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domingo, 6 de febrero de 2011
Neandertales, humanos hasta las narices
Las grandes narices que gastaban los neandertales no eran una adaptación al frío. Así lo asegura un nuevo estudio que ha analizado cráneos de Homo sapiens y sus parientes cercanos para poner a prueba una hipótesis sostenida durante décadas.
Desde que, hace más de 180 años, se desenterraron en Bélgica los primeros fósiles neandertales, estos han pasado de ser deformes embrutecidos a un grupo hermano que llegó a compartir lecho y fluidos con los humanos modernos. Muchas de las diferencias físicas entre ambos se han intentado explicar como adaptación a un clima frío, ya que los neandertales supieron vivir en una Europa gélida durante decenas de miles de años.
"Los neandertales eran considerados como los esquimales del Pleistoceno", explica a Público Todd Rae, un paleontólogo de la Universidad de Roehampton (Reino Unido). Las narices grandes también se habían atribuido a las bajas temperaturas, algo que no tenía mucho sentido, según Todd. "Los esquimales tienen caras y narices estrechas", señala. Para poner a prueba la teoría, Rae comparó los senos nasales de humanos modernos y neandertales. La talla de estas cavidades huecas situadas en el interior del cráneo y las fosas nasales se suponía un indicador de esa adaptación al frío, y estudios anteriores decían que los neandertales las tenían más grandes. De esa forma, sus nasos podían calentar mejor el aire frío.
El equipo de Rae ha analizado radiografías y reconstrucciones en tres dimensiones de cráneos bien conservados de neandertales que vivieron en climas fríos y los comparó con los de Homo sapiens de climas templados. Los resultados, publicados en Journal of Human Evolution, no concuerdan con la teoría de la adaptación a temperaturas bajas. "Los senos nasales de los neandertales de climas fríos resultan iguales que los de los humanos modernos europeos", explica Rae. "La nariz ancha no era una adaptación al frío", sentencia.
Otros estudios apoyan su tesis. Los senos nasales se hacen más pequeños cuanto más bajas son las temperaturas, tanto entre primates como roedores. De forma similar, los senos de los esquimales también son más pequeños que los del resto de los humanos de hoy. La moraleja es que hay que pensar en una nueva teoría para descifrar el misterio del rostro neandertal. "Es posible que, en lugar del frío, sea una adaptación a la vida en el bosque, ya que otros rasgos neandertales, como las piernas cortas y la menor estatura, se han propuesto como tales", propone Rae.
El caso no está cerrado. "El estudio presenta unas medidas un poco pobres para generalizar", opina el investigador del CSIC Antonio Rosas. Como posible explicación apunta que aquellas caras de grandes narices, pómulos marcados y barbillas retraídas podrían deberse al azar de la evolución, conocido como deriva genética.
"Me convence totalmente la explicación del fenómeno como resultado de la deriva genética desde un antepasado común con nosotros", opina Michael Walker, profesor de antropología de la Universidad de Murcia. De hecho, las formas neandertales podrían ser mucho más comunes que las sapiens. "El rostro neandertal refleja una morfología muy arraigada en el género Homo durante el Pleistoceno medio, lo que es difícilmente compatible con la adaptación al frío", opina el experto.
Autor: Nuño Domínguez
Fuente: Público
Fecha: 18/01/2011
Desde que, hace más de 180 años, se desenterraron en Bélgica los primeros fósiles neandertales, estos han pasado de ser deformes embrutecidos a un grupo hermano que llegó a compartir lecho y fluidos con los humanos modernos. Muchas de las diferencias físicas entre ambos se han intentado explicar como adaptación a un clima frío, ya que los neandertales supieron vivir en una Europa gélida durante decenas de miles de años.
"Los neandertales eran considerados como los esquimales del Pleistoceno", explica a Público Todd Rae, un paleontólogo de la Universidad de Roehampton (Reino Unido). Las narices grandes también se habían atribuido a las bajas temperaturas, algo que no tenía mucho sentido, según Todd. "Los esquimales tienen caras y narices estrechas", señala. Para poner a prueba la teoría, Rae comparó los senos nasales de humanos modernos y neandertales. La talla de estas cavidades huecas situadas en el interior del cráneo y las fosas nasales se suponía un indicador de esa adaptación al frío, y estudios anteriores decían que los neandertales las tenían más grandes. De esa forma, sus nasos podían calentar mejor el aire frío.
El equipo de Rae ha analizado radiografías y reconstrucciones en tres dimensiones de cráneos bien conservados de neandertales que vivieron en climas fríos y los comparó con los de Homo sapiens de climas templados. Los resultados, publicados en Journal of Human Evolution, no concuerdan con la teoría de la adaptación a temperaturas bajas. "Los senos nasales de los neandertales de climas fríos resultan iguales que los de los humanos modernos europeos", explica Rae. "La nariz ancha no era una adaptación al frío", sentencia.
Otros estudios apoyan su tesis. Los senos nasales se hacen más pequeños cuanto más bajas son las temperaturas, tanto entre primates como roedores. De forma similar, los senos de los esquimales también son más pequeños que los del resto de los humanos de hoy. La moraleja es que hay que pensar en una nueva teoría para descifrar el misterio del rostro neandertal. "Es posible que, en lugar del frío, sea una adaptación a la vida en el bosque, ya que otros rasgos neandertales, como las piernas cortas y la menor estatura, se han propuesto como tales", propone Rae.
El caso no está cerrado. "El estudio presenta unas medidas un poco pobres para generalizar", opina el investigador del CSIC Antonio Rosas. Como posible explicación apunta que aquellas caras de grandes narices, pómulos marcados y barbillas retraídas podrían deberse al azar de la evolución, conocido como deriva genética.
"Me convence totalmente la explicación del fenómeno como resultado de la deriva genética desde un antepasado común con nosotros", opina Michael Walker, profesor de antropología de la Universidad de Murcia. De hecho, las formas neandertales podrían ser mucho más comunes que las sapiens. "El rostro neandertal refleja una morfología muy arraigada en el género Homo durante el Pleistoceno medio, lo que es difícilmente compatible con la adaptación al frío", opina el experto.
Autor: Nuño Domínguez
Fuente: Público
Fecha: 18/01/2011
Las obras del AVE descubren un poblado neolítico en Sant Andreu
El subsuelo de la Torre del Fang esconde una necrópolis medieval hasta ahora desconocida
Los arqueólogos hallan los restos de una persona enterrada hace 5.000 años cerca de la estación
La controversia surgida por el posible efecto negativo de la línea de alta velocidad sobre el templo de la Sagrada Família ha facilitado que los arqueólogos trabajen sin miradas encima de sus espaldas en otros tramos del trazado del AVE por el subsuelo de Barcelona. Así, los asombrosos resultados de las intervenciones arqueológicas en el distrito de Sant Andreu han pasado desapercibidos. El hallazgo más significativo es un enterramiento neolítico de unos 5.000 años descubierto en las excavaciones del entorno de la estación de Sant Andreu Comtal.
El esqueleto desenterrado, el primero de este tipo que se halla en la zona, constata una ocupación humana en los albores de la metalurgia. Ferran Puig, director del Servei d'Arqueologia del Museu d'Història de Barcelona, asegura que los hallazgos recogidos en los dos últimos años en el extenso sector en obras entre el puente de Bac de Roda y el nudo de la Trinitat son interesantes y variados. Muchos de ellos están ahora en el laboratorio del museo, a la espera de los análisis científicos.
«Se han localizado restos que van de la prehistoria al Rec Comtal del siglo XIX, una joya de la arquitectura hidráulica», explica Ferran Puig. El equipo de investigadores también ha destapado una villa romana del siglo IV con espacios de producción agrícola. «De algunos restos -añade- se tenían indicios en zonas cercanas, pero de lo que no había ni un dato es del poblado neolítico y de una necrópolis medieval descubierta dentro de la Torre del Fang», edificio catalogado situado en Clot-Espronceda.
BARRIO FAVORABLE A LA VIDA
Los trabajos arqueológicos preventivos se hacen en las obras de la nueva estación de Sant Andreu Comtal, en esta masía medieval situada en el inicio del túnel del AVE por el Eixample y en otros puntos del largo corredor ferroviario. Puig expone que estos hallazgos revelarán etapas y características desconocidas de la ocupación humana. «Ahora tenemos la evidencia de que en Sant Andreu hubo un poblado neolítico hace 5.000 años. Es, sin duda, un lugar favorable a la vida humana», asegura.
En general, los restos presentan un estado de conservación deficiente. «Sobre todo por la acción de antiguas remodelaciones que ha ido sufriendo este distrito», dice. Con ello, hace referencia a la construcción de edificios ferroviarios y a la vieja playa de vías que ahora desaparece.
LA ANTIGUA ESTACIÓN
«Con el poco cuidado con que se trató en su día el daño arqueológico derivado de la edificación de la vieja estación de tren, tenemos mucha suerte de que no se hayan destruido todos los restos de este poblado neolítico», afirma.
Los hallazgos, según Puig, no han causado ningún impedimiento ni conflicto en la construcción de la línea de alta velocidad. «Son restos de gran interés científico pero que, hasta el momento, han suscitado un más que discreto impacto monumental, ya que nos han llegado en mal estado de conservación», lamenta el arqueólogo.
El constante cableado, los nuevos aparcamientos, el aumento de conducciones para cloacas y los nuevos túneles del metro someten a constantes riesgos el capital arqueológico. Es el patrimonio «más amenazado» ya que no se puede evaluar su importancia hasta que no se localiza. «Hemos de establecer zonas y normas de protección con el fin de salvaguardar los sectores urbanos con más potencial», explica.
BÚSQUEDA DEL EQUILIBRIO
Ferran Puig es consciente, no obstante, de que una ciudad debe evolucionar. «Barcelona es un ser vivo que se renueva y se adapta día a día a las necesidades de sus habitantes. En consecuencia, hace falta encontrar un equilibrio y actuar, pero siempre haciéndolo con prevención para evitar algún desastre patrimonial», afirma.
Puig niega que durante las obras del AVE se localizara un refugio antiaéreo del la guerra civil del que no se tenía constancia. «Fue una confusión de los vecinos, que con buena voluntad, alertaron de que se veía una antigua perforación en el subsuelo, que en realidad está situada a pocos metros de un refugio ya conocido y perfectamente conservado», dice. Los arqueólogos municipales y de la Generalitat ya tenían controlada esa perforación que corresponde a un pozo de agua de la época moderna.
