CIS Arqueología se encarga de los trabajos en este solar del centro.
Cuando se trata de documentar el pasado musulmán de Málaga, el centro histórico se erige en fuente inagotable de información. A estas alturas no es de extrañar que tras cada nueva construcción que se emprende, el subsuelo eleve la voz para reivindicar su lugar en la historia. El pasado año las catas en los almacenes de la plaza Félix Sáez revelaron un cementerio islámico fechado en el siglo X con 90 cadáveres. A pocos metros los arqueólogos han ubicado su continuación, la primera y mayor necrópolis islámica hallada en la ciudad de época emiral, de entre los siglos VIII y IX, con 200 inhumaciones documentadas en apenas 300 metros cuadrados de solar. Entre las calles Sebastián Souvirón y Olozaga, el equipo de CIS Arqueología, comandado por Carmen Íñiguez trabaja ya en la tercera y última fase de esta operación, iniciada en 2007.
"Después de la conquista cuando se establecen los musulmanes en la ciudad, las inhumaciones son aún muy precarias. Son fosas excavadas en línea de costa aprovechando la arena blanda", detalla Íñiguez. La primera vez que se constató la presencia de una necrópolis de esta características en la zona de costa fue en la excavación de Plaza de la Marina en 1988, "en niveles inferiores se documentaron unos cuantos enterramientos, lo que no sabíamos era el alcance y la extensión de la necrópolis. De la plaza de la Marina hasta aquí, en la calle Olozabal", añade la arqueóloga.
A tres metros de profundidad respecto a la cota actual de calle, se encuentra este cementerio que se está excavando en su totalidad, junto a estudios de antropología física que permitirán determinar el sexo, la edad de los cuerpos en el momento de la muerte, además de las enfermedades. Aún así, por la patología que presentan los huesos se sabe que "algunos de los cuerpos adultos están afectados de brucelosis, conocida popularmente como fiebre del Malta", apunta la directora.
Uno de los hallazgos que más ha sorprendido al equipo es la aparición de restos de las extremidades inferiores de un feto de seis meses de gestación. Significativo resulta también el hallazgo de inhumaciones mixtas: dos casos de madres enterradas con un niño y un bebé "y dos jóvenes masculinos abrazados y enterrados juntos a un tercer individuo asociado a esa tumba", añade Iñiguez.
Algunos cuerpos presentan síntomas de daños por las posteriores construcciones de pozos sépticos y de agua potable. "Una vez que se abandona la necrópolis se colmata y se construye encima. En el siglo X toda esta zona se urbaniza, forma parte ya de la ciudad. Constituyendo un importante barrio de tipo artesanal" relata. Durante el proceso de excavación, en el que se han documentado cuatro niveles salió a la luz, en el primer nivel, un enterramiento mixto de humanos y fauna con fragmentos de huesos y cráneos , en el que, en principio se han documentado restos pertenecientes a bóvidos y équidos".
Una vez realizado la mayor parte del trabajo de campo, los expertos han podido constatar datos cómo el tipo de enterramiento en consonancia con los usos de la época y religión. "Todos están enterrados siguiendo el ritual islámico: posición fetal con la colocación del cuerpo de cúbito lateral derecho y con el cráneo mirando a la Meca, "sur o sureste, en este caso, mirando al mar", sostiene Íñiguez. Se trata de tumbas simples, excavadas en fosas, no en cajas, y con sudario. "Tenemos muchos ejemplos de cuerpos que en el momento del enterramiento se sujetan con fragmentos de ladrillo o cantos rodados recogidos del Guadalmedina delimitando la cabeza, extremidades, cadera y mandíbula para que la boca no se abra", explica Íñiguez.
Una zona de la necrópolis está totalmente sellada con materiales del siglo IX, preludio de lo que acontecería en periodos posteriores. "Entre finales del IX y comienzos del siglo X es cuando se ubica la necrópolis en la famosa Yabal Faruh Entre", recuerda la arqueóloga para referirse a la mayor fosa islámica de Málaga, que abarca desde el monte de Gribralfaro hasta El Ejido, y del siglo X al XV.
En 2007, cuando se iniciaron las primeras catas salieron a relucir los restos de una fondac, una especie de alhóndiga de casi unos 300 metros de extensión, además de los vestigios de un barrio artesanal. "De Especerías hasta Atarazanas se llevó a cabo una de las ampliaciones urbanísticas más importantes en época islámica, constatada desde el siglo X al XV", relata. La documentación aportada por los Repartimientos relata cómo la alhóndiga se dona a una familia cristiana "y continúa siendo un mesón después de la conquista castellana", sostiene Íñiguez.
Fuente: Málaga Hoy
Fecha: 21/11/2010
Más de setenta años después de la Guerra Civil, diversas asociaciones y familiares de víctimas siguen buscando restos de personas ejecutadas por los franquistas, casi con sus propios medios y sin apenas ayuda oficial del Estado o de la judicatura.
"Esto se está haciendo muy lentamente y con pocos medios", dice a la AFP Santiago Macías, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).
La búsqueda y exhumación de los cuerpos se lleva a cabo con los medios de cada asociación, mientras el Estado sólo prevé reparaciones simbólicas para las víctimas y subvenciones para las actividades de las asociaciones, hasta un máximo de 60.000 euros por organización, merced a la denominada Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007.
Desde 2006, el Gobierno socialista ha destinado un total de 19,4 millones de euros al desarrollo de la ley, de los que 5,9 millones se dedicaron a exhumaciones y el resto a homenajes, exposiciones, estudios, etc.
La ley "sirve para (reconocer) nacionalidades, para los brigadistas internacionales, para garantizarles los mismos derechos que a cualquier combatiente español, para arreglar algún tema de los hijos y nietos del exilio (a 93.344 de ellos se ha concedido la nacionalidad española) y dar un certificado de víctimas", según Macías, que critica su escasa operatividad práctica en las exhumaciones.
La ARMH fue pionera hace diez años en la apertura de fosas y desde entonces ha abierto más de 150 y exhumado más de 1.500 cadáveres, los últimos esta semana, cuando el sábado se cumplen 35 años de la muerte del dictador Francisco Franco.
