona (1276-1285). Sus restos permitirán esclarecer las causas de la muerte del rey así como la autenticidad de los restos de Jaume I el Conquistador (1208-1276), su padre enterrado en el monasterio de Poblet con dos cráneos de características similares en el mismo sarcófago.

La Generalitat analizará el ADN de Pere el Gran para determinar sus características físicas y genéticas, así como su dieta alimentaria. También reconstruirá el rostro del monarca. Los técnicos han accedido al sarcófago de Pere el Gran mediante la introducción en el mismo de una cámara, un sistema no intrusivo que ha arrojado las primeras imágenes del cráneo del rey.

Pere el Gran fue el primer monarca de la Corona en recibir sepultura en el monasterio de Santes Creus y mediante el rito europeo, lo que implicó embalsamar el cuerpo y ha permitido la conservación prácticamente virgen de la momia del monarca. Los trabajos también han confirmado que el cuerpo fue enterrado con abundantes sustancias aromáticas florales, cómo solía hacerse en la época.

Pere el Gran permitió consolidar la expansión la expansión de la Corona de Aragón por el Mediterráneo iniciada por su padre, Jaime I. También pacificó el territorio de la Corona, amenazados por las últimas revueltas árabes y la expansión de la monarquía francesa, que llegó a tomar Girona en 1285. La expulsión de las tropas del francés Felipe III fue la última gran victoria de Pere el Gran, lograda meses antes de fallecer. Su muerte se celebró con el primer funeral de la realeza realizado en el Monasterio de Santes Creus, abadía cisterciense del siglo XII que supone una de las joyas de las construcciones medievales en Cataluña. Además de la tumba y el mausoleo de Pere el Gran contiene los restos de su hijo, Jaume II, y la esposa de éste, Blanca d'Anjou. Ambos restos, a diferencia de los descubiertos ahora, han sido profanados en diversas ocasiones.



Fuente:
El Pais
Fecha: 26/11/2009

viernes, 27 de noviembre de 2009

Demuestran que los primeros seres humanos comían carne de animales de gran tamaño

El trabajo ha sido publicado en la prestigiosa revista Journal of Human Evolution y ha encontrado, a partir del estudio de miles de huesos fósiles hallados en un yacimiento de la Garganta de Olduvai, en Tanzania, que los primeros homínidos consumían carne de grandes animales como el búfalo prehistórico o Pelorovis –un animal de más de una tonelada de peso con una cornamenta que podía alcanzar los 3 metros de punta a punta-, el búfalo africano o el hipopótamo. La investigación refuerza la idea de que la carne no sólo no era un alimento marginal en la dieta de estos homínidos, sino que era una parte fundamental de la misma.
Según explica el investigador complutense que ha dirigido este trabajo, Manuel Domínguez Rodrigo, los especialistas ya conocían que estos seres "comían carne y cazaban animales de tamaño pequeño y medio para ello. Teníamos evidencias de que el comienzo de la caza en el ser humano tiene unos dos millones de años de antigüedad. La novedad que vemos aquí es que partir de este momento de la evolución, hace aproximadamente 1,2 millones de años, la carne de estos animales de hasta 300 kilos de peso no es suficiente y los seres humanos empiezan a cobrar piezas de animales más grandes. Aunque había indicios anteriores de esta actividad, éstos eran muy escasos. En ningún yacimiento anterior al millón de años se documenta este consumo con tal intensidad como en éste".

La gran cuestión que plantea este hallazgo es si estos primeros Homo cazaban también a estos enormes mamíferos o si, por el contrario, aprovechaban los despojos dejados por otros carnívoros y actuaban como carroñeros, tal y como se ha pensado tradicionalmente. El equipo investigador está ahora mismo intentando responder a esa pregunta y, si bien los datos no son aún concluyentes, todo apunta a que algunos de estos grandes animales podrían haber sido cazados por estos grupos humanos.

