martes, 29 de diciembre de 2009

Sesenta esqueletos sin cabeza de 3.000 años de antigüedad

Cuando un equipo de arqueólogos comenzó a excavar en un arrecife de coral de Vanuatu entre 2008 y 2009, pronto descubrieron un antiguo cementerio. Hasta ahora, se han registrado 71 individuos enterrados, ofreciendo nueva información sobre los habitantes de las islas y de sus ritos funerarios.

"Esto es un gran descubrimiento, ya que son los más antiguos y grandes esqueletos hallados en el Océano Pacífico, los cementerios más grandes encontrado más al este, son bastante más jóvenes", apunta Mads Ravn, jefe de investigación en el Museo de Arqueología de la Universidad de Stavanger, Noruega.

Los familiares no tratan a sus muertos con gentileza. Además de estar sin cabeza, algunos de ellos rotos sus brazos y piernas, con el fin de que encajaran en las cavidades de los arrecifes de coral. Ravn sugiere que pudo ser que se pudrieran primero y más tarde enterrados como esqueletos.

Con el personal local del museo de la Casa de Cultura de Vanuatu, una serie de investigadores, dirigidos por Stuart Bedford y Matthew Spriggs de la Universidad Nacional de Australia (ANU), forman un equipo internacional y multidisciplinar, que trabaja para reunir información acerca de los habitantes de las islas del Pacífico . La experiencia de Mads Ravn en la migración y colonización a grandes distancias, así como en documentar las excavaciones y su grabación digital, convierten sus contribuciones en importantes para este esfuerzo de cooperación.

La tumba de coral
Vanuatu es un país de 83 islas, situado a 1.750 km. al este de Australia. El suelo contiene los restos de una violenta erupción volcánica, que se cree tuvo lugar hace exactamente 3.000 años atrás. Los científicos no encontraron ni rastro de actividad humana anterior a este evento.

"La forma en que estas personas están enterradas, testifican un concepto del cuerpo, diferente de la concepción en Europa de los últimos 5.000 años", explica Mads Ravn.

"No había una marcada división entre la vida y la muerte, y los muertos participaban del presente. Hace unas décadas, en Bali y otras islas del Pacífico, la gente aún exhibía los cráneos de sus ancestros en sus hogares", añadió.

Esto explica el por qué de los esqueletos sin cabeza de Vanuatu. Uno de los esqueletos yacía con cinco calaveras sobre el pecho, y Ravn piensa que las cabezas se pudieron utilizar en rituales ancestrales.

Los isleños, por lo general, retiran las cenizas volcánicas antes de enterrar a sus muertos bajo las cenizas y la arena. Cada tumba está marcado con una jarra de cerámica decorada con intrincados motivos, posiblemente estampados de pequeñas piezas de hueso trabajado. La cerámica también representa la cara y los ojos, tal vez imágenes de sus antepasados.
"Nunca he visto antes objetos así tan hermosos. Estos debieron ser las jarras de cerámica más fina del mundo en aquella época", exclamó Ravn.

Viajes de larga distancia
Los primeros habitantes de Vanuatu, probablemente procedían de Taiwán o de Filipinas, después de haber viajado miles de kilómetros en canoas equipadas suficientemente grandes como para contener a familias numerosas. Los piragüistas se establecieron en estas islas deshabitadas y vivían de la pesca y el cultivo de la tierra. Las tortugas gigantes eran abundantes y fáciles de atrapar. Las cenizas volcánicas de hace 3.000 años, contienen pistas de muchas de esas tortugas, pero son totalmente inexistentes 100 años después.

"Es muy interesante observar las consecuencias de los humanos cuando toman posesión de una tierra virgen", comentaba Ravn.

Durante unos siglos, varias especies se extinguieron, la tortuga gigante entre ellos. Huellas de conchas de mejillones también ofrecen su testimonio del consumo excesivo. Las conchas disminuyen de tamaño a medida que los sedimentos se hacen más jóvenes. Según Ravn, los habitantes simplemente sobreexplotaron sus recursos.

Fuerza y aventura
Los perfiles de ADN de los equeletos deben estar listos para finales de este invierno, y los científicos esperan descubrir los vínculos de parentesco entre los muertos. Pero ya hay algunas conclusiones de su estado de salud.

"La gente sufría de gota y de caries, ambas enfermedades están asociadas con la buena vida. Pero podemos decir a partir de nuestras muestras de que los habitantes eran duros y fuertes. Simplemente estaban genéticamente predispuestos a contraer la gota tras la ingestión de mariscos. Y el almidón de alimentos como el taro y la batata inducían a la caries", explica Ravn.

El análisis de dientes también reveló lo que estos isleños parecían en un principio. "Eran muy probablemente de piel blanca de origen asiático, a diferencia de los actuales melanesios, de piel oscura. Los primeros pobladores probablemente viajaron o se mezclaron con los melanesios que llegaron más tarde; no obstante, estos datos podrán confirmarse con los estudios de ADN y futuros análisis isotópicos" señaló Ravn.

Se cree que los primeros pobladores del Pacífico impulsados por una superpoblación, o por unas normas hereditarias que concedían al primer hijo el derecho a heredar la tierra, hacía realmente difícil para los hermanos menores el asentarse.

Pero uno no debe excluir el deseo de viajar y el espíritu de aventura, dice Ravn. El deseo de aventurarse fuera, probablemente ha sido una fuerza impulsora en todo momento.

Los primeros vanuatuanos se quedaron en las islas durante años, hasta que algunos de ellos, probablemente impulsados por el deseo de aventura y fortuna se hicieron a la mar de nuevo en el Océano Pacífico, y eventualmente hacia la Isla de Pascua. Durante más de dos siglos, en el Océano Pacífico se colonizaron todas las rutas hasta las Islas Tonga. Para entonces, se había cubierto una distancia de más de 3.000 kilómetros en canoa.

Imagen crédito: Mads Ravn/Universidad de Stavanger.

Fuente:
BitNavegantes
Fecha: 23/12/2009

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