"Entre todas las asociaciones se habrán sacado unos 5.000 cuerpos", explica el arqueólogo de la ARMH René Pacheco, que dirige la exhumación de siete asesinados en noviembre de 1936, apenas cuatro meses después del inicio de la contienda española en Calzada de Oropesa.
"No habremos sacado ni un 10% de las (personas) que están enterradas. Se calcula que hay entre 105.000 y 130.000 desaparecidos" en fosas en España, añadió Pacheco, de 27 años, que dirige a un grupo de voluntarios que buscan con cuidado los cuerpos.
Los restos de Alberto García Simón, Manuel Gutiérrez Castaño, Antolín Gutiérrez Castaño, Germán Sarro García, Francisco Herreruela Arroyo, Lorenzo Polo Hernández y Enemesio Hernández Alvarez, vecinos del pueblo de Las Ventas de San Julián, van saliendo a la luz ante la emoción de algunos familiares. "Estoy contenta, aunque apenas lo recuerdo. Ahora vamos a poder sepultarlos", dice a la AFP Paula Polo González, de 78 años, que tenía cuatro cuando mataron a su padre, Lorenzo Polo.
Al igual que en la mayoría de los casos, el proceso de búsqueda se inició con algún familiar, que se suele dirigir a la ARMH enviándole información que se completa con investigación en archivos, entrevistas personales, etc, pero sin ayuda oficial o judicial. Pocos jueces se personan en el lugar cuando se descubre una fosa, pese a que, según la legislación, un magistrado debe estar presente "cuando hay signos evidentes de violencia en unos restos encontrados en medio del campo", critica Macías.
Cada vez que se encuentran unos restos, la ARMH cursa la correspondiente denuncia ante las autoridades, pero "los jueces habrán venido unas cinco veces tras más de 150 fosas abiertas", afirma. La incertidumbre todavía existente sobre el órgano judicial competente y el caso del juez Baltasar Garzón podría explicar en alguna medida las reticencias judiciales.
"Es bochornoso que la única persona perseguida en relación a los crímenes más graves que se han cometido nunca en este país sea el juez que intentó abrir el proceso", aseguró recientemente el magistrado de la Audiencia Nacional Ramón Sáez Valcárcel.
Garzón está en espera de juicio por prevaricación (dictar una resolución injusta a sabiendas de que lo es) por haber querido investigar sobre los desaparecidos de la Guerra Civil (1936-39).
Sin embargo, pese a estas dificultades, Macías cree que la recuperación de desaparecidos es un fenómeno imparable porque muchos de los que inician la búsqueda son jóvenes "y no es que se muera con la generación de sus abuelos o de sus padres, sino que pasa a ellos, y sus hijos van a querer hacerlo. No se puede estar como si no hubiera pasado nada", sentenció.
Fuente: AFP
Autor: Gabriel Rubio
Fecha: 18/11/2010
En la Asamblea Anual de la Sociedad Española de Paleopatología celebrada el 5 de septiembre de 2009 con motivo de la celebración del X Congreso Nacional en la UAM, fue aceptada la candidatura propuesta desde la UAB para la celebración del XI Congreso de la Sociedad.
Nuestro objetivo para esta 11ª edición es que el congreso tenga un carácter amplio y se traten las distintas áreas de estudio de la Paleopatología. Además aprovechando la situación estratégica del país que nos acogerá, contamos con la participación de colegas franceses y portugueses en lo que ha ser el I Encuentro Transpirenaico de Paleopatología. La estructura inicial del congreso consta de un importante apartado de comunicaciones libres y pósters, así como un número reducido de conferencias y tres mesas específicas de trabajo. Entendemos que el futuro de nuestra sociedad está en los jóvenes, por lo que también hemos planteado una sesión de casos clínicos específica para ellos.
La sede estará radicada en el Centro de Congresos de Andorra la Vella. Durante el congreso, también podremos disfrutar del programa cultural y de ocio que ofrece el Principado lo que nos permitirá conocer su historia, su patrimonio artístico y natural, practicar deportes o shopping.
Por todo ello, el comité organizador se complace en invitarte a participar activamente en este XI Congreso Nacional de Paleopatología, que tendrá lugar los días 15, 16 y 17 de septiembre de 2011. Los interesados pueden pre-inscribirse desde este momento registrándose en la web (http://jornades.uab.cat/paleopatologia-XICongreso/) o remitiendo, por email (cg.paleopatologia.XI@uab.cat) o por correo postal a las direcciones abajo indicadas, el impreso de inscripción, antes del 1 de marzo de 2011.
El precio de inscripción del XI Congreso de la SEP será 180 € (100 € para estudiantes que lo acrediten documentalmente) y 200 € a partir del 1 de mayo de 2011.
Cualquier consulta o aclaración puede remitirse también a página web o a la Secretaría del XI Congreso de la Sociedad Española de Paleopatología:
Secretaria del XI Congreso de la Sociedad Española de Paleopatología
Unitat d’Antropologia Biològica
Dept. Biologia Animal, Biologia Vegetal i Ecologia
Universitat Autònoma de Barcelona
08193 Bellaterra-Cerdanyola del Vallès
España
Benvinguts a Andorra, el pais dels Pirineus!!
Bienvenidos a Andorra, el país de los Pirineos!!!
Albert Isidro y Assumpció Malgosa
La estrategia de vivir despacio y morir tarde parece ser una característica clave de nuestra especie, frente a la más primitiva de vivir rápido y morir pronto.
Esa infancia larga, con una maduración prolongada, facilitaría el aprendizaje adicional y la capacidad cognitiva compleja de los individuos, por lo que "aunque costosa en términos de desarrollo, ayudaría a convertir al ser humano en uno de los organismos más exitosos del planeta", dice Tanya Smith, especialista en evolución humana de la Universidad de Harvard (EE.UU.). Unos nuevos estudios de dientes fósiles infantiles, realizados con técnicas avanzadas de rayos X, demuestran precisamente que el desarrollo de los neandertales era bastante más rápido que el de los humanos modernos. Los análisis, de tomografía microcomputerizada, se han hecho con el sincrotrón europeo de Grenoble (ESRF).