REFUGIOS DE LA GUERRA CIVIL
«Ningún refugio de la guerra civil se ha visto afectado por las obras», insiste. De todas maneras, la conservación de este patrimonio histórico es compleja y costosa. «Se debe tener en cuenta que muchos de estos refugios construidos entre 1936 y 1939 no pudieron ser terminados o se han visto afectados por el deterioro causado por el paso del tiempo y por el propio proceso urbano», enumera Puig. En consecuencia, muchas veces no cumplen los mínimos requisitos de seguridad para acoger visitas.
Fuente: El Periódico
Fecha: 01/12/2010
Los arqueólogos hallan los restos de una persona enterrada hace 5.000 años cerca de la estación
La controversia surgida por el posible efecto negativo de la línea de alta velocidad sobre el templo de la Sagrada Família ha facilitado que los arqueólogos trabajen sin miradas encima de sus espaldas en otros tramos del trazado del AVE por el subsuelo de Barcelona. Así, los asombrosos resultados de las intervenciones arqueológicas en el distrito de Sant Andreu han pasado desapercibidos. El hallazgo más significativo es un enterramiento neolítico de unos 5.000 años descubierto en las excavaciones del entorno de la estación de Sant Andreu Comtal.El esqueleto desenterrado, el primero de este tipo que se halla en la zona, constata una ocupación humana en los albores de la metalurgia. Ferran Puig, director del Servei d'Arqueologia del Museu d'Història de Barcelona, asegura que los hallazgos recogidos en los dos últimos años en el extenso sector en obras entre el puente de Bac de Roda y el nudo de la Trinitat son interesantes y variados. Muchos de ellos están ahora en el laboratorio del museo, a la espera de los análisis científicos.
«Se han localizado restos que van de la prehistoria al Rec Comtal del siglo XIX, una joya de la arquitectura hidráulica», explica Ferran Puig. El equipo de investigadores también ha destapado una villa romana del siglo IV con espacios de producción agrícola. «De algunos restos -añade- se tenían indicios en zonas cercanas, pero de lo que no había ni un dato es del poblado neolítico y de una necrópolis medieval descubierta dentro de la Torre del Fang», edificio catalogado situado en Clot-Espronceda.
BARRIO FAVORABLE A LA VIDA
Los trabajos arqueológicos preventivos se hacen en las obras de la nueva estación de Sant Andreu Comtal, en esta masía medieval situada en el inicio del túnel del AVE por el Eixample y en otros puntos del largo corredor ferroviario. Puig expone que estos hallazgos revelarán etapas y características desconocidas de la ocupación humana. «Ahora tenemos la evidencia de que en Sant Andreu hubo un poblado neolítico hace 5.000 años. Es, sin duda, un lugar favorable a la vida humana», asegura.
En general, los restos presentan un estado de conservación deficiente. «Sobre todo por la acción de antiguas remodelaciones que ha ido sufriendo este distrito», dice. Con ello, hace referencia a la construcción de edificios ferroviarios y a la vieja playa de vías que ahora desaparece.
LA ANTIGUA ESTACIÓN
«Con el poco cuidado con que se trató en su día el daño arqueológico derivado de la edificación de la vieja estación de tren, tenemos mucha suerte de que no se hayan destruido todos los restos de este poblado neolítico», afirma.
Los hallazgos, según Puig, no han causado ningún impedimiento ni conflicto en la construcción de la línea de alta velocidad. «Son restos de gran interés científico pero que, hasta el momento, han suscitado un más que discreto impacto monumental, ya que nos han llegado en mal estado de conservación», lamenta el arqueólogo.
El constante cableado, los nuevos aparcamientos, el aumento de conducciones para cloacas y los nuevos túneles del metro someten a constantes riesgos el capital arqueológico. Es el patrimonio «más amenazado» ya que no se puede evaluar su importancia hasta que no se localiza. «Hemos de establecer zonas y normas de protección con el fin de salvaguardar los sectores urbanos con más potencial», explica.
BÚSQUEDA DEL EQUILIBRIO
Ferran Puig es consciente, no obstante, de que una ciudad debe evolucionar. «Barcelona es un ser vivo que se renueva y se adapta día a día a las necesidades de sus habitantes. En consecuencia, hace falta encontrar un equilibrio y actuar, pero siempre haciéndolo con prevención para evitar algún desastre patrimonial», afirma.
Puig niega que durante las obras del AVE se localizara un refugio antiaéreo del la guerra civil del que no se tenía constancia. «Fue una confusión de los vecinos, que con buena voluntad, alertaron de que se veía una antigua perforación en el subsuelo, que en realidad está situada a pocos metros de un refugio ya conocido y perfectamente conservado», dice. Los arqueólogos municipales y de la Generalitat ya tenían controlada esa perforación que corresponde a un pozo de agua de la época moderna.
REFUGIOS DE LA GUERRA CIVIL
«Ningún refugio de la guerra civil se ha visto afectado por las obras», insiste. De todas maneras, la conservación de este patrimonio histórico es compleja y costosa. «Se debe tener en cuenta que muchos de estos refugios construidos entre 1936 y 1939 no pudieron ser terminados o se han visto afectados por el deterioro causado por el paso del tiempo y por el propio proceso urbano», enumera Puig. En consecuencia, muchas veces no cumplen los mínimos requisitos de seguridad para acoger visitas.
Fuente: El Periódico
Fecha: 01/12/2010
Convenio Grupo Paleolab y Sección Arqueología de la Universidad de Córdoba
Por segundo año consecutivo Grupo Paleolab y la Universidad de Córdoba (Sección Arqueología, dirigida por el Prof. Desiderio Vaquerizo) han suscrito un convenio de colaboración para impartir prácticas a alumnos del Máster Oficial Interuniversitario Arqueología y Patrimonio: Ciencia y Profesión. Este programa de Doctorado ha recibido la Mención de Calidad que concede la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación y Calidad).
En el marco de este convenio de colaboración alumnos del mencionado Máster realizan estancias en la sede de Grupo Paleolab en Valencia, donde pueden realizar prácticas sobre Bioantropología y Arqueología Funeraria. De manera especial los estudiantes han podido conocer las diferentes líneas de investigación que nuestro grupo desarrolla desde hace años:
ARQUEOLOGÍA FUNERARIA ROMANA
BIOANTROPOLOGÍA ARQUEOLÓGICA
PALEOPATOLOGÍA
ANTROPOLOGÍA FORENSE
Más infromación: http://www.arqueocordoba.com
Fuente: Blog Paleolab
Fecha: 29/11/2010
En el marco de este convenio de colaboración alumnos del mencionado Máster realizan estancias en la sede de Grupo Paleolab en Valencia, donde pueden realizar prácticas sobre Bioantropología y Arqueología Funeraria. De manera especial los estudiantes han podido conocer las diferentes líneas de investigación que nuestro grupo desarrolla desde hace años:ARQUEOLOGÍA FUNERARIA ROMANA
BIOANTROPOLOGÍA ARQUEOLÓGICA
PALEOPATOLOGÍA
ANTROPOLOGÍA FORENSE
Más infromación: http://www.arqueocordoba.com
Fuente: Blog Paleolab
Fecha: 29/11/2010
"LA FOSA DE LOS FERROVIARIOS"
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica encuentra una fosa con los restos de ocho personas en Matallana de Valmadrigal.
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha localizado una fosa común situada en un paraje cercano al pueblo de Matallana de Valmadrigal, en León, al borde de la carretera que une esta localidad y Santa Cristina.
Según señalan diversos testimonios, en ese lugar que ahora se está excavando se encuentran los restos de ocho personas asesinadas en el otoño de 1936.
Varios vecinos han señalado lo que confirman las primeras evidencias halladas en la fosa; los restos podrían pertenecer a varios trabajadores del ferrocarril, detenidos en los primeros meses de la contienda y confinados en prisión, posiblemente en el actual parador de San Marcos.
El de los ferroviarios fue uno de los grupos profesionales con los que se ensañó especialmente la represión franquista como "castigo" por si intensa participación política y sindical.
La ARMH ha hecho este domingo "un llamamiento a cualquier persona que pueda aportar información para conocer la identidad de esas ocho personas".
Las labores de exhumación están siendo dirigidas por el arqueólogo René Pacheco, que ya ha exhumado numerosas fosas comunes. Junto a él participa un equipo de ocho voluntarios llegados desde diferentes puntos de la geografía española. Entre ellos, Raúl de la Fuente, de Psicólogos Sin Fronteras, una organización que desde hace años colabora con la ARMH apoyando a familiares de desaparecidos, tanto los que lo son directamente de las fosas que se están exhumando como otros que se acercan a contar su tragedia o pedir ayuda. En los trabajos de identificación participará la antropóloga forense Elena Vergara.
Fuente: Leonoticias.com
Fecha: 28/11/2010
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha localizado una fosa común situada en un paraje cercano al pueblo de Matallana de Valmadrigal, en León, al borde de la carretera que une esta localidad y Santa Cristina.Según señalan diversos testimonios, en ese lugar que ahora se está excavando se encuentran los restos de ocho personas asesinadas en el otoño de 1936.
Varios vecinos han señalado lo que confirman las primeras evidencias halladas en la fosa; los restos podrían pertenecer a varios trabajadores del ferrocarril, detenidos en los primeros meses de la contienda y confinados en prisión, posiblemente en el actual parador de San Marcos.
El de los ferroviarios fue uno de los grupos profesionales con los que se ensañó especialmente la represión franquista como "castigo" por si intensa participación política y sindical.
La ARMH ha hecho este domingo "un llamamiento a cualquier persona que pueda aportar información para conocer la identidad de esas ocho personas".
Las labores de exhumación están siendo dirigidas por el arqueólogo René Pacheco, que ya ha exhumado numerosas fosas comunes. Junto a él participa un equipo de ocho voluntarios llegados desde diferentes puntos de la geografía española. Entre ellos, Raúl de la Fuente, de Psicólogos Sin Fronteras, una organización que desde hace años colabora con la ARMH apoyando a familiares de desaparecidos, tanto los que lo son directamente de las fosas que se están exhumando como otros que se acercan a contar su tragedia o pedir ayuda. En los trabajos de identificación participará la antropóloga forense Elena Vergara.
Fuente: Leonoticias.com
Fecha: 28/11/2010
Aplican el georradar a un área de 2.000 m² inmediatos a la basílica de Marialba de la Ribera (León) para descubrir sus verdaderas dimensiones
La Fundación del Patrimonio aplica el georradar a un área de 2.000 metros cuadrados inmediatos a la basílica paleocristiana para descubrir sus verdaderas dimensiones
Los restos de Marialba de la Ribera, basílica del siglo IV considerada como el más antiguo templo paleocristiano de España, están siendo objeto de un exhaustivo sondeo con la técnica del georradar que afecta a un área de 2.000 metros cuadrados, según confirmaron fuentes de la Fundación del Patrimonio de Castilla y León, encargada desde hace cinco años de la excavación, estudio y protección de este principal monumento leonés, históricamente olvidado.