Las implicaciones que este descubrimiento tendría en relación al conocimiento de la evolución de la inteligencia humana serían enormes. La evidencia de caza por parte de nuestros antecesores es una prueba indirecta de que estos primeros seres del género humano eran más inteligentes de lo que se pensaba hasta ahora. De ahí la importancia en la investigación que se está llevando a cabo en estos momentos, donde la hipótesis de la caza de animales grandes está siendo puesta a prueba. Como explica Domínguez Rodrigo: "Para cazar animales de tamaño pequeño y medio, y más aún para cazar animales tan grandes, son necesarias una estrategia y cierta capacidad de organización, ya que tenía que ser una actividad colectiva. Esto implica una capacidad de comunicación más compleja de lo que se observa en ningún otro primate. Podría ser comunicación verbal, pero aún no lo sabemos". Por otro lado, la caza de de gran tamaño por parte de grupos humanos pequeños no puede obedecer tanto a la necesidad inmediata como a la planificación del consumo de carne en días posteriores. "Esto es algo que no encontramos en ningún otro primate", prosigue Domínguez, y constituiría una señal de que contaban también con cierta capacidad de planificación más allá de lo que se pensaba hasta el momento.

Los investigadores han realizado su trabajo en un yacimiento de 1,2 millones de años de la Garganta de Olduvai, en Tanzania, llamado "BK". Se trata del segundo yacimiento de más un millón de años en el mundo con evidencias físicas de que los homínidos consumían carne y ahora es el primer lugar en el que se demuestra que hace más de un millón de años se comía carne de grandes animales con regularidad, ya que el depósito abarca más de tres metros de niveles arqueológicos que abarcan cientos o miles de años. Los arqueólogos han encontrado miles de fósiles y de herramientas de piedra tanto de pequeño como de gran tamaño, y de una diversidad asombrosa: desde cuchillos y lascas hasta yunques, hachas de piedra o hendedores. Uno de los retos que se plantea ahora el equipo investigador es averiguar para qué servían estas herramientas, ya que consideran que algunas de ellas eran utilizadas para descarnar a los animales, pero otras tenían otras funciones aún desconocidas.

Los científicos han encontrado lo que los arqueólogos denominan un "suelo de ocupación", es decir, un asentamiento donde estos seres humanos habitaron y realizaron diversas actividades. En este yacimiento los investigadores han encontrado más de 300 kilos de herramientas de piedra, ordenadas por áreas de actividad. "Sabemos que traían la materia prima y fabricaban aquí las herramientas. Uno no hace eso si no es con una intención muy concreta. Además, este sitio se utilizó durante miles de años. Nuestro objetivo ahora es reconstruir las características ambientales del lugar en esa época para saber por qué estos homínidos estuvieron aquí durante tanto tiempo", ha afirmado Domínguez.

Para discernir si la carne que comían estos seres humanos provenía de la caza o de la carroña, los investigadores han buscado un método que lo probara de manera indirecta: observar qué partes de los animales son las que consumen carnívoros como leones y qué partes dejan para los carroñeros. Si las muescas y señales de corte están preferentemente en estos últimos lugares, se podría deducir que los seres humanos se comportaban como carroñeros. Los resultados obtenidos por ahora indican, sin embargo, que estos seres humanos accedían a la carne de todas las partes del cuerpo de los animales. Así era con certeza en animales pequeños y medianos, como cebras, antílopes y gacelas, y así lo apuntan resultados preliminares obtenidos en relación a la caza de animales grandes.

Los trabajos de excavación del yacimiento BK de Olduvai, en Tanzania, han sido codirigidos por Manuel Domínguez Rodrigo, de la Universidad Complutense de Madrid, Audax Mabulla, de la Universidad de Dar es Salaam, en Tanzania, Henry Bunn, de la Universidad de Wisconsin, en Estados Unidos, y Enrique Baquedano, director del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid.

Referencia bibliográfica:
M. Dominguez-Rodrigo; A. Mabulla; H.T. Bunn; R. Barba; F. Diez-Martin; C.P. Egeland; E. Espilez; A. Egeland; J. Yravedra; P. Sanchez. "Unraveling hominin behavior at another anthropogenic site from Olduvai Gorge (Tanzania): new archaeological and taphonomic research at BK, Upper Bed II". Journal of Human Evolution 57 260–283, 2009.

Fuente:
SINC
Fecha: 23/11/2009

jueves, 26 de noviembre de 2009

¿Qué comían los Australopithecus?

Frutos ricos en azúcares, así como semillas, raíces, tubérculos y cortezas, podrían ser los alimentos básicos de la dieta del Australopithecus afarensis, un homínido del Plioceno del este de África, datado entre 4, 2 y 3 millones de años atrás. Ésta es una de las principales conclusiones del estudio sobre dieta y ecología del A. afarensis publicado en la revista Journal of Human Evolution por un equipo de la Unidad de Antropología del Departamento de Biología Animal de la UB, bajo la dirección del profesor Alejandro Pérez-Pérez.