"Los dientes son registros notables del tiempo, porque marcan cada día de crecimiento, algo así como los anillos de los troncos de los árboles", explica Smith. "Además, nuestras primeras muelas tiene un minúsculo certificado de nacimiento, y su identificación permite determinar la edad de muerte de un niño". Smith y sus colegas han descubierto que el crecimiento dental de los neandertales, un indicador importante del desarrollo, era notablemente más rápido que el de nuestra especie, incluyendo algunos antepasados directos de hace 90.000 a 100.000 años. El hallazgo sugiere que la madurez lenta es un rasgo evolutivo relativamente reciente.
El estudio de los dientes se ha hecho con fósiles de once individuos, incluido el primer homínido descubierto, un neandertal que apareció en Bélgica en el invierno de 1829-30 cuya edad de muerte, por estudios comparativos con los patrones de desarrollo de nuestra especie, se había fijado en cinco años, mientras que ahora se ha adelantado a tres. Los resultados de estos estudios dentales añaden información importante a las diferencias de desarrollo que han salido a la luz con la secuenciación del genoma neandertal y que apuntan diferencias entre ambas especies en el desarrollo del esqueleto y del cráneo.
Otros primates, como los chimpancés, tienen una gestación comparativamente corta, maduración infantil rápida, edad temprana de reproducción y vida más corta. Los australopitecos, homínidos primitivos, tendrían patrones de crecimiento no muy distintos de los de los chimpancés, mientras que los neandertales estarían en algún punto intermedio entre aquellas especies y la nuestra. Los neandertales compartieron territorio durante mucho tiempo con nuestros antepasados y se extinguieron hace menos de 30.000 años. Los científicos no han aclarado aún por qué, pero buscan ventajas que pudieran tener los humanos actuales frente a aquellos parientes y la estrategia de vivir despacio y morir tarde puede ser una clave.
La investigación de los dientes de fósiles infantiles con sincrotrón, que se publica en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, ha durado cinco años. Los científicos han utilizado los finos haces de luz sincrotrón, rayos X, para obtener imágenes de los dientes haciéndolos rotar, con lo que han obtenido, tras el proceso de datos, una tomografía de su estructura con gran resolución. El sincrotrón actúa como un super-microscopio. "Hemos podido ver dentro de los valiosos fósiles sin dañarlos, utilizando las propiedades especiales de los rayos X de alta energía; así podemos investigar fósiles a escalas diferentes y en tres dimensiones, desde la forma general hasta las líneas microscópicas de crecimiento diario", explica Paul Tafforeau, científico del ESRF.
Autor: Alicia Rivera
Fuente: El País Digital
Fecha: 18/11/2010
Investigadores del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) de Barcelona y de la Universidad de Islandia han hallado por primera vez el rastro genético de indígenas americanos en los antepasados vikingos de cuatro familias islandesas, lo que demostraría que el primer contacto genético entre Europa y América se produjo cinco siglos antes del descubrimiento de Cristóbal Colón.
La investigación, en la que ha participado el centro barcelonés coparticipado por la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), se basa en el descubrimiento de un linaje genético de origen amerindio, correspondiente a una mujer que habría llegado a Islandia en torno al año 1000. La investigación se publica en la revista 'American Journal of Physical Anthropology'.
Los científicos, con la colaboración del banco de datos familiares de la empresa biofarmacéutica deCODE Genetics, con sede en Reijkiavik y que tiene documentadas las genealogías de hasta el 80% de los habitantes de Islandia, iniciaron su investigación tras descubrir hace cuatro años un linaje mitocondrial típico de los indígenas americanos y del este de Asia en cuatro islandeses.
La hipótesis de que dicho linaje procediera de la inmigración reciente --el rastro genético está ausente de Europa-- quedó descartada al comprobar que los cuatro islandeses procedían de antepasados que habitaron la isla en torno al año 1700 y 1740, en la misma región próxima al glaciar VatnaJökull.
Según los investigadores del IBE Carles Lalueza-Fox y Federico Sánchez-Quinto, el linaje hallado -denominado C1e- corresponde a una mujer porque es mitocondrial y éste solo se hereda por vía materna.
"Como la isla quedó prácticamente aislada desde el siglo X, la hipótesis más factible es que estos genes correspondan a una mujer amerindia que fue llevada desde América por los vikingos cerca del año 1000", ha manifestado Lalueza-Fox.
El descubrimiento ha sido posible tras analizar los genes de las cuatro familias de islandeses, que actualmente conforman un grupo de unas 80 personas.
HISTORIA ESCRITA
Hasta la fecha se había probado que los genes de los islandeses proceden de los países escandinavos, Escocia e Irlanda, y a pesar de las teorías de que los vikingos hollaron tierra americana antes de Colón no se había confirmado ningún rastro genético que respaldara esta teoría.
Pruebas históricas de la llegada de los vikingos a América son el poblado descubierto en Anse aux Meadows -Terranova (Canadá)- y textos medievales islandeses como la 'Saga de los groenlandeses' de 1200 y la 'Saga de Eric el Rojo' de 1260, que apuntan a la llegada de los vikingos a América a partir del siglo X. Restos mayas y de otras civilizaciones precolombinas apuntan en la misma dirección.
La población de Islandia, con 320.000 habitantes, es suficientemente grande como para estar presentes todos los trastornos que afectan a los europeos, y al mismo tiempo suficientemente pequeña como para controlar la diversidad genética propia de linajes antepasados, según los científicos.
Fuente: Europa Press
Fecha: 17/11/2010
Un archivero de la Galería Nacional del Retrato, de Londres, ha encontrado varias reliquias de la tumba del rey Ricardo II (1367-1400) mientras catalogaba unos documentos del primer director de ese centro, George Sharf.
Entre los cientos de diarios y cuadernos de notas que dejó Sharf, fallecido en 1895, en cajas que permanecieron durante años apareció el contenido del féretro de un rey medieval y dibujos de cráneo y los huesos.
El contenido de una caja de cigarrillos que llevaba la fecha de 31 de agosto de 1871 estaba sólo identificado como "reliquias de una tumba real" medieval.
Dentro había fragmentos de madera, posiblemente del propio féretro, y trozos de tejido, indicó la Galería en un comunicado, según el cual el propio Sharf estuvo presente en la apertura de los féretros reales en la abadía londinense de Westminster.
El director y fundador de ese centro hizo dibujos muy precisos del cráneo y de los huesos del rey, incluidas las medidas de esos restos.