Además de en la planta de la propia basílica, recientemente excavada -y donde se descubrieron numerosos restos humanos-, los sondeos se centran en un área ubicada al norte del templo, «con objeto de descubrir, exactamente, hasta dónde llegaba el templo, o si tenía cerca otras edificaciones», prosiguen las mismas fuentes, añadiendo que esta técnica funciona de una manera muy similar al radar convencional, «emitiendo una serie de ondas que rastrean el terreno, rebotan y regresan, ofreciendo un completo mapa de lo que hay debajo. Se trata de una técnica no agresiva que no tiene ningún tipo de impacto sobre los posibles restos arqueológicos o humanos existentes en la zona».
Esta prospección, cuyas conclusiones se entregarán, previsiblemente, a principios del 2011, se suma a una serie de iniciativas que la Fundación del Patrimonio ha contratado con objeto de completar una excavación cuyas conclusiones se dieron a conocer el pasado mes de agosto. Entre esas iniciativas, la entidad -formada por la Junta de Castilla y León y todas las cajas de ahorro de la autonomía- ha incluido también el análisis antropológico de varios restos humanos procedentes de los enterramientos exhumados para averiguar su antigüedad exacta, edad, modo de vida de los individuos, etc., un análisis que también están teniendo lugar en estos momentos.
El informe final sobre los restos arqueológicos de la basílica había revelado el carácter monumental del templo, visible a gran distancia y con unos cimientos de dos metros de ancho, algo inusual en la época. El grosor de los muros de la basílica sólo tiene parangón en las murallas que se construyeron en el Imperio Romano, de finales del siglo III, en ciudades del noroeste de la Península tales como León y Astorga.
En este lugar, situado en el municipio leonés de Villaturiel, han aparecido restos que van del siglo IV al siglo XIII, fecha en la que se cree que comenzó a desmantelarse este complejo religioso de gran importancia para la historia del cristianismo.
El proyecto de crear un edificio protector «sigue adelante»
Las conclusiones de la excavación de Marialba, iniciadas por la Fundación del Patrimonio en 2009, así como el proyecto de prospección geofísica, serán llevados a la próxima Comisión Provincial de Patrimonio a título informativo. Pero además, en el orden de temas que se tratarán o revisarán en esta comisión figura el «proyecto de ejecución de un edificio para la protección y puesta en valor de la basílica paleocristiana de Marialba de la Ribera».
Un proyecto que, como informan desde la fundación, ya fue estudiado por la Comisión Regional de Patrimonio, donde se dictaminó que debía ser objeto «de una serie de modificaciones técnicas» que se llevarán a cabo próximamente para volver de nuevo a ser examinado antes de su aprobación. A la comisión provincial llegan estas recomendaciones, asimismo, a título informativo, según sugieren desde la fundación, con lo que el proyecto, que parecía aparcado, «sigue adelante».
La evolución del proyecto
Aquel edificio fue presupuestado hace cinco años en 700.000 euros con el fin de proteger y musealizar el yacimiento, y su proyecto inicial prevía una pasarela para que los visitantes pudiesen -caminar- sobre la basílica. En un primer momento se pensó que, una vez acabadas las obras de este cubo protector, de planta rectangular y siete metros de altura, comenzarían a desenterrar, ya bajo techo, las ruinas de la antesala, la sala, el ábside, el baptisterio, el nártex (pórtico) y las edificaciones anexas a la primitiva construcción, descubierta a finales del siglo XIX. Sin embargo, al final se hizo lo contrario: en junio de 2009, los arqueólogos iniciaron las excavaciones como paso previo para definir un proyecto de intervención y musealización en función de la importancia de los hallazgos y del estado concreto de las estructuras.
282 individuos, 3.400 trozos de cerámica y 400 cuentas de vidrio enhebradas
El informe arqueológico final sobre la excavación de Marialba de la Ribera ocupó 900 páginas distribuidas en cinco volúmenes, y en él se daba cuenta de todos los detalles sobre los sondeos practicados en una superficie cercana a los 2.000 metros cuadrados, con más de 5.800 registros específicos que describían los 237 enterramientos que salieron a la luz con restos de 282 individuos, los más de 3.400 fragmentos de cerámica y los cerca de 2.500 fragmentos no cerámicos -metal, vidrio, azabache, monedas, decoración, ladrillos, tejas, piedras y fauna- que se estudiaron e inventariaron.
Los restos del edificio también se consolidaron para evitar su deterioro, quedando protegidos al concluir la excavación. Además, la investigación puso de manifiesto que el edificio se construyó sobre un lugar sin ningún tipo de construcción o asentamiento previo y aislado, es decir que la basílica no formó parte de otro complejo como una villa romana, tal como indicaban algunas hipótesis.
Las investigaciones apuntaron a un uso religioso y funerario del edificio desde sus primeros momentos, dado que las primeras evidencias claras en la excavación de los estratos son dos sepulturas tardorromanas al suroeste de la basílica. Se trata de dos tumbas de tipología singular, una de ellas cubierta por un tejadillo de teja de doble vertiente, poco común. Estos dos enterramientos alumbran la posibilidad de una nueva área de cementerio de esta época aún por explorar. En adelante, las sepulturas se van sucediendo desde la época visigoda hasta la Baja Edad Media, con tipologías diversas que evolucionan de acuerdo con su cronología.
Otras edificaciones
En cuanto a las áreas habitadas, la excavación ha dado con restos, no documentados en excavaciones previas, que indican que la zona aledaña pudo estar habitada y cultivada desde la Alta Edad Media, bien como explotación agrícola bien como parte de una comunidad religiosa ligada a la basílica. Se han descubierto muros que pudieron formar parte de un asentamiento agrario anexo al templo, un pozo con brocal e, incluso un horno, quizá de uso metalúrgico dentro de lo que fue la basílica.
Resulta significativo el hallazgo de más de 400 cuentas de vidrio enhebradas en collares en siete tumbas, todas ellas medievales y de niños.
Fuente: Diario de León
Fecha: 27/11/2010
Los restos de Marialba de la Ribera, basílica del siglo IV considerada como el más antiguo templo paleocristiano de España, están siendo objeto de un exhaustivo sondeo con la técnica del georradar que afecta a un área de 2.000 metros cuadrados, según confirmaron fuentes de la Fundación del Patrimonio de Castilla y León, encargada desde hace cinco años de la excavación, estudio y protección de este principal monumento leonés, históricamente olvidado.Además de en la planta de la propia basílica, recientemente excavada -y donde se descubrieron numerosos restos humanos-, los sondeos se centran en un área ubicada al norte del templo, «con objeto de descubrir, exactamente, hasta dónde llegaba el templo, o si tenía cerca otras edificaciones», prosiguen las mismas fuentes, añadiendo que esta técnica funciona de una manera muy similar al radar convencional, «emitiendo una serie de ondas que rastrean el terreno, rebotan y regresan, ofreciendo un completo mapa de lo que hay debajo. Se trata de una técnica no agresiva que no tiene ningún tipo de impacto sobre los posibles restos arqueológicos o humanos existentes en la zona».
Esta prospección, cuyas conclusiones se entregarán, previsiblemente, a principios del 2011, se suma a una serie de iniciativas que la Fundación del Patrimonio ha contratado con objeto de completar una excavación cuyas conclusiones se dieron a conocer el pasado mes de agosto. Entre esas iniciativas, la entidad -formada por la Junta de Castilla y León y todas las cajas de ahorro de la autonomía- ha incluido también el análisis antropológico de varios restos humanos procedentes de los enterramientos exhumados para averiguar su antigüedad exacta, edad, modo de vida de los individuos, etc., un análisis que también están teniendo lugar en estos momentos.
El informe final sobre los restos arqueológicos de la basílica había revelado el carácter monumental del templo, visible a gran distancia y con unos cimientos de dos metros de ancho, algo inusual en la época. El grosor de los muros de la basílica sólo tiene parangón en las murallas que se construyeron en el Imperio Romano, de finales del siglo III, en ciudades del noroeste de la Península tales como León y Astorga.
En este lugar, situado en el municipio leonés de Villaturiel, han aparecido restos que van del siglo IV al siglo XIII, fecha en la que se cree que comenzó a desmantelarse este complejo religioso de gran importancia para la historia del cristianismo.
El proyecto de crear un edificio protector «sigue adelante»
Las conclusiones de la excavación de Marialba, iniciadas por la Fundación del Patrimonio en 2009, así como el proyecto de prospección geofísica, serán llevados a la próxima Comisión Provincial de Patrimonio a título informativo. Pero además, en el orden de temas que se tratarán o revisarán en esta comisión figura el «proyecto de ejecución de un edificio para la protección y puesta en valor de la basílica paleocristiana de Marialba de la Ribera».
Un proyecto que, como informan desde la fundación, ya fue estudiado por la Comisión Regional de Patrimonio, donde se dictaminó que debía ser objeto «de una serie de modificaciones técnicas» que se llevarán a cabo próximamente para volver de nuevo a ser examinado antes de su aprobación. A la comisión provincial llegan estas recomendaciones, asimismo, a título informativo, según sugieren desde la fundación, con lo que el proyecto, que parecía aparcado, «sigue adelante».
La evolución del proyecto
Aquel edificio fue presupuestado hace cinco años en 700.000 euros con el fin de proteger y musealizar el yacimiento, y su proyecto inicial prevía una pasarela para que los visitantes pudiesen -caminar- sobre la basílica. En un primer momento se pensó que, una vez acabadas las obras de este cubo protector, de planta rectangular y siete metros de altura, comenzarían a desenterrar, ya bajo techo, las ruinas de la antesala, la sala, el ábside, el baptisterio, el nártex (pórtico) y las edificaciones anexas a la primitiva construcción, descubierta a finales del siglo XIX. Sin embargo, al final se hizo lo contrario: en junio de 2009, los arqueólogos iniciaron las excavaciones como paso previo para definir un proyecto de intervención y musealización en función de la importancia de los hallazgos y del estado concreto de las estructuras.
282 individuos, 3.400 trozos de cerámica y 400 cuentas de vidrio enhebradas
El informe arqueológico final sobre la excavación de Marialba de la Ribera ocupó 900 páginas distribuidas en cinco volúmenes, y en él se daba cuenta de todos los detalles sobre los sondeos practicados en una superficie cercana a los 2.000 metros cuadrados, con más de 5.800 registros específicos que describían los 237 enterramientos que salieron a la luz con restos de 282 individuos, los más de 3.400 fragmentos de cerámica y los cerca de 2.500 fragmentos no cerámicos -metal, vidrio, azabache, monedas, decoración, ladrillos, tejas, piedras y fauna- que se estudiaron e inventariaron.