La reconstrucción de la dieta se ha elaborado analizando el patrón de microestriación de la dentición postcanina del A. afarensis, causado durante el proceso de masticación por elementos estructurales presentes en los vegetales, llamados fitólitos, los cuales son abrasivos y rayan el esmalte dental. Además, el mismo proceso de alimentación también conlleva la ingesta de arena o polvo, que implica una mayor abrasión. Todos estos elementos son capaces de dañar microestructuralment del esmalte en el proceso de masticación porque tienen una dureza superior. El recuento y la caracterización de las microestriaciones, así como el análisis estadístico, han permitido atribuir una determinada dieta y ecología de esta especie fósil en función del patrón de microestriación de especies de primates actuales, cuya dieta está bien documentada.

Según Ferran Estebaranz, primer autor de esta investigación, "el patrón de microestriación de la A. afarensis muestra claras similitudes con los de especies Hominoidea actuales, como los gorilas de Camerún. Así, su dieta se basaría principalmente en frutos ricos en azúcares, aunque, durante la época desfavorable, debían alimentarse primordialmente de recursos pobres energéticamente pero muy abundantes, como semillas, raíces, tubérculos o cortezas ». Tal y como apunta el estudio, aunque el A. afarensis vivió en ambientes diferentes, su dieta es homogénea, lo que indica que estos homínidos eran capaces de buscar y seleccionar los recursos favoritos en diversos entornos ecológicos. Además, la dieta del A. afarensis, según se desprende del análisis del patrón de microestriación, no varió a lo largo del tiempo a pesar del aridificació progresiva que sufrió el este de África hace entre 4 y 3 millones de años.

El estudio publicado se enmarca en un amplio proyecto que pretende caracterizar la dieta y las adaptaciones ecológicas de los homínidos del Pliopleistoceno del este de África. En este sentido, cabe destacar que, recientemente, la investigadora Laura M. Martínez ha participado en el segundo Congreso de la Asociación de Paleoantropología y Paleontología del este de África (East African Association for Paleoanthropology and Paleontology - EAAPP), que tuvo lugar en Arusha (Tanzania), donde ha presentado los resultados de la reconstrucción ecológica y las adaptaciones tróficas de Homo habilis, Homo ergaster y Paranthropus boisei, así como de A. afarensis.

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Referencia bibliográfica:
F. Estebaranz; L. M. Martínez; J. Galbany; D. Turbón, A. Pérez-Pérez. "Testing hypotheses of dietary reconstruction from buccal dental microwear in Australopithecus afarensis". Journal of Human Evolution, 2009.

Fuente: UNIVERSIDAD DE BARCELONA (
SINC)
Fecha: 23/11/2009

sábado, 7 de noviembre de 2009

La dieta del Hombre de Neandertal: ¡Vuelve a haber pescado en el menú!

Por su interés, a continuación pasamos a reproducir este artículo de opinión aparecido en el blog: El Neandertal tonto, qué timo!

El estudio de la dieta neandertal, de lo que comían, es una parte fundamental de la investigación para reconstruir sus modos de vida. También nos puede dar pistas sobre los cambios que experimentan las sociedades neandertales en el tiempo. La imagen construida a partir de las evidencias, sobre este tema, ha cambiado mucho a lo largo de los últimos treinta años.

Hemos pasado de percibir a los Neandertales como devoradores de carroña en los márgenes del ecosistema, a considerarlos eficaces cazadores y, por fin, comprender que no eran demasiado distintos de los sapiens. Voy a tratar de hacer un breve resumen de algunos hitos importantes de la investigación.

Desde finales de los años 70 y principios de los 80, a partir de los trabajos de autores como
Freeman, Binford, Stiner y Straus, aparece un modelo que caracteriza a los neandertales como carroñeros oportunistas. Se describe al neandertal como un homínido muy limitado, que caza de forma oportunista presas de pequeño tamaño, con armas poco eficaces ("palos y piedras") y carroñea los restos de grandes ungulados.

Este modelo queda expresado en los 90, con la obra de Straus
Iberia before the Iberians, a modo de síntesis para el Paleolítico en la zona del cantábrico. Así pues, en este modelo los neandertales comían "carne y hueso carroñeados", y el ocasional ciervo, corzo, cabra, rebeco... Frente a esto, se resalta la estrategia, más eficaz y eficiente, de los cazadores del Paleolítico superior.