Sharf asistió a varias aperturas de tumbas reales, entre ellas las de Ricardo II, Eduardo VI, Enrique VII, Jacobo I e Isabel de York, esposa de Enrique VII y madre de Enrique VIII.
El primer director de la Galería fue un minucioso observador de la vida en la Inglaterra victoriana y sus diarios y dibujos constituyen un precioso testimonio de aquella época.
Fuente: ABC
Fecha: 16/11/2010
Unas marcas en fósiles atribuidas a herramientas resultan ser pisotones.
Los australopitecos, una de las viejas ramas del enmarañado árbol de homininos al que pertenece el ser humano, vuelven a ser monos zopencos. En agosto, un grupo internacional de científicos anunció el hallazgo en Dikika (Etiopía) de dos huesos animales que presentaban marcas de herramientas de piedra. El descubrimiento era trascendental.
Los fósiles, de 3,4 millones de años, implicaban que la única especie que vivía entonces en el lugar, el Australopithecus afarensis, ya empleaba herramientas para cortar carne, un rasgo tan humano que hasta entonces se reservaba al primer representante del género Homo, el habilis. Sin embargo, la costilla y el fémur de Dikika mostraban un australopiteco habilidoso, casi humano.
El uso de útiles para cortar carne se considera un rasgo humano.
Ahora, un equipo liderado por el español Manuel Domínguez-Rodrigo tumba en la revista PNAS las conclusiones de sus colegas. Según el nuevo estudio, las marcas en los dos huesos etíopes no fueron hechas, en absoluto, con herramientas. "Estos animales murieron al lado de un río, y unos antílopes, o similares, pasaron por encima hace 3,4 millones de años. Las marcas que vemos son de pisoteo", explica el científico, profesor de Prehistoria en la Universidad Complutense de Madrid.
Su equipo no ha tenido acceso a los fósiles originales, pero ha estudiado sus fotografías y ha comparado las marcas con las obtenidas al pisotear huesos modernos. "Son iguales macroscópica y microscópicamente", zanja. Cuando un animal pesado pisa un hueso, la grava del suelo deja unas marcas características de abrasión, "como si se pasara un estropajo". Al microscopio, "son inconfundibles", según explica el prehistoriador, que ha trabajado con australopitecos en la garganta de Olduvai (Tanzania).
Sin embargo, el grupo de Dikika, encabezado por Shannon McPherron, del Instituto Max Planck (Alemania), mantiene la validez de su teoría. El equipo de Domínguez-Rodrigo "no considera la pieza que pudo formar las marcas, una piedra natural, sin tratar", replica McPherron a Público. En su lugar, "basa su estudio en piedras sometidas a lascado, que no han aparecido en Dikika". Según su versión, las marcas del yacimiento etíope coinciden con las producidas por roca natural, según un estudio todavía no publicado. Domínguez-Rodrigo rebate esta hipótesis: "Es imposible descuartizar una cabra con una roca natural. Nosotros lo hemos intentado y no se puede".
Unos antílopes pisaron los huesos hace 3,4 millones de años.
El arqueólogo Jordi Ro-sell, del equipo de las excavaciones de Atapuerca y ajeno a ambos estudios, respalda al español. "Son marcas de la fricción de los huesos contra el suelo. Creo que un día veremos herramientas de australopitecos, pero ese día no ha llegado", afirma.
Fuente: Público
Fecha: 16/11/2010
Al abrir una fosa no se desentierra a los muertos, sino la historia robada a muchos vivos. Allí dentro hay huesos de seres queridos, las balas que los mataron, la evidencia de lo sucedido. En el año 2000 se abrió la primera fosa con protocolo científico en Priaranza (León), en busca de Emilio Silva Faba y otras 12 personas. En esta década, un total de 5.277 de los más de 100.000 desaparecidos en la Guerra Civil han sido exhumados en 231 fosas. Arqueólogos, forenses, antropólogos, familiares y voluntarios lo hacen posible.
Veo cómo limpiáis cada hueso despacio, con la brocha, con tanto mimo, que parece que los estáis acariciando, y pienso en lo distinto que es hoy a como debió ser el día que los asesinaron...". Lo comenta Anabel Lapuente, nieta de una de las personas que acaban de encontrar en una fosa de Ágreda (Soria) los expertos y voluntarios de la Sociedad Aranzadi, dirigidos por el forense Francisco Etxeberria y la antropóloga Lourdes Herrasti. Se hace el silencio. Y es entonces cuando las aludidas, cuatro estudiantes de Medicina de la Universidad del País Vasco (UPV), rompen a llorar. Y con ellas, todos los presentes.
Ágreda es austero y monumental. Tranquilo. Saltan corzos por las carreteras. Lo advierten los carteles. Mil desaparecidos durante la Guerra Civil se cuentan en Soria. El cementerio está esquinado, y aquí, en una zona en desuso, se ven los cuatro esqueletos tirados bocabajo, maniatados, liberados ya de la tierra apelmazada durante décadas y mojada por la lluvia del día. Algunos vecinos del pueblo lo repitieron: "Vimos cómo los echaban aquí y cómo los mataban allá arriba, en el paraje de Los Cabezos...". Son Luis Torres (35 años, jornalero), Marcelino Navarro (17, aguacil), Gregorio Torres (alcalde) y Feliciano Lapuente (campesino, de 33). "Que consta fueron asesinados el 19 de octubre de 1936", se lee en el informe preliminar del equipo, que indica además: "Se encuentra presente doña Pilar Pérez, alcaldesa de Torrellas". Y aquí está ella hoy de nuevo. "No es habitual que un cargo municipal se implique tanto", asegura Etxeberria al hilo de la indiferencia política nacional al uso. Nada extraño si se tiene en cuenta que la Ley de la Memoria Histórica (leymemoria.mjusticia.es) data en España de 2007, tan coja que Amnistía Internacional la definió como "alejada del Derecho internacional", pues delega en asociaciones de víctimas una tarea que debía realizar el Estado. Y que Baltasar Garzón, el juez que abrió causa contra los crímenes del franquismo tres décadas después de la muerte del dictador, está inhabilitado desde mayo, como aviso para navegantes. Y ahí anda, en La Haya, en espera.