Los restos del edificio también se consolidaron para evitar su deterioro, quedando protegidos al concluir la excavación. Además, la investigación puso de manifiesto que el edificio se construyó sobre un lugar sin ningún tipo de construcción o asentamiento previo y aislado, es decir que la basílica no formó parte de otro complejo como una villa romana, tal como indicaban algunas hipótesis.
Las investigaciones apuntaron a un uso religioso y funerario del edificio desde sus primeros momentos, dado que las primeras evidencias claras en la excavación de los estratos son dos sepulturas tardorromanas al suroeste de la basílica. Se trata de dos tumbas de tipología singular, una de ellas cubierta por un tejadillo de teja de doble vertiente, poco común. Estos dos enterramientos alumbran la posibilidad de una nueva área de cementerio de esta época aún por explorar. En adelante, las sepulturas se van sucediendo desde la época visigoda hasta la Baja Edad Media, con tipologías diversas que evolucionan de acuerdo con su cronología.
Otras edificaciones
En cuanto a las áreas habitadas, la excavación ha dado con restos, no documentados en excavaciones previas, que indican que la zona aledaña pudo estar habitada y cultivada desde la Alta Edad Media, bien como explotación agrícola bien como parte de una comunidad religiosa ligada a la basílica. Se han descubierto muros que pudieron formar parte de un asentamiento agrario anexo al templo, un pozo con brocal e, incluso un horno, quizá de uso metalúrgico dentro de lo que fue la basílica.
Resulta significativo el hallazgo de más de 400 cuentas de vidrio enhebradas en collares en siete tumbas, todas ellas medievales y de niños.
Fuente: Diario de León
Fecha: 27/11/2010
Cueva de Mont-ral aportará información de los ritos funerarios del neolítico final
Una reciente excavación del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) en la cueva de los Galls Carboners, en Mont-ral, permitirá obtener información "clave" para conocer cómo eran los ritos funerarios de las sociedades del neolítico final, según este organismo.
Entre los hallazgos destacan unos 200 restos humanos y un collar formado por pequeños agallones blancos fabricados probablemente a partir de fragmentos de concha, ha explicado Josep Maria Vergès, investigador del IPHES y director de la excavación.
Vergès ha recordado que la cueva de los Galls Carboners había sido excavada en la década de 1970 por Ferran Companys, propietario de la finca donde se sitúa, quien recuperó básicamente restos humanos, muy bien conservados, que sus descendientes cedieron al Área de Prehistoria de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona.
Posteriormente, estos fósiles fueron estudiados por miembros de este instituto y de la URV.
Ahora, el principal objetivo de la excavación llevada a cabo el pasado mes de octubre es documentar el contexto arqueológico del sepulcro colectivo a partir de los elementos que todavía se conservaban en el lugar, para poder revalorar a nivel científico los materiales de la colección Companys.
El equipo de arqueólogos todavía no dispone de dataciones, aunque la principal hipótesis es que se sitúa entre el neolítico final y el calcolítico, hace unos 5.000 años.
Además de los restos humanos, se han podido extraer muestras de sedimentos para analizar residuos que "deben permitir obtener información de calidad sobre los ritos funerarios de estas comunidades".
Por otra parte, por debajo del depósito sepulcral, se ha localizado un nivel muy rico con restos paleontológicos, especialmente de pájaros, y arqueobotánicos, que aportarán información sobre el paleoambiente de las montañas de Prades durante las primeras fases del Holoceno, hace entre 5.000 y 10.000 años.
Documentan una cueva sepulcral en Mont-ral que aportará información clave para conocer los ritos funerarios del neolítico
Una reciente excavación del IPHES ((Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) en la cueva de los Galls Carboners, en Mont-ral (Alt Camp, Tarragona) permitirá obtener información de calidad, clave para conocer cómo eran los ritos funerarios de las sociedades del neolítico final - calcolítico.
Entre los hallazgos destacan unos 200 restos humanos y un collar formado por pequeñas cuentas blancas fabricadas probablemente a partir de fragmentos de concha.
"La cueva de los Galls Carboners había sido excavada durante la década de 1970 por Ferran Companys, propietario de la finca donde se sitúa, y recuperó básicamente restos humanos de todas las partes del cuerpo, muy bien conservadas, y que sus descendientes dieron hace unos años al Área de Prehistoria de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona", explica Josep Maria Vergès, investigador del IPHES y director de la excavación actual.
Posteriormente, estos fósiles fueron estudiados por miembros de este instituto y de la URV. "Ahora -prosigue Vergès- el principal objetivo de la excavación era documentar en detalle el contexto arqueológico del sepulcro colectivo a partir de los elementos que todavía se conservaban in situ, con el fin de poder revalorizar a nivel científico los materiales de la colección Companys, y lo hemos podido determinar".
Se trata de una cueva sepulcral colectiva, un tipo de yacimiento que es relativamente común, "pero la mayoría fueron excavados o saqueados de antiguo, lo que hace que no se disponga de muchos datos procedentes de excavaciones realizadas con metodología moderna", puntualiza Josep Maria Vergès. El equipo todavía no dispone de dataciones, pero el mismo investigador indica: "suponemos que se sitúa entre el neolítico final y el calcolítico, es decir, hace unos 5.000 años antes del presente".
Aparte de los restos humanos, se han podido extraer muestras de sedimentos para análisis de residuos que han de permitir obtener información de calidad sobre los ritos funerarios de estas comunidades.
Por otra parte, por debajo del depósito sepulcral, se ha localizado un nivel muy rico con restos paleontológicos, especialmente de pájaros, y arqueobotánicos, que aportará información sobre el paleoambiente de las Montañas de Prades durante las primeras fases del Holoceno entre hace unos 5.000 y 10.000 años.
Esta intervención se encuentra incluida dentro del proyecto "Evolución paleoambiental y poblamiento prehistórico en las cuencas de los ríos Francolí, Gaià, Siurana y rieras del Camp de Tarragona", que desarrolla el IPHES. La excavación se llevó a cabo en octubre por un equipo integrado por 7 personas, entre miembros y colaboradores del IPHES y también del Seminari d’Estudis i Recerques Prehistòriques (SERP) de la Universitat de Barcelona.
Fuente: ABC / Canal Patrimonio
Fecha: 26/11/2010
Entre los hallazgos destacan unos 200 restos humanos y un collar formado por pequeños agallones blancos fabricados probablemente a partir de fragmentos de concha, ha explicado Josep Maria Vergès, investigador del IPHES y director de la excavación.Vergès ha recordado que la cueva de los Galls Carboners había sido excavada en la década de 1970 por Ferran Companys, propietario de la finca donde se sitúa, quien recuperó básicamente restos humanos, muy bien conservados, que sus descendientes cedieron al Área de Prehistoria de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona.
Posteriormente, estos fósiles fueron estudiados por miembros de este instituto y de la URV.
Ahora, el principal objetivo de la excavación llevada a cabo el pasado mes de octubre es documentar el contexto arqueológico del sepulcro colectivo a partir de los elementos que todavía se conservaban en el lugar, para poder revalorar a nivel científico los materiales de la colección Companys.
El equipo de arqueólogos todavía no dispone de dataciones, aunque la principal hipótesis es que se sitúa entre el neolítico final y el calcolítico, hace unos 5.000 años.
Además de los restos humanos, se han podido extraer muestras de sedimentos para analizar residuos que "deben permitir obtener información de calidad sobre los ritos funerarios de estas comunidades".
Por otra parte, por debajo del depósito sepulcral, se ha localizado un nivel muy rico con restos paleontológicos, especialmente de pájaros, y arqueobotánicos, que aportarán información sobre el paleoambiente de las montañas de Prades durante las primeras fases del Holoceno, hace entre 5.000 y 10.000 años.
Documentan una cueva sepulcral en Mont-ral que aportará información clave para conocer los ritos funerarios del neolítico
Una reciente excavación del IPHES ((Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) en la cueva de los Galls Carboners, en Mont-ral (Alt Camp, Tarragona) permitirá obtener información de calidad, clave para conocer cómo eran los ritos funerarios de las sociedades del neolítico final - calcolítico.
Entre los hallazgos destacan unos 200 restos humanos y un collar formado por pequeñas cuentas blancas fabricadas probablemente a partir de fragmentos de concha.
"La cueva de los Galls Carboners había sido excavada durante la década de 1970 por Ferran Companys, propietario de la finca donde se sitúa, y recuperó básicamente restos humanos de todas las partes del cuerpo, muy bien conservadas, y que sus descendientes dieron hace unos años al Área de Prehistoria de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona", explica Josep Maria Vergès, investigador del IPHES y director de la excavación actual.
Posteriormente, estos fósiles fueron estudiados por miembros de este instituto y de la URV. "Ahora -prosigue Vergès- el principal objetivo de la excavación era documentar en detalle el contexto arqueológico del sepulcro colectivo a partir de los elementos que todavía se conservaban in situ, con el fin de poder revalorizar a nivel científico los materiales de la colección Companys, y lo hemos podido determinar".
Se trata de una cueva sepulcral colectiva, un tipo de yacimiento que es relativamente común, "pero la mayoría fueron excavados o saqueados de antiguo, lo que hace que no se disponga de muchos datos procedentes de excavaciones realizadas con metodología moderna", puntualiza Josep Maria Vergès. El equipo todavía no dispone de dataciones, pero el mismo investigador indica: "suponemos que se sitúa entre el neolítico final y el calcolítico, es decir, hace unos 5.000 años antes del presente".
Aparte de los restos humanos, se han podido extraer muestras de sedimentos para análisis de residuos que han de permitir obtener información de calidad sobre los ritos funerarios de estas comunidades.
Por otra parte, por debajo del depósito sepulcral, se ha localizado un nivel muy rico con restos paleontológicos, especialmente de pájaros, y arqueobotánicos, que aportará información sobre el paleoambiente de las Montañas de Prades durante las primeras fases del Holoceno entre hace unos 5.000 y 10.000 años.
Esta intervención se encuentra incluida dentro del proyecto "Evolución paleoambiental y poblamiento prehistórico en las cuencas de los ríos Francolí, Gaià, Siurana y rieras del Camp de Tarragona", que desarrolla el IPHES. La excavación se llevó a cabo en octubre por un equipo integrado por 7 personas, entre miembros y colaboradores del IPHES y también del Seminari d’Estudis i Recerques Prehistòriques (SERP) de la Universitat de Barcelona.