Siempre he creído que este modelo da por supuestas demasiadas cosas, sobre todo en lo que se refiere a las incapacidades de los neandertales. En mi opinión, la imagen dada no se corresponde con el registro material; pero no sólo con el actual, sino tampoco el de los años 80, cuando se construyó el modelo. Y tampoco me parece correcto juzgar esa estrategia oportunista como "inferior", o "peor adaptada" que la estrategia cazadora del Paleolítico superior. Como explicaré más abajo, esto tiene que ver con la construcción, voluntaria o no, de "no-win scenarios" para los Neandertales.

Desde los años 90, se producen dos fenómenos paralelos: Por un lado, hay un cierto desarrollo de los análisis arqueozoológicos, que junto con la excavación de nuevos yacimientos, o re-excavación de yacimientos conocidos de antiguo, por toda Europa, va cambiando la imagen de las presas que abatía y comía el Neandertal.

A esa evidencia se suma, a partir de mediados de los 90 -sobre todo- la irrupción de los análisis isotópicos de huesos neandertales. Estos estudios analizan la composición mineral de los fósiles humanos, y los investigadores deducen, a partir de los resultados, cual fue la dieta del individuo durante su vida.

Dichos análisis son relativamente "gruesos", y hay que leerlos con precaución, porque los huesos pueden cambiar su contenido mineral durante la fosilización. Pero aún así, los resultados han sido bastante espectaculares.

Se han estudiado sobre todo, Neandertales de Centroeuropa y Francia -es decir continentales, no mediterráneos- y los resultados señalan claramente una dieta cazadora basada en grandes ungulados (bisonte, caballo...). En términos de cadena trófica, los Neandertales se sitúan en lo alto de la pirámide, al nivel de los grandes depredadores (lobo, felinos).

Entre estos estudios destaca el de Richards y otros. Con estos datos, según los investigadores, los Neandertales se dan grandes festines de carne de grandes bóvidos, caballo, ciervo, e incluso animales más grandes, como el mamut y el rinoceronte. Pero eso es todo, no comen nada más.

A partir de esa tesitura, la idea del carroñeo neandertal se desinfla notablemente. Pero no tarda en aparecer un nuevo concepto, para devolver a los Neandertales a su estatus inferior. Se trata de la "(hunting) broad spectrum revolution" (ver por ejemplo el trabajo de
B. Hockett y J. A. Haws).

Este modelo propone que los sapiens antiguos llegados a Europa extinguen al Neandertal, gracias a una dieta basada en la caza, pero mucho más amplia. Este modelo tiene cierta base en la evidencia, ya que los análisis químicos de los sapiens arcaicos apuntan a una dieta mas variada. Al menos, comparados con los neandertales de Europa continental.

El problema no son análisis, sino la formulación de esos
no-win scenarios en los que, como a priori, se decide que la estrategia vinculada a los neandertales es siempre "económicamente peor", menos "evolucionada", o menos "eficiente".

Volvamos un momento al modelo de carroñeo oportunista frente a caza organizada. En ese modelo la estrategia neandertal también puede verse con un prisma positivo: puede considerarse más diversificada, menos exigente en términos de recursos y movilidad, y menos vulnerable a los cambios medioambientales. En términos etnográficos, conocemos pueblos "primitivos actuales", sapiens, que utilizan a estrategias carroñeras/oportunistas y nadie piensa -nadie con dos dedos de frente al menos- que son cognitiva o biológicamente inferiores.

Sucede algo similar con la "(hunting) broad spectrum revolution". El tipo de razonamiento que subyace a esta formulación es el siguiente: La mejor alimentación de los sapiens, derivada de que tienen más tipos de alimento (animales pequeños, aves, pescado..), les permite mantener índices de crecimiento demográfico superiores a los neandertales, y por tanto, extinguirlos.

Pero una formulación opuesta es del todo posible: Dado que los análisis isotópicos señalan a los neandertales como "súper-cazadores" en lo alto de la cadena trófica, estos tendrían acceso a la más rica y abundante fuente de proteínas animales, mientras que los sapiens desperdiciaban recursos persiguiendo presas que son, energéticamente, mucho menos eficientes. El problema es qué homínido se asocia a cada estrategia: Si es el neandertal, la estrategia tiene que ser inferior. Si es el sapiens, es más eficaz, moderna y evolucionada.