"Los cuatro de Morella", llaman a estos hombres. Uno es menor, Marcelino. Lo explica el estomatólogo Claudio Albizu al mostrar uno de sus dientes. "Se sabe por esto". Los otros tres deben ser identificados. Irán al laboratorio de la UPV junto a otros muchos en busca de un nombre que se les podrá dar o no: porque no haya ADN para comparar o esté contaminado. En los esqueletos, donde aparecen piezas de metal, han colocado bolas de colores; la mayoría son balas de pistola. Marcelino llevaba gemelos y una moneda de plata. Los muestran. Nadie se lo explica: "Quizá su madre le dijo al salir: 'Hijo, ponte bien por si acaso", comentan los lugareños. Pero se ve que dio igual.
Los familiares cuentan lo que sienten antes de que los cuerpos sean retirados. También es invitado Iván Aparicio, de la Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad, a decir unas palabras. Dice varias: "Se habla de 'muertos de la Guerra Civil', pero estos no son muertos en la guerra, son civiles que no habían cogido un arma en su vida, sacados de sus casas y asesinados. Esto es lo que fue el fascismo en España, un crimen contra la humanidad. Y no puede ser que tengamos que corregir las violaciones de derechos humanos los voluntarios de cuatro asociaciones y los parientes. Esto es un acto de reparación hacia las familias. Pero aún hay que reparar a las víctimas. La legislación internacional vinculante incluye verdad, justicia y reparación. Hay que mostrar la verdad, hay que juzgar a los responsables, y hay que reparar. Sobre juzgar, en algún momento se tendrá que afrontar lo que pasó hace 74 años, pero también lo que pasa hoy con la Ley de la Memoria Histórica, que cumple la función de ley de punto final, y la falta de actuación de las Administraciones de justicia. Aquí tenía que haber un juez levantando un cadáver, esclarecer las señales de violencia, y no es así; así que alguna vez se tendrá que ver en el Tribunal de Derechos Humanos a los responsables de que se perpetúe la inmunidad del franquismo". Y ciertamente, aquí juez no hay ninguno.
El trabajo que realiza este equipo (y otros, valga este de ejemplo) sigue un protocolo científico propio (recogida de información, prospección, exhumación, identificación) a falta de uno oficial que asegura Etxeberria ya está elaborado hace rato porque él mismo ha participado. Pero, sí, se diría que es ceremonia amorosa: excavan con dedicación la tierra, la criban; extraen los restos, los observan y, tras limpiarlos (esqueletos, ropas, zapatos...), los guardan en cajas para luego dotarles de genealogía: esposa, hijos, padres, currículo... Reconstruyen así biografías. Como estas de Ágreda en una fosa más, la penúltima de las 231 abiertas desde hace una década, de las 2.052 que existen, según el Gobierno. Un total de 5.277 personas han sido exhumadas, pero se calcula que los desaparecidos superan los 100.000. Garzón manejó en 2008 un censo elaborado por familiares de 143.353, porque no existe ninguno oficial. Algunas comunidades tienen elaborado ya su mapa de fosas; otras están en ello.
Más de 100.000 biografías. Como la de Bárbara Sebastián Vela, de 70 años, encontrada en Illueca (Zaragoza); la de la maestra María de los Desamparados Blanco, vista por última vez en Lario (León) cuando su hijo Florentino tenía 18 años, y a la que este ha exhumado ahora con noventa y tantos; la de Jerónima Blanco y su hijo Fernando Cabo, de tres años, a los que mataron y enterraron en el huerto de su propia casa en Ponferrada para forzar la vuelta del marido, Isaac Cabo, que les sobrevivió; la docena de enfermeras del hospital psiquiátrico en Valdediós (Asturias); las 15 mujeres y un adolescente de Grazalema (Cádiz); los siete muertos de Fontanosas (Ciudad Real), cuya ubicación desveló una carta anónima dirigida al alcalde por un miembro del pelotón de fusilamiento. O la de Julián Merino, cuya esposa, Teresa Pozo (recién fallecida), quedó sola a los 23, embarazada de siete meses, con dos hijos, represaliada. La única viuda que vivió lo bastante para presenciar en 2005, con 93 años, la exhumación de su marido en Covarrubias (Burgos).
"La dignidad de las víctimas de la represión franquista no se ha perdido nunca", dijo el juez Garzón hace nada. "La dignidad la pierden los que en España no dan una respuesta adecuada a esos hechos". Y añadió algo que todos los implicados en exhumaciones confirman: "Nunca, ni en Chile, ni en Argentina, ni en España, he visto a los familiares de las víctimas pedir venganza. Solo piden justicia, y eso es algo así de sencillo. Y tan complicado, parece ser, a la vez". Nada extraño. Nada que no se haya hecho ya antes. En realidad, como dice la periodista Natalia Junquera en el prólogo del libro reciente Memoria histórica, del CSIC, se podría decir que la memoria histórica la inventó Franco: "Fue él el primero en pedir censos de desaparecidos, en encargar a expertos un protocolo de exhumaciones y, hasta ahora, el único que preservó por ley las fosas comunes para que no se construyera sobre ellas. Múltiples órdenes en el BOE dan cuenta de su afán por honrar a las víctimas. A las suyas". Y hasta desplazó restos de republicanos al panteón de El Escorial cuando los suyos no le alcanzaron para llenarlo (la gran tumba pendiente).
Desde siempre hubo familiares que quisieron recuperar a sus seres queridos para darles sepultura, el acto que cierra el círculo y es primordial para muchos. Algunos lo intentaron por sí solos, con pico y pala por así decir, pero se dieron cuenta de que no era modo. Porque en la mayoría de las fosas se encuentran varios o muchos; fosas comunes se llaman por algo. Por eso juntos yacían 125 en la de Valdenoceda (Burgos), 80 en la de Magallón (Zaragoza), más de 300 en la del monasterio de Uclés (Cuenca), 2.840 en la del cementerio de San Rafael (Málaga)... ¿Y cómo saber quién es quién? La tarea de poner nombre y apellido a los desaparecidos en España tiene mucho que ver con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH, www.memoriahistorica.org). Esta nació al calor de lo sucedido en 2000 en la cuneta de la carretera N-536 en Priaranza del Bierzo (León), cuando se abrió una fosa por vez primera con método científico. En ella se encontraba Emilio Silva Faba.