Fuente: ABC / Canal Patrimonio
Fecha: 26/11/2010
jueves, 2 de diciembre de 2010
La cultura de El Argar, una civilización olvidada
Almería, aparte de Los Millares, guarda en la llamada cultura de El Argar otra de las joyas de la arqueología española.
Para muchos países europeos el periodo conocido como Bronce Medio, que abarca las fechas comprendidas entre el 2000 y el 1200 a.C. es el punto de partida para el inicio de las culturas y tradiciones que acabarían conformando su identidad nacional actual. En Grecia la cultura micénica tomaba fuerza para después desplomarse poco después de acabar este periodo, en Italia los etruscos y sus predecesores conformaban un próspero país en el noroeste de Italia mientras que en la Anatolia turca surgía con fuerza un nuevo reino: los hititas.
Sin embargo en España no ocurre lo mismo. Nosotros por lo general nos consideramos hijos de Roma y de su cultura ignorando que en nuestras raíces existen sustratos de procedencia mucho más antigua de los que aún se conservan huellas en nuestro folclore, aunque no recordemos o nos cueste interpretar su verdadero origen.
Nuestra ignorancia muchas veces nos hace afirmar que en España no hubo grandes culturas antes de los romanos, y que los llamados pueblos íberos apenas eran más que un puñado de salvajes que se dedicaban a la ganadería y la agricultura. Quizás hemos oído , como un rumor, de Tartessos y de los tesoros del rey Argantonio pero enseguida lo denominamos leyenda y negamos la posibilidad de que existiera realmente.
El propósito de este artículo es mostrar que en el sur de la Península, al mismo tiempo que las grandes culturas citadas anteriormente, se estaba desarrollando una civilización cuyo nivel de progreso no le iba muy a la zaga a ninguna de ellas. Se trata de la cultura argárica o de El Argar, cuyo núcleo principal se encontraba en la actual provincia de Almería.
Una sociedad agrícola fuertemente jerarquizada
La cultura de El Argar se desarrolló en poblados en los cuales cobra gran importancia la industria del hierro, tanto en su uso agrícola como militar. En cuanto a la ganadería aparece el primer testimonio de domesticación del caballo, aunque no está del todo claro cual era su uso real.
La sociedad de la cultura argárica se encuentra fuertemente jerarquizada. Probablemente cada núcleo urbano estuviera dirigido por un caudillo o una clase dominante que controlaba al resto de la población que empleaba para labores agrícolas, ganaderas o como parte de sus huestes defensivas.
Aunque también se construyeron asentamientos sobre terreno llano, la mayoría de los poblados argáricos se realizaron en terreno elevado, colinas o laderas de montaña. Las casas vecinales solían situarse en las partes más bajas mientras que los edificios militares y de las clases altas se edificaban en las partes superiores. Las casas argáricas son de muros rectos y planta rectangular. Los arqueólogos que realizan estudios demográficos de la cultura de El Argar afirman que se observa un crecimiento de población y una mejora del nivel de vida de la población en cuanto al periodo anterior, el calcolítico. Defienden que cada poblado argárico mantenía una población media de 300 individuos que podían llegar a los 1.500 en los grandes asentamientos. Esto puede deberse, según estos arqueólogos, no sólo a las incipientes relaciones comerciales sino también al desarrollo agrícola y ganadero que ya se estaba produciendo en los últimos siglos de la edad del Cobre.
Asimismo, en los lugares geográficos que eran propicios para ello, durante la cultura argárica también empezaron a explotarse determinados recursos mineros.
Enterramientos argáricos: la integración del difunto en la sociedad y la creencia en el más allá
Un hecho destacado que se produce durante el periodo de El Argar es el cambio de mentalidad respecto al enterramiento del difunto. En este periodo los sepulcros se encuentran dentro del recinto de las propias casa o en su subsuelo. Los cadáveres solían introducirse en grandes tinajas rodeados de los objetos más valiosos que poseían, que generalmente eran de metal. Los arqueólogos distinguen el nivel que tenía el difunto dentro de la sociedad argárica por el valor de su ajuar funerario.
Gracias a esto se sabe, como se ha apuntado al principio del texto, que había una elaboradora jerarquización de dos o tres niveles: "reyes" o "caudillos", "nobles" y "campesinos" o "vasallos". Los personajes de más alta cuna solían enterrarse junto con bellas armas rituales y joyas muy elaboradas.
El motivo por el cual los enterramientos se realizaban dentro del recinto de las casas se debe, según los arqueólogos, a que esta sociedad ya creía en el más allá e integraban a los difuntos dentro de la comunidad de los vivos.
Orígenes de la cultura de El Argar
Antiguamente se creía que la cultura de El Argar había surgido, como muchos de los hitos culturales de nuestra península por imitación o influencia de otras culturas, sin embargo actualmente esa concepción ha cambiado.
Investigadores como Lull y otros afirman que ya en la cultura de Los Millares, además cercana y coterránea a los lugares donde se desarrolló la cultura argárica ya aparecen indicios de lo que se produjo en esta época y que por lo tanto no es descartable el origen autóctono, aunque sin negar la evidencia de influencias debidas al intercambio comercial con regiones a veces distantes de El Argar como la Grecia micénica.
Extensión y lugares arqueológicos de la cultura argárica
El ámbito geográfico que ocupó la cultura de El Argar abarca una extensa franja del sureste peninsular que se corresponde con las actuales provincias de Almería y Jaén y quizás una parte de la región de Murcia.
Los principales sitios arqueológicos son El Argar, Fuente Bermeja de Níjar, Cerro del Nacimiento, Cuevas del Almanzora y Sierra de las Estancias en Almería, Peñalosa en Jaén y La Bastida de Totana y Puntarrón Chico en Murcia, entre otros.
Estas zonas y lugares arqueológicos aún no están completamente excavados y pueden que aún guarden más sorpresas y descubrimientos acerca de esta gran civilización del sureste español.
Autor: Jose Manuel Peque Martínez
Fuente: Suite101
Fecha: 26/11/2010
Para muchos países europeos el periodo conocido como Bronce Medio, que abarca las fechas comprendidas entre el 2000 y el 1200 a.C. es el punto de partida para el inicio de las culturas y tradiciones que acabarían conformando su identidad nacional actual. En Grecia la cultura micénica tomaba fuerza para después desplomarse poco después de acabar este periodo, en Italia los etruscos y sus predecesores conformaban un próspero país en el noroeste de Italia mientras que en la Anatolia turca surgía con fuerza un nuevo reino: los hititas.Sin embargo en España no ocurre lo mismo. Nosotros por lo general nos consideramos hijos de Roma y de su cultura ignorando que en nuestras raíces existen sustratos de procedencia mucho más antigua de los que aún se conservan huellas en nuestro folclore, aunque no recordemos o nos cueste interpretar su verdadero origen.
Nuestra ignorancia muchas veces nos hace afirmar que en España no hubo grandes culturas antes de los romanos, y que los llamados pueblos íberos apenas eran más que un puñado de salvajes que se dedicaban a la ganadería y la agricultura. Quizás hemos oído , como un rumor, de Tartessos y de los tesoros del rey Argantonio pero enseguida lo denominamos leyenda y negamos la posibilidad de que existiera realmente.
El propósito de este artículo es mostrar que en el sur de la Península, al mismo tiempo que las grandes culturas citadas anteriormente, se estaba desarrollando una civilización cuyo nivel de progreso no le iba muy a la zaga a ninguna de ellas. Se trata de la cultura argárica o de El Argar, cuyo núcleo principal se encontraba en la actual provincia de Almería.
Una sociedad agrícola fuertemente jerarquizada
La cultura de El Argar se desarrolló en poblados en los cuales cobra gran importancia la industria del hierro, tanto en su uso agrícola como militar. En cuanto a la ganadería aparece el primer testimonio de domesticación del caballo, aunque no está del todo claro cual era su uso real.
La sociedad de la cultura argárica se encuentra fuertemente jerarquizada. Probablemente cada núcleo urbano estuviera dirigido por un caudillo o una clase dominante que controlaba al resto de la población que empleaba para labores agrícolas, ganaderas o como parte de sus huestes defensivas.Aunque también se construyeron asentamientos sobre terreno llano, la mayoría de los poblados argáricos se realizaron en terreno elevado, colinas o laderas de montaña. Las casas vecinales solían situarse en las partes más bajas mientras que los edificios militares y de las clases altas se edificaban en las partes superiores. Las casas argáricas son de muros rectos y planta rectangular. Los arqueólogos que realizan estudios demográficos de la cultura de El Argar afirman que se observa un crecimiento de población y una mejora del nivel de vida de la población en cuanto al periodo anterior, el calcolítico. Defienden que cada poblado argárico mantenía una población media de 300 individuos que podían llegar a los 1.500 en los grandes asentamientos. Esto puede deberse, según estos arqueólogos, no sólo a las incipientes relaciones comerciales sino también al desarrollo agrícola y ganadero que ya se estaba produciendo en los últimos siglos de la edad del Cobre.
Asimismo, en los lugares geográficos que eran propicios para ello, durante la cultura argárica también empezaron a explotarse determinados recursos mineros.
Enterramientos argáricos: la integración del difunto en la sociedad y la creencia en el más allá
Un hecho destacado que se produce durante el periodo de El Argar es el cambio de mentalidad respecto al enterramiento del difunto. En este periodo los sepulcros se encuentran dentro del recinto de las propias casa o en su subsuelo. Los cadáveres solían introducirse en grandes tinajas rodeados de los objetos más valiosos que poseían, que generalmente eran de metal. Los arqueólogos distinguen el nivel que tenía el difunto dentro de la sociedad argárica por el valor de su ajuar funerario.
Gracias a esto se sabe, como se ha apuntado al principio del texto, que había una elaboradora jerarquización de dos o tres niveles: "reyes" o "caudillos", "nobles" y "campesinos" o "vasallos". Los personajes de más alta cuna solían enterrarse junto con bellas armas rituales y joyas muy elaboradas.
El motivo por el cual los enterramientos se realizaban dentro del recinto de las casas se debe, según los arqueólogos, a que esta sociedad ya creía en el más allá e integraban a los difuntos dentro de la comunidad de los vivos.
Orígenes de la cultura de El Argar
Antiguamente se creía que la cultura de El Argar había surgido, como muchos de los hitos culturales de nuestra península por imitación o influencia de otras culturas, sin embargo actualmente esa concepción ha cambiado.
Investigadores como Lull y otros afirman que ya en la cultura de Los Millares, además cercana y coterránea a los lugares donde se desarrolló la cultura argárica ya aparecen indicios de lo que se produjo en esta época y que por lo tanto no es descartable el origen autóctono, aunque sin negar la evidencia de influencias debidas al intercambio comercial con regiones a veces distantes de El Argar como la Grecia micénica.