Actualmente, la idea de la caza de espectro amplio para el Paleolítico superior, junto con la idea del cazador poco flexible, ultra-especializado en grandes animales (neandertal), están en claro retroceso. Cada día que pasa se recogen y publican más evidencias del consumo de todo tipo de alimentos por parte de los neandertales: pescado, moluscos, mamíferos marinos, todo tipo de mamíferos terrestres (incluyendo presas pequeñas como liebres y conejos) y hasta tortugas.

Hay que decir que estas evidencias no son realmente nuevas, sino que llevan apareciendo varias décadas. Sin embargo, no se han tenido en cuenta hasta hace poco, y aún queda por hacer un enorme trabajo (recoger, sintetizar y revisar toda la información que existe al respecto).

Ya en 1992,
E. Roselló señala la presencia de abundantes restos de peces de río en Cueva Millán, un yacimiento Musteriense continental de la Península Ibérica (en la Meseta norte). Se descarta una acumulación natural, ya que los peces tienen que ser aportados a ese abrigo rocoso.

Además todos los peces son de una talla más o menos similar, pertenecen a sólo tres especies grandes, y la mayor parte murieron en verano (cuando la mortalidad natural de esos peces es predominante en invierno). La conclusión es que los llevaron allí los neandertales desde el río, y lo hicieron a lo largo de todo el año, pero sobre todo en primavera y verano. Por lo demás, se compara con peces capturados en el Paleolítico superior (de Tito Bustillo) y la idea general es que, quitando la estacionalidad (que es inversa), en lo demás son muestras muy similares.

En 1993 Stiner, para Italia, documenta el consumo de mejillones y almejas (i. e. moluscos marinos) en distintos niveles Musterienses de la cueva de Moscerini. Se caracteriza como un consumo local que va variando a lo largo del tiempo según las fluctuaciones de la "oferta medioambiental". Vamos, que si hay más mejillones cerca de la cueva, eso es lo que aparece en el estrato, y viceversa.

En los últimos dos años se han multiplicado los ejemplos de consumo de pequeños animales, terrestres y marinos, por parte de los Neandertales, sobre todo en el mediterráneo. En la Península Ibérica destaca la Cueva de Bolomor, donde R. Blasco ha documentado el procesado y consumo alimenticio de
aves, conejos y tortugas.

Muy recientemente, además, hemos sabido por Mundo Neandertal, del probable consumo de vegetales y pescado en El Salt, a partir de los restos de grasas y de espinas de pez quemadas estudiados por los investigadores.

Y por fin, se ha publicado en 2009 un estudio anunciado desde hace años, sobre la dieta de los neandertales de Gibraltar, en las cuevas de Vanguard y Gorham's.

Para los autores, Stringer y otros, la evidencia señala a que no existen verdaderas diferencias entre neandertales y modernos, a la hora de reconocer, adquirir y consumir los recursos marinos. En el trabajo se incluyen moluscos, peces y mamíferos marinos como el delfín. Todas estas especies están presentes en Gibraltar y muestran huellas de haber sido procesados y consumidos por los neandertales.

La imagen que se forma a partir de todas estas evidencias es la de una creciente importancia de los animales pequeños, y de los recursos marítimos sobre todo en el área mediterránea, en el Paleolítico medio.

Además, hay un hecho que sugiere que estos descubrimientos pueden ser la punta de un "iceberg" que no podemos estudiar aún: Es el hecho de que la mayor parte de la costa emergida durante extensas fases del Pleistoceno, hoy se encuentra oculta bajo el mar. Descubrimientos como el
"Neandertal del Mar del Norte" señalan en esa dirección.

Para finalizar, recomendar un trabajo de J. Joordens, también comentado por J. Hawks en su blog, que recoge una importante reflexión para poner las cosas en su sitio: El consumo de recursos acuáticos puede no ser un buen indicador de "modernidad vs. arcaísmo" del comportamiento.

En el artículo de Joordans se explica que los biólogos han documentado una captura y consumo de animales marinos por parte de todo tipo de omnívoros y carnívoros terrestres, desde el babuino al oso, pasando por todos los cánidos, hienas y hasta suidos (cerdos salvajes).

Autor: Millán Mozota
Fuente:
El Neandertal tonto, qué timo!
Fecha: 03/11/2009