"A mí fue mi abuelo quien me enseñó a hablar. Aun muerto. Porque hasta el día que lo encontramos en Priaranza nunca fui capaz de hablar en público, ni levantar el dedo siquiera en la universidad para no significarme, tal era el miedo en mi familia". Emilio Silva nieto (presidente de la ARMH) lo confiesa en su casa en Madrid, mientras Emilio Silva padre, 84 años, manos delgadas y piel transparente, asiente. Hablan de aquel hombre que les dio la vida, cosmopolita, que a principios del siglo XX residió en EE UU y Argentina, regresó un día a su pueblo natal para papeleos y allí se quedó para siempre tras conocer a Modesta Santín, con la que tuvo seis hijos. Pusieron tienda en Villafranca del Bierzo, al estilo almacén de coloniales, La Preferida se llamaba. De ella nos dirá luego Felisa Rubio, testigo de aquel tiempo y amiga de la familia, tumbada en su cama en Triacastela (Lugo) por el peso de sus 87 años, que vendía "las mejores aceitunas de la comarca y muchas alpargatas; era una casa con corredor hacia el río, allí jugábamos". Emilio Silva hijo enseña una foto en la que aparece él con una pancarta reivindicando un centro escolar. Al fondo se ve La Preferida, en la esquina del viaducto donde hoy se levanta una casa moderna.
"Mi padre era azañista, se significó mucho, en Villafranca había mucho convento... Recuerdo el día en que empezó la guerra, y cómo los falangistas nos quitaban productos de la tienda; aquí tengo los recibos, mira. Mi padre sabía que su vida valía lo que la mercancía; cuando se terminó, se acabó". Su desaparición le marcó. "Me hinché a llorar, lo que me ha cambiado la vida, pensaba. Mi madre quedó rota, yo era el mayor, 10 años, trabajé hasta de pastor". Aun así, consiguió burlar al destino y tener la vida viajera que su padre habría querido. Emilio nieto añade: "Mi abuela murió cuando yo tenía 32. Siempre me sentí atraído por la figura del abuelo, pero nunca la oí hablar de él, y lo intenté". Hasta que tomó una decisión: "Que dejara de ser un relato familiar. Sus restos estaban en un lugar que yo desconocía. Pero estaba dispuesto a cambiar el final de su historia".
Lo que sucedió luego lo saben bien los implicados: Julio Vidal, Paco Etxeberria, Daniel Fernández, Santiago Macías... Vidal, arqueólogo de León, hombre de gran preparación, muy viajado, que se define a sí mismo como "pesimista político", y su esposa, la antropóloga María Encina Prada, se pusieron a su disposición desde el minuto uno. "Corre, corre, que por aquí hay muertos', siempre oí de niño esa frase de mi hermana al pasar por un lado de la carretera. Mi madre era de Priaranza, y lo de la fosa era cercano a mí, a mis vacaciones... A raíz de un artículo en prensa de Emilio Silva en 2000 nos enteramos que quería recuperar el cuerpo de su abuelo. Nos ofrecimos a colaborar aplicando la metodología arqueológica y de la antropología forense... Contacté con Etxeberria, que no tardó ni dos segundos en plantarse aquí. Se formó un pequeño equipo, el Ayuntamiento prestó la excavadora". Se pusieron a ello. Los lugareños sabían del lugar. "Pero sucede que las referencias espaciales y el paisaje cambian, así que no fue hasta el tercer fin de semana, ya desesperados creyendo que los cubría la carretera, cuando aparecieron restos de un zapato con pie". Fue un impacto. Esos muertos eran casi leyenda. En ese instante pasaron a ser pura verdad.
Como lo serán seguramente los tres maquis cuya fosa andaba localizando Etxeberria en Ezcurra (Navarra), un valle hermosísimo, hace una semana a petición de la Asociación Navarra de Familiares. En Navarra hubo 3.500 víctimas aun sin guerra. Ángel Mariezcurrena, oriundo, lleva años soñando con destapar el suceso del que él supo por su padre. El propietario del terreno lo confirmó: "Fue una emboscada y los mataron". Ese rincón era antaño zona de paso de los guerrilleros escondidos en Francia. "Ahora habrá que asegurar con el georradar", dice el forense. Y allí sucedió que en el bar del pueblo los lugareños ampliaron detalles. "Antes eso era imposible", cuenta Etxeberria, "en 10 años la gente ha perdido el miedo a hablar". Un grupo de estudiantes alemanes está presente; realizan sus tesis sobre el fascismo. Han pasado ya por Gernika, van a la zona del Ebro, quisieron saber de fosas. "No entendemos que esto esté ocurriendo ahora y no antes". Él responde: "Hay quien no quiere que se sepa nada, incluidos partidos con conciencia de izquierda, y hasta nos acusan de destruir pruebas. Pero esto es justo lo contrario. Un lugar como este pasa de ser anónimo para convertirse en una prueba histórica. Antes de Navidad estará abierto y será un hecho". Mariezcurrena no puede dormir pensando que alguien abra la tierra por su cuenta. "Hace años alguien habría excavado, pero ahora ya no, basta pedir permiso, de prospección y exhumación se llama. Navarra, por ejemplo, nunca los negó, pero en otras comunidades... bueno, según qué zonas".
"La fosa de Priaranza tardó en aparecer, lo cual fue positivo porque se empezó a correr la voz, a venir gente, incluso de derechas, a ayudar; otros, a preguntar, a ver si ellos también podían buscar a los suyos", rememora el entonces alcalde de la localidad y ahora concejal socialista Daniel Fernández, que colaboró sin dudarlo ("a una persona que busca a su padre no hay que mirarle filiación"), subiendo las calles de Priaranza. "El dueño de la finca sabía lo que había, no puso el terreno en producción nunca, plantó nogales y esperó. Luego nos lo cedió". Allí estaban los 13 hombres asesinados el 16 de octubre de 1936, la mayoría con dos tiros en la nuca. Como deseaba, Emilio sacó a su abuelo, y este se convirtió en el primer represaliado de la guerra identificado genéticamente. Lo llevó a Pereje, su pueblo natal, en el Camino de Santiago, a un bucólico cementerio en la ladera de un monte ante el que cruzan los peregrinos. Allí en el panteón se lee su nombre completo por expreso deseo de su viuda, como si ella siempre hubiera sabido que iba a regresar.