Extensión y lugares arqueológicos de la cultura argárica
El ámbito geográfico que ocupó la cultura de El Argar abarca una extensa franja del sureste peninsular que se corresponde con las actuales provincias de Almería y Jaén y quizás una parte de la región de Murcia.
Los principales sitios arqueológicos son El Argar, Fuente Bermeja de Níjar, Cerro del Nacimiento, Cuevas del Almanzora y Sierra de las Estancias en Almería, Peñalosa en Jaén y La Bastida de Totana y Puntarrón Chico en Murcia, entre otros.
Estas zonas y lugares arqueológicos aún no están completamente excavados y pueden que aún guarden más sorpresas y descubrimientos acerca de esta gran civilización del sureste español.
Autor: Jose Manuel Peque Martínez
Fuente: Suite101
Fecha: 26/11/2010
La momia hallada en Sahagún (León) era de un varón y posiblemente una celebridad
Los estudios realizados a la momia hallada junto a un sello papal, del siglo XIV, enterrada en el altar mayor del Santuario de la Peregrina de Sahagún (León), han revelado que se trata de un varón, de entre 45 y 55 años, y que posiblemente fue una personalidad de elevada dignidad.
La investigación no ha permitido determinar la figura histórica en cuestión de la que se trata, pero sí que el ataúd estaba justo en el altar mayor, lo que hace pensar que el personaje fuera relevante, y que junto a la momia estaban enterradas otras dos mujeres, así como un sello del Papa Gregorio XI.
Así lo han explicado hoy en León en un café de redacción organizado por EFE, en el Parador de San Marcos, los expertos que han participado en este estudio, que ha desterrado ciertas hipótesis que se sostenían en un principio como que esta momia pertenecía a una mujer.
Los restos humanos aparecieron por sorpresa a finales de 2008 ocultos en un ataúd detrás de una pared del altar mayor del Santuario de la Peregrina de Sahagún, una de las joyas del mudéjar del país, con motivo de las obras de restauración que se están realizando en este monumento, que aún no han concluido, según ha explicado el arquitecto director de las obras, José Ramón Sola.
La Peregrina de Sahagún fue un antiguo convento franciscano que se empezó a construir en 1257, según consta en el acta fundacional del mismo.
Por su parte, el arqueólogo Javier Morala, ha desvelado que se trata de un enterramiento secundario, que no es original, y que la momia, además de los restos de las otras dos mujeres, y el sello papal, fueron trasladados, por razones que se desconocen, a otro féretro, en una época que se desconoce también.
Este féretro a lo largo de la historia ha sido abierto hasta en dos ocasiones, e incluso tiene injertos de madera distintos al original, ha explicado el arqueólogo.
Se desconoce si el sello papal, la momia y las mujeres son coetáneos, pero lo que sí está claro es que hubo intención de ocultarlos, al haberles enterrado juntos, y después tapados con una pared.
En ese lugar, hay colocado un retablo, del siglo XVIII, que se pudo colocar una vez emparedados los restos.
El proceso de momificación de este varón ha sido natural, es decir, se ha producido por haber estado en un lugar con unas determinadas condiciones de sequedad y por eso ha llegado a nuestros días, según ha dicho.
El arqueólogo ha explicado que no son frecuentes hallazgos de este tipo, y mucho menos enterrados en un altar y con un sello papal.
Por su parte, el profesor de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid Juan Francisco Pastor ha detallado el resultado del escáner realizado a estos restos, del que se desprende que el varón presentaba marcas a nivel de los muslos como que estuviera atado, había perdido dientes, tenía una lesión en el brazo muy importante, en la zona del codo, y cálculos en la vejiga.
Respecto a las marcas de los muslos que presenta la momia, ha apuntado que se las ha podido producir el cordón de un hábito franciscano, que pudo llevar en vida, o que se le colocaron cuando se le amortajó, algo que tampoco era raro en personajes acaudalados.
En cuanto a las dos mujeres que han aparecido con él, una de entre 21 y 35 años, y la otra de entre 36 y 50, no presentan patologías relevantes, salvo artrosis cervical, una de ellas, y la otra, en un tobillo.
Las obras de este santuario concluyeron en el siglo XIV, según Sola.
Durante la restauración de este monumento, que comenzó en 2004, han aparecido desde yeserías, hasta pinturas, e incluso inscripciones mudéjares, difíciles de descifrar, según ha explicado el arquitecto.
En este santuario, se pretende habilitar el Centro de Documentación del Camino de Santiago.
Fuente: ABC
Fecha: 25/11/2010
La investigación no ha permitido determinar la figura histórica en cuestión de la que se trata, pero sí que el ataúd estaba justo en el altar mayor, lo que hace pensar que el personaje fuera relevante, y que junto a la momia estaban enterradas otras dos mujeres, así como un sello del Papa Gregorio XI.
Así lo han explicado hoy en León en un café de redacción organizado por EFE, en el Parador de San Marcos, los expertos que han participado en este estudio, que ha desterrado ciertas hipótesis que se sostenían en un principio como que esta momia pertenecía a una mujer.
Los restos humanos aparecieron por sorpresa a finales de 2008 ocultos en un ataúd detrás de una pared del altar mayor del Santuario de la Peregrina de Sahagún, una de las joyas del mudéjar del país, con motivo de las obras de restauración que se están realizando en este monumento, que aún no han concluido, según ha explicado el arquitecto director de las obras, José Ramón Sola.
La Peregrina de Sahagún fue un antiguo convento franciscano que se empezó a construir en 1257, según consta en el acta fundacional del mismo.
Por su parte, el arqueólogo Javier Morala, ha desvelado que se trata de un enterramiento secundario, que no es original, y que la momia, además de los restos de las otras dos mujeres, y el sello papal, fueron trasladados, por razones que se desconocen, a otro féretro, en una época que se desconoce también.
Este féretro a lo largo de la historia ha sido abierto hasta en dos ocasiones, e incluso tiene injertos de madera distintos al original, ha explicado el arqueólogo.
Se desconoce si el sello papal, la momia y las mujeres son coetáneos, pero lo que sí está claro es que hubo intención de ocultarlos, al haberles enterrado juntos, y después tapados con una pared.
En ese lugar, hay colocado un retablo, del siglo XVIII, que se pudo colocar una vez emparedados los restos.
El proceso de momificación de este varón ha sido natural, es decir, se ha producido por haber estado en un lugar con unas determinadas condiciones de sequedad y por eso ha llegado a nuestros días, según ha dicho.
El arqueólogo ha explicado que no son frecuentes hallazgos de este tipo, y mucho menos enterrados en un altar y con un sello papal.
Por su parte, el profesor de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid Juan Francisco Pastor ha detallado el resultado del escáner realizado a estos restos, del que se desprende que el varón presentaba marcas a nivel de los muslos como que estuviera atado, había perdido dientes, tenía una lesión en el brazo muy importante, en la zona del codo, y cálculos en la vejiga.
Respecto a las marcas de los muslos que presenta la momia, ha apuntado que se las ha podido producir el cordón de un hábito franciscano, que pudo llevar en vida, o que se le colocaron cuando se le amortajó, algo que tampoco era raro en personajes acaudalados.
En cuanto a las dos mujeres que han aparecido con él, una de entre 21 y 35 años, y la otra de entre 36 y 50, no presentan patologías relevantes, salvo artrosis cervical, una de ellas, y la otra, en un tobillo.
Las obras de este santuario concluyeron en el siglo XIV, según Sola.
Durante la restauración de este monumento, que comenzó en 2004, han aparecido desde yeserías, hasta pinturas, e incluso inscripciones mudéjares, difíciles de descifrar, según ha explicado el arquitecto.
En este santuario, se pretende habilitar el Centro de Documentación del Camino de Santiago.
Fuente: ABC
Fecha: 25/11/2010
La Olmeda acerca las costumbres funerarias del Bajo Imperio Romano
La villa romana La Olmeda, situada en Pedrosa de la Vega (Palencia), acerca las tradiciones y costumbres funerarias del Bajo Imperio Romano con una exposición que recorre el complejo mundo del "funus" romano a través del hallazgo de dos necrópolis con 700 tumbas excavadas en esta villa.
La muestra titulada "El Último Viaje. Los Ajuares Funerarios de la Olmeda" ha sido calificada como una "magnifica exposición sobre el último viaje y los ajuares funerarios de la época tardo romana".
Su objetivo es dar a conocer todo lo que concierne a los enterramientos de la época romana y las ceremonias que se utilizaban pero "sobre todo intentamos que la villa romana La Olmeda sea un espacio cultural vivo y permanente", ha subrayado el presidente de la diputación de Palencia.
Para el director arqueológico de La Olmeda, José Antonio Abásolo, "en el estudio del mundo funerario de la antigüedad hay un antes y un después de La Olmeda".
Abásolo ha recordado que esta villa era el centro de un vasto territorio donde residía una población muy grande por lo que contaba con cinco cementerios.
En este sentido ha destacado que "hay muy pocas villas como La Olmeda pero carecemos en arqueología de sus cementerios" debido a que en la edad antigua las tumbas no tenían ninguna evidencia externa que sirviera para identificarlas y de ahí que resulte muy difícil localizarlos.
De ahí la importancia de las dos necrópolis excavadas en los alrededores de la villa, donde se han encontrado 700 tumbas, un numero muy superior al del único cementerio del Bajo Imperio que hasta ahora se conocía en Castilla y León, entre las provincias de Burgos y Álava, y que cuenta con 50 enterramientos identificados.
La exposición se estructura en una serie de paneles en los que se habla del origen y antecedentes de las creencias de los antiguos, la historia funeraria de La Olmeda y lo que ha significado la Olmeda en el estudio del "funus" romano.
Se completa con vitrinas con piezas de las dos necrópolis excavadas entre las que hay pulseras y collares de ámbar, piezas de vidrio y cerámica y objetos de diversa naturaleza asociadas al sexo y profesión del difunto.
La exposición ha pretendido buscar una especie de complemento y convergencia entre lo que era la vida en la villa y el conocimiento del mundo de las creencias de la antigüedad cuando enterraban a sus difuntos, las ofrendas que depositaban y comprobar así la evolución cronológica y cultural en la ingente cantidad de enterramientos hallados, ha explicado Abásolo.
Fuente: ABC
Fecha: 25/11/2010
La muestra titulada "El Último Viaje. Los Ajuares Funerarios de la Olmeda" ha sido calificada como una "magnifica exposición sobre el último viaje y los ajuares funerarios de la época tardo romana".
Su objetivo es dar a conocer todo lo que concierne a los enterramientos de la época romana y las ceremonias que se utilizaban pero "sobre todo intentamos que la villa romana La Olmeda sea un espacio cultural vivo y permanente", ha subrayado el presidente de la diputación de Palencia.
Para el director arqueológico de La Olmeda, José Antonio Abásolo, "en el estudio del mundo funerario de la antigüedad hay un antes y un después de La Olmeda".
Abásolo ha recordado que esta villa era el centro de un vasto territorio donde residía una población muy grande por lo que contaba con cinco cementerios.
En este sentido ha destacado que "hay muy pocas villas como La Olmeda pero carecemos en arqueología de sus cementerios" debido a que en la edad antigua las tumbas no tenían ninguna evidencia externa que sirviera para identificarlas y de ahí que resulte muy difícil localizarlos.
De ahí la importancia de las dos necrópolis excavadas en los alrededores de la villa, donde se han encontrado 700 tumbas, un numero muy superior al del único cementerio del Bajo Imperio que hasta ahora se conocía en Castilla y León, entre las provincias de Burgos y Álava, y que cuenta con 50 enterramientos identificados.
La exposición se estructura en una serie de paneles en los que se habla del origen y antecedentes de las creencias de los antiguos, la historia funeraria de La Olmeda y lo que ha significado la Olmeda en el estudio del "funus" romano.
Se completa con vitrinas con piezas de las dos necrópolis excavadas entre las que hay pulseras y collares de ámbar, piezas de vidrio y cerámica y objetos de diversa naturaleza asociadas al sexo y profesión del difunto.
La exposición ha pretendido buscar una especie de complemento y convergencia entre lo que era la vida en la villa y el conocimiento del mundo de las creencias de la antigüedad cuando enterraban a sus difuntos, las ofrendas que depositaban y comprobar así la evolución cronológica y cultural en la ingente cantidad de enterramientos hallados, ha explicado Abásolo.
Fuente: ABC
Fecha: 25/11/2010
A debate, teorías del poblamiento de América
Para hacer una revisión de las teorías del poblamiento de América, tras diversos hallazgos arqueológicos en diferentes sitios del continente con rangos de antigüedad de 10,000 y 12,000 años, que apuntan hacia la ocupación múltiple, investigadores nacionales y extranjeros se reunirán en el marco del V Simposio Internacional "El Hombre Temprano en América", que se realizará en La Plata, Argentina.
Con el tema, A cien años del debate Ameghino-Hrdlicka (1910-2010), el encuentro académico organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), servirá además para recordar las dos teorías vertidas hace un siglo por ambos científicos en torno al poblamiento de América; el argentino Florentino Ameghino señaló que el hombre habría evolucionado en las pampas argentinas y que desde ese lugar emigró al resto del planeta; mientras que el norteamericano Alex Hrdlicka, propuso que el hombre americano procede de un grupo racial asiático que entró al continente por el Estrecho de Bering.
José Concepción Jiménez, investigador de la Dirección de Antropología Física del INAH, fundador y organizador del Simposio que se realiza desde 2002, informó que un equipo de investigadores mexicanos viajará a Argentina para participar en este foro que tendrá lugar en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata.
Al respecto, Arturo González, director del Museo del Desierto, en Coahuila; y el antropólogo Enrique Serrano, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, coincidieron en señalar que los planteamientos que se han formulado en México a partir de recientes investigaciones, refieren que el poblamiento de América se dio mediante una colonización múltiple, a partir de varias migraciones, posiblemente anteriores a la llegada de los grupos clovis a Norteamérica, y no mediante una sola migración.
Arturo González, coordinador del proyecto Estudio de los Hombres Precerámicos en la Península de Yucatán, cuyo equipo hace unos meses, rescató del interior de una cueva sumergida de Quintana Roo, el esqueleto de un hombre de la Era de Hielo, recordó que la teoría que prevalece hasta la actualidad es que grupos clovis cruzaron por el Estrecho de Bering desde Siberia, persiguiendo al mamut, y así colonizaron el continente.
"Sin embargo, nosotros estamos encontrando evidencias de hombres anteriores a los clovis; es así que poco a poco México está aportando importantes elementos que se empiezan a volver piezas clave para entender el rompecabezas del poblamiento de América, como los esqueletos rescatados del interior de cuevas sumergidas de la península de Yucatán, que no se asemejan a ningún grupo nativo americano, sino que están asociados al sur de Asia".
En ese sentido, González consideró que esta quinta edición del Simposio va a ser polémica, por la discusión que hay entre colegas norteamericanos que defienden la migración de clovis como la más antigua y única, contrapuestos a evidencias de argentinos y brasileños, que han localizado restos culturales más antiguos a los clovis en sus respectivos países.
El antropólogo físico Concepción Jiménez especificó que mientras en Brasil hay fechamientos de objetos trabajados por el hombre de 30,000 años, en Venezuela de 14,000 y en Chile de 33,360, en Norteamérica sólo llegan a 10 y 15 mil años de antigüedad, pero en cambio en México las dataciones se han obtenido directamente de huesos humanos, de ahí la relevancia y porque son pocos los restos de hombres antiguos encontrados en todo América.
Los investigadores coincidieron en que en el siglo XX hubo un hueco muy grande en los estudios de la prehistoria en México, en tanto que el 95% del territorio nacional aún no ha sido explorado y existen un gran número de cuevas, acantilados y abrigos donde los primeros humanos plasmaron pinturas rupestres y petrograbados, además de existir otras evidencias.
"Pero ahora se está reactivando y este Simposio —originado al interior del INAH por iniciativa de prehistoriadores mexicanos, encabezados por Concepción Jiménez, que sentían la necesidad de aglutinar a otros colegas para intercambiar puntos de vista—, permite discernir teorías, planteamientos y nuevas metodologías para avanzar en la investigación de la prehistoria", advirtieron.
En el V Simposio Internacional "El Hombre Temprano en América" participarán 150 investigadores procedentes de Brasil, Venezuela, Chile, Uruguay, Argentina y México. Entre los temas que se abordarán están los relativos a las migraciones de los primeros pobladores, fechamientos de vestigios precerámicos, recuperación de ADN antiguo para determinar poblaciones, así como problemáticas relacionadas con la megafauna (animales de grandes proporciones como el mamut) y la fauna.
Fuente: Canal Patrimonio
Fecha: 22/11/2010
Con el tema, A cien años del debate Ameghino-Hrdlicka (1910-2010), el encuentro académico organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), servirá además para recordar las dos teorías vertidas hace un siglo por ambos científicos en torno al poblamiento de América; el argentino Florentino Ameghino señaló que el hombre habría evolucionado en las pampas argentinas y que desde ese lugar emigró al resto del planeta; mientras que el norteamericano Alex Hrdlicka, propuso que el hombre americano procede de un grupo racial asiático que entró al continente por el Estrecho de Bering.José Concepción Jiménez, investigador de la Dirección de Antropología Física del INAH, fundador y organizador del Simposio que se realiza desde 2002, informó que un equipo de investigadores mexicanos viajará a Argentina para participar en este foro que tendrá lugar en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata.
Al respecto, Arturo González, director del Museo del Desierto, en Coahuila; y el antropólogo Enrique Serrano, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, coincidieron en señalar que los planteamientos que se han formulado en México a partir de recientes investigaciones, refieren que el poblamiento de América se dio mediante una colonización múltiple, a partir de varias migraciones, posiblemente anteriores a la llegada de los grupos clovis a Norteamérica, y no mediante una sola migración.
Arturo González, coordinador del proyecto Estudio de los Hombres Precerámicos en la Península de Yucatán, cuyo equipo hace unos meses, rescató del interior de una cueva sumergida de Quintana Roo, el esqueleto de un hombre de la Era de Hielo, recordó que la teoría que prevalece hasta la actualidad es que grupos clovis cruzaron por el Estrecho de Bering desde Siberia, persiguiendo al mamut, y así colonizaron el continente.
"Sin embargo, nosotros estamos encontrando evidencias de hombres anteriores a los clovis; es así que poco a poco México está aportando importantes elementos que se empiezan a volver piezas clave para entender el rompecabezas del poblamiento de América, como los esqueletos rescatados del interior de cuevas sumergidas de la península de Yucatán, que no se asemejan a ningún grupo nativo americano, sino que están asociados al sur de Asia".
En ese sentido, González consideró que esta quinta edición del Simposio va a ser polémica, por la discusión que hay entre colegas norteamericanos que defienden la migración de clovis como la más antigua y única, contrapuestos a evidencias de argentinos y brasileños, que han localizado restos culturales más antiguos a los clovis en sus respectivos países.
El antropólogo físico Concepción Jiménez especificó que mientras en Brasil hay fechamientos de objetos trabajados por el hombre de 30,000 años, en Venezuela de 14,000 y en Chile de 33,360, en Norteamérica sólo llegan a 10 y 15 mil años de antigüedad, pero en cambio en México las dataciones se han obtenido directamente de huesos humanos, de ahí la relevancia y porque son pocos los restos de hombres antiguos encontrados en todo América.
Los investigadores coincidieron en que en el siglo XX hubo un hueco muy grande en los estudios de la prehistoria en México, en tanto que el 95% del territorio nacional aún no ha sido explorado y existen un gran número de cuevas, acantilados y abrigos donde los primeros humanos plasmaron pinturas rupestres y petrograbados, además de existir otras evidencias.
"Pero ahora se está reactivando y este Simposio —originado al interior del INAH por iniciativa de prehistoriadores mexicanos, encabezados por Concepción Jiménez, que sentían la necesidad de aglutinar a otros colegas para intercambiar puntos de vista—, permite discernir teorías, planteamientos y nuevas metodologías para avanzar en la investigación de la prehistoria", advirtieron.
En el V Simposio Internacional "El Hombre Temprano en América" participarán 150 investigadores procedentes de Brasil, Venezuela, Chile, Uruguay, Argentina y México. Entre los temas que se abordarán están los relativos a las migraciones de los primeros pobladores, fechamientos de vestigios precerámicos, recuperación de ADN antiguo para determinar poblaciones, así como problemáticas relacionadas con la megafauna (animales de grandes proporciones como el mamut) y la fauna.
Fuente: Canal Patrimonio
Fecha: 22/11/2010
La mayor necrópolis emiral
CIS Arqueología se encarga de los trabajos en este solar del centro.