Del grupo, no todos fueron identificados, algunos nunca reclamados. "Eso es tremendo, vidas en suspenso". Juntos yacen en un nicho del cementerio de Villalibre de la Jurisdicción bajo una placa: "A la memoria de todos aquellos que lucharon y dieron sus vidas por la democracia y la libertad". El ex alcalde puntualiza: "Ni luchar pudieron, si los mataron en octubre". Las historias que se cuentan en la comarca de El Bierzo son infinitas. La guerra está aún presente. Y la posguerra, aún más, "mucho hambre y mucho maqui; vete al Campo de las Danzas y verás", sugiere una de las mujeres con zuecos mientras trabaja la huerta en esta tierra vigorosa. Los hombres se agolpan a la hora del café en el bar Inés, y también cuentan. Antonio Fierro, por ejemplo: "Los vi muertos en la cuneta, los niños bajamos a mirar". No le impresionó. "Estábamos hechos a todo..., así eran esos tiempos".
Santiago Macías, vicepresidente de la ARMH, 38 años, oriundo, llevaba desde los noventa reivindicando a los desaparecidos, interesado por los guerrilleros que abundaron en Castilla y León (de los que ha escrito). "Pero no es lo mismo organizar un homenaje que tener una fosa delante, la presencia física de los desaparecidos cambió completamente la historia, las evidencias transforman todo", dice pisando hoy la acera de la N-536. "Emilio tenía un interés particular, y yo, general; coincidimos, y ahí nació la ARMH", aclara. Su laboratorio se encuentra en Ponferrada, en una sala cedida por la Universidad de León. Es sobria, llena de fichas con el título "desapariciones forzadas", cajas con restos humanos y prendas, informes para mandar a Presidencia a efectos de cuentas, recortes de prensa, una pizarra con fosas pendientes de abrir (la de Candeleda, en Ávila, quizá lo esté ya, dirigida por los forenses José Luis Prieto o Roxana Ferllini). Por las paredes cuelgan viñetas. Destaca una en la que una silueta del Rey dice: "La ley dice que cada vez que se encuentra un cadáver debe presentarse un juez para su levantamiento". Y otra de Franco responde: "Es al revés. Primero hicimos el levantamiento y luego escondimos los cadáveres".
Aquí trabajan René, Marco, Nuria, Aníbal, parientes de desaparecidos o profesionales de antropología o arqueología. Hablan de la entrega de restos a la familia como momento clave: "Es una ceremonia civil, se convoca a parientes y autoridades. En Carajal de Campos, por ejemplo, con alcalde del PP, el acto se realizó con normalidad. Otras veces los políticos no quieren saber, dicen que desean ser neutrales, y yo digo, ¿neutrales ante quién?". El arqueólogo Julio Vidal ya antes de Priaranza había intentado hacer informe de fosas existentes, "pero la Junta de Castilla y León nunca quiso saber nada. Se trataba de concebir esas intervenciones como de Patrimonio, en lugar de 70.000 años, de 70 años atrás, porque el pasado nos importa a todos y todo". La Administración debe implicarse, dice. "Pero no quisieron; para mí fue una frustración, son tus ciudadanos, es asunto democrático...". Cree que las exhumaciones no deben hacerse por altruismo. Para él, las fosas deben ser catalogadas, protegidas, ser monumentos "contra la intolerancia y la barbarie".
Tras la fosa de Priaranza, el movimiento de reivindicación de los desaparecidos se convirtió en una suerte de marea empujada por la generación de nietos y por la apertura de una fosa tras otra. Adquirió notoriedad. Tiene picos, cuentan en la AHRM: el intento frustrado de encontrar a Lorca en Alfacar (Granada), lo de Garzón, cuando los muertos hallados son muchos... El interés internacional y de investigadores fue y es inmenso. Como las invitaciones a participar en congresos, conferencias, libros. Y los voluntarios de todo el mundo: "Solo tenemos eso, capital humano, unos 400 voluntarios. La asociación no tiene ni sede, cuenta con una subvención de 48.000 euros, nos ayuda la gente con su trabajo, los mismos familiares dando de comer al equipo o alojándolo. Hemos exhumado unas 1.600 personas, otras tantas están reclamadas".
Ellos y el resto de organizaciones (bien Foro de la Memoria, Federación de Foros de la Memoria, agrupaciones de asociaciones de víctimas o familias que actúan por su cuenta) consiguen sacar adelante lo que el Estado no saca. Con su trabajo rehacen un pedazo de la amnesia que España ha tenido durante siete décadas, dicen muchos. Pero Santos Juliá, en su libro Hoy no es ayer, asegura que no es tal, sino que fue puro pacto: "Guardar los cadáveres de uno y otro para que no se interpongan en el camino de la democracia". Y señala dos circunstancias hoy que lo alteran: la aparición en la escena pública de una nueva generación que no guarda recuerdo personal del régimen de Franco y la llegada de la derecha al poder.
"En Priaranza no éramos conscientes del desarrollo e impacto que iba a tener nuestro trabajo. E incluso a pesar de la frustración de muchas familias que opinan que no se hace nada, creo que se ha avanzado mucho. Hasta gente del PP nos ha dicho: 'Es lo menos que se puede hacer'. Sí, sé que aún es insuficiente. Pero nos quejamos de que el Gobierno no hace esto, lo otro... sí, pero también hay que preguntarse: '¿Y tu universidad y tus estudiantes?, ¿dónde están los intelectuales que deberían hablar de esto sin parar? Vivimos aún con la impronta de un tiempo preconstitucional", dice Etxeberria en su laboratorio de la UPV, que destila el estilo funcional de los edificios docentes. Nada destacado salvo que está repleto de secretos, que él sabe manejar. Muchas cajas de cartón y plástico que lucen los nombres en colores de lugares llenos de muerte: La Predaja, Villalba de Duero, Milagros... Y números por todas partes: individuo número uno, dos, tres... Además de huesos, hay balas, casquillos, monedas... Enseña los restos de un cuerpo completo y no pierde oportunidad: "Por aquí entró la bala, por allá salió, este tenía ya una patología...". Donde puede, él enseña. Es siempre el centro, por ser puro hombre enciclopédico e incansable, acorde con esa Sociedad de Ciencias para la que trabaja (a la que el Gobierno vasco asignó ocuparse de las exhumaciones; existen ayudas desde 2003 en el País Vasco). Etxeberria también forma parte del equipo de investigación del CSIC que, bajo la dirección del antropólogo imprescindible Francisco Ferrándiz, acaba de publicar un balance sobre el impacto sociopolítico de esta década de exhumaciones (politicasdelamemoria.org) y participa en un proyecto para Presidencia titulado Base de datos de gestión documental de las exhumaciones realizadas en España. "Aspiro a que podamos saber, por ejemplo, personas muertas por disparo, tantas".
Calavera en mano, confiesa que en las fosas también tiene sus momentos: "Cuando terminas de limpiar y dices a la familia: 'La fosa es vuestra', y bajan... uff, gran emoción. O se les dice: 'El numero tres es tu padre', y ellos: 'Mi padre son todos". Hasta tiene sus ritos Etxeberria. "Me quedo con una piedra de cada fosa. Pienso: 'Si tapó el crimen, tantas piedras, tantos lugares liberados". ¿Abrió fosas franquistas? "Sí, dos, en Camuñas (Toledo) y en Villasana de Mena (Burgos)". ¿Y? "Yo soy forense, no pregunto, víctimas son víctimas". Luego enseña los informes, uno tras otro, de distintas tumbas, con las medidas físicas de los enterrados, datos de posiciones, mil detalles de vidas perdidas. "Los de ahora son más completos, más ilustrativos, la fotografía digital abarata mucho los costes, basta un ordenador".
En su propia casa tiene Etxeberria un equipo multidiciplinar completo: trabaja con su esposa, Lourdes Herrasti, codo con codo. Y también con su hija Igone, que se encarga de lo audiovisual. Ella, crecida al calor de las fosas, representa algo así como el paradigma del voluntario joven. Hija única, tenía dos meses cuando pisó una excavación. "Para mis compañeros de Medicina, hablar de 1936 no representa mucho, pero para mí, sí. Creo que se ha esperado demasiado, lamentablemente, ya no se podrán devolver los restos a todos con ADN demostrado, pero sí se puede reconstruir sus historias. Me impacta ver la emoción de las familias, cómo rozan de repente un hueso y dicen: 'Ya, no necesitamos más'. Es especial. Sí que me gustaría que esto terminara. Pero si es solo por callar bocas, no. Hay que hacerlo despacio, curar esa herida, no se trata de sacar los huesos y ya. Hay que informar, hablar con los familiares, escucharlos, darles tiempo para que cuenten y reparen mientras se extraen los huesos. Para muchos es una liberación. ¿Si me imagino que sucediera una guerra así hoy? Uf, supongo que esto que hacemos debe servir para que ya no ocurra nunca más".
Iván Aparicio, en Ágreda, allá donde saltan corzos por la carretera, lo tiene también claro: "El fundamento de todo esto es sencillo: si permitimos que quede impune una barbaridad como aquella, volverá a suceder". Pero quizá quien mejor lo expresó fue una señora mayor un día a pie de fosa: "Si no los hubieran metido, ahora no los tendríamos que sacar".
Fuente: El País Semanal
Autor: LOLA HUETE MACHADO
Fotografías: SOFÍA MORO
Fecha: 14/11/2010
La Cueva de Nerja (Málaga) fue uno de los últimos puntos del sur de Europa en el que se refugiaron los neandertales, por lo que los investigadores consideran que esta gruta esconde la clave de la desaparición de dicha especie y su posible coexistencia con los cromañones.
La cueva es objeto desde hace dos años de un proyecto interdisciplinar de investigación aplicada a su conservación, que aúna geología, biología y arqueología y que permitirá, entre otras cuestiones, estudiar la extinción del Homo Neanderthalensis y la posibilidad de que éste conviviera con el Homo Sapiens Sapiens.
El gerente de la Fundación Cueva de Nerja, Ángel Ramírez, ha explicado que las excavaciones realizadas han logrado "indicios o evidencias" de que los neandertales y los cromañones coexistieron en la gruta.
"Actualmente, se están realizando pruebas de datación cronológica y se está clasificando el material extraído, que puede aportar información fundamental al conocimiento prehistórico", ha señalado Ramírez.
El gerente ha remarcado que, al margen del atractivo turístico que supone este monumento natural, nunca se ha dejado de trabajar en el aspecto científico, y ha destacado que "la cavidad puede dar muchas respuestas sobre los primeros pobladores de la Costa del Sol".
Desde hace casi 25 años no se trabaja en el interior de la cueva y ya se ha conseguido bajar la cota arqueológica, además de consolidar los perfiles para tener un mejor conocimiento de los diferentes estratos.
Uno de los coordinadores del proyecto es José Luis Sanchidrián, profesor de Prehistoria de la Universidad de Córdoba, quien ha afirmado que la Cueva de Nerja es "única en el mundo" por la cantidad y la calidad del material que encierra, "puesto que estuvo habitada desde hace unos 40.000 años hasta hace sólo 3.000".
"Este lugar es fundamental para conocer las razones de la desaparición del Hombre de Neandertal y determinar si fue posible el cruce con la especie de los cromañones", ha insistido Sanchidrián.
"La imagen que se ha transmitido de los neandertales es equivocada, ya que ahora podrían convivir entre nosotros, y lo cierto es que no se puede hablar de fracaso de una especie que ha habitado tantos miles de años el planeta, ya que nosotros llevamos menos tiempo y no sabemos si seremos más longevos", ha añadido.
La principal finalidad de este proyecto es la conservación de la gruta y por ello, tras el estudio de los yacimientos, éstos se van a rellenar con una grava especial en las salas de La Torca, La Mina y Vestíbulo, con el objetivo de consolidar el terreno y evitar derrumbes en caso de lluvias o filtraciones.
Además, en el ámbito geológico, se pretende conseguir un modelo de gestión para todas las cuevas visitables, y en materia de conservación la aplicación novedosa de un sistema por que se introduciría un gen en la secuencia del ADN de los hongos que dan origen al conocido como mal verde, para su autodestrucción natural.
Fuente: Canal Patrimonio
Fecha: 10/11/2010