Cuando se trata de documentar el pasado musulmán de Málaga, el centro histórico se erige en fuente inagotable de información. A estas alturas no es de extrañar que tras cada nueva construcción que se emprende, el subsuelo eleve la voz para reivindicar su lugar en la historia. El pasado año las catas en los almacenes de la plaza Félix Sáez revelaron un cementerio islámico fechado en el siglo X con 90 cadáveres. A pocos metros los arqueólogos han ubicado su continuación, la primera y mayor necrópolis islámica hallada en la ciudad de época emiral, de entre los siglos VIII y IX, con 200 inhumaciones documentadas en apenas 300 metros cuadrados de solar. Entre las calles Sebastián Souvirón y Olozaga, el equipo de CIS Arqueología, comandado por Carmen Íñiguez trabaja ya en la tercera y última fase de esta operación, iniciada en 2007.
"Después de la conquista cuando se establecen los musulmanes en la ciudad, las inhumaciones son aún muy precarias. Son fosas excavadas en línea de costa aprovechando la arena blanda", detalla Íñiguez. La primera vez que se constató la presencia de una necrópolis de esta características en la zona de costa fue en la excavación de Plaza de la Marina en 1988, "en niveles inferiores se documentaron unos cuantos enterramientos, lo que no sabíamos era el alcance y la extensión de la necrópolis. De la plaza de la Marina hasta aquí, en la calle Olozabal", añade la arqueóloga.
A tres metros de profundidad respecto a la cota actual de calle, se encuentra este cementerio que se está excavando en su totalidad, junto a estudios de antropología física que permitirán determinar el sexo, la edad de los cuerpos en el momento de la muerte, además de las enfermedades. Aún así, por la patología que presentan los huesos se sabe que "algunos de los cuerpos adultos están afectados de brucelosis, conocida popularmente como fiebre del Malta", apunta la directora.
Uno de los hallazgos que más ha sorprendido al equipo es la aparición de restos de las extremidades inferiores de un feto de seis meses de gestación. Significativo resulta también el hallazgo de inhumaciones mixtas: dos casos de madres enterradas con un niño y un bebé "y dos jóvenes masculinos abrazados y enterrados juntos a un tercer individuo asociado a esa tumba", añade Iñiguez.
Algunos cuerpos presentan síntomas de daños por las posteriores construcciones de pozos sépticos y de agua potable. "Una vez que se abandona la necrópolis se colmata y se construye encima. En el siglo X toda esta zona se urbaniza, forma parte ya de la ciudad. Constituyendo un importante barrio de tipo artesanal" relata. Durante el proceso de excavación, en el que se han documentado cuatro niveles salió a la luz, en el primer nivel, un enterramiento mixto de humanos y fauna con fragmentos de huesos y cráneos , en el que, en principio se han documentado restos pertenecientes a bóvidos y équidos".
Una vez realizado la mayor parte del trabajo de campo, los expertos han podido constatar datos cómo el tipo de enterramiento en consonancia con los usos de la época y religión. "Todos están enterrados siguiendo el ritual islámico: posición fetal con la colocación del cuerpo de cúbito lateral derecho y con el cráneo mirando a la Meca, "sur o sureste, en este caso, mirando al mar", sostiene Íñiguez. Se trata de tumbas simples, excavadas en fosas, no en cajas, y con sudario. "Tenemos muchos ejemplos de cuerpos que en el momento del enterramiento se sujetan con fragmentos de ladrillo o cantos rodados recogidos del Guadalmedina delimitando la cabeza, extremidades, cadera y mandíbula para que la boca no se abra", explica Íñiguez.
Una zona de la necrópolis está totalmente sellada con materiales del siglo IX, preludio de lo que acontecería en periodos posteriores. "Entre finales del IX y comienzos del siglo X es cuando se ubica la necrópolis en la famosa Yabal Faruh Entre", recuerda la arqueóloga para referirse a la mayor fosa islámica de Málaga, que abarca desde el monte de Gribralfaro hasta El Ejido, y del siglo X al XV.
En 2007, cuando se iniciaron las primeras catas salieron a relucir los restos de una fondac, una especie de alhóndiga de casi unos 300 metros de extensión, además de los vestigios de un barrio artesanal. "De Especerías hasta Atarazanas se llevó a cabo una de las ampliaciones urbanísticas más importantes en época islámica, constatada desde el siglo X al XV", relata. La documentación aportada por los Repartimientos relata cómo la alhóndiga se dona a una familia cristiana "y continúa siendo un mesón después de la conquista castellana", sostiene Íñiguez.
Fuente: Málaga Hoy
Fecha: 21/11/2010
Cuando se trata de documentar el pasado musulmán de Málaga, el centro histórico se erige en fuente inagotable de información. A estas alturas no es de extrañar que tras cada nueva construcción que se emprende, el subsuelo eleve la voz para reivindicar su lugar en la historia. El pasado año las catas en los almacenes de la plaza Félix Sáez revelaron un cementerio islámico fechado en el siglo X con 90 cadáveres. A pocos metros los arqueólogos han ubicado su continuación, la primera y mayor necrópolis islámica hallada en la ciudad de época emiral, de entre los siglos VIII y IX, con 200 inhumaciones documentadas en apenas 300 metros cuadrados de solar. Entre las calles Sebastián Souvirón y Olozaga, el equipo de CIS Arqueología, comandado por Carmen Íñiguez trabaja ya en la tercera y última fase de esta operación, iniciada en 2007."Después de la conquista cuando se establecen los musulmanes en la ciudad, las inhumaciones son aún muy precarias. Son fosas excavadas en línea de costa aprovechando la arena blanda", detalla Íñiguez. La primera vez que se constató la presencia de una necrópolis de esta características en la zona de costa fue en la excavación de Plaza de la Marina en 1988, "en niveles inferiores se documentaron unos cuantos enterramientos, lo que no sabíamos era el alcance y la extensión de la necrópolis. De la plaza de la Marina hasta aquí, en la calle Olozabal", añade la arqueóloga.
A tres metros de profundidad respecto a la cota actual de calle, se encuentra este cementerio que se está excavando en su totalidad, junto a estudios de antropología física que permitirán determinar el sexo, la edad de los cuerpos en el momento de la muerte, además de las enfermedades. Aún así, por la patología que presentan los huesos se sabe que "algunos de los cuerpos adultos están afectados de brucelosis, conocida popularmente como fiebre del Malta", apunta la directora.
Uno de los hallazgos que más ha sorprendido al equipo es la aparición de restos de las extremidades inferiores de un feto de seis meses de gestación. Significativo resulta también el hallazgo de inhumaciones mixtas: dos casos de madres enterradas con un niño y un bebé "y dos jóvenes masculinos abrazados y enterrados juntos a un tercer individuo asociado a esa tumba", añade Iñiguez.
Algunos cuerpos presentan síntomas de daños por las posteriores construcciones de pozos sépticos y de agua potable. "Una vez que se abandona la necrópolis se colmata y se construye encima. En el siglo X toda esta zona se urbaniza, forma parte ya de la ciudad. Constituyendo un importante barrio de tipo artesanal" relata. Durante el proceso de excavación, en el que se han documentado cuatro niveles salió a la luz, en el primer nivel, un enterramiento mixto de humanos y fauna con fragmentos de huesos y cráneos , en el que, en principio se han documentado restos pertenecientes a bóvidos y équidos".
Una vez realizado la mayor parte del trabajo de campo, los expertos han podido constatar datos cómo el tipo de enterramiento en consonancia con los usos de la época y religión. "Todos están enterrados siguiendo el ritual islámico: posición fetal con la colocación del cuerpo de cúbito lateral derecho y con el cráneo mirando a la Meca, "sur o sureste, en este caso, mirando al mar", sostiene Íñiguez. Se trata de tumbas simples, excavadas en fosas, no en cajas, y con sudario. "Tenemos muchos ejemplos de cuerpos que en el momento del enterramiento se sujetan con fragmentos de ladrillo o cantos rodados recogidos del Guadalmedina delimitando la cabeza, extremidades, cadera y mandíbula para que la boca no se abra", explica Íñiguez.
Una zona de la necrópolis está totalmente sellada con materiales del siglo IX, preludio de lo que acontecería en periodos posteriores. "Entre finales del IX y comienzos del siglo X es cuando se ubica la necrópolis en la famosa Yabal Faruh Entre", recuerda la arqueóloga para referirse a la mayor fosa islámica de Málaga, que abarca desde el monte de Gribralfaro hasta El Ejido, y del siglo X al XV.
En 2007, cuando se iniciaron las primeras catas salieron a relucir los restos de una fondac, una especie de alhóndiga de casi unos 300 metros de extensión, además de los vestigios de un barrio artesanal. "De Especerías hasta Atarazanas se llevó a cabo una de las ampliaciones urbanísticas más importantes en época islámica, constatada desde el siglo X al XV", relata. La documentación aportada por los Repartimientos relata cómo la alhóndiga se dona a una familia cristiana "y continúa siendo un mesón después de la conquista castellana", sostiene Íñiguez.
Fuente: Málaga Hoy
Fecha: 21/11/2010
ESPAÑA SIGUE BUSCANDO EN FOSAS A LOS DERROTADOS DE LA GUERRA CIVIL
Más de setenta años después de la Guerra Civil, diversas asociaciones y familiares de víctimas siguen buscando restos de personas ejecutadas por los franquistas, casi con sus propios medios y sin apenas ayuda oficial del Estado o de la judicatura.
"Esto se está haciendo muy lentamente y con pocos medios", dice a la AFP Santiago Macías, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).
La búsqueda y exhumación de los cuerpos se lleva a cabo con los medios de cada asociación, mientras el Estado sólo prevé reparaciones simbólicas para las víctimas y subvenciones para las actividades de las asociaciones, hasta un máximo de 60.000 euros por organización, merced a la denominada Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007.
Desde 2006, el Gobierno socialista ha destinado un total de 19,4 millones de euros al desarrollo de la ley, de los que 5,9 millones se dedicaron a exhumaciones y el resto a homenajes, exposiciones, estudios, etc.
La ley "sirve para (reconocer) nacionalidades, para los brigadistas internacionales, para garantizarles los mismos derechos que a cualquier combatiente español, para arreglar algún tema de los hijos y nietos del exilio (a 93.344 de ellos se ha concedido la nacionalidad española) y dar un certificado de víctimas", según Macías, que critica su escasa operatividad práctica en las exhumaciones.
La ARMH fue pionera hace diez años en la apertura de fosas y desde entonces ha abierto más de 150 y exhumado más de 1.500 cadáveres, los últimos esta semana, cuando el sábado se cumplen 35 años de la muerte del dictador Francisco Franco.
"Entre todas las asociaciones se habrán sacado unos 5.000 cuerpos", explica el arqueólogo de la ARMH René Pacheco, que dirige la exhumación de siete asesinados en noviembre de 1936, apenas cuatro meses después del inicio de la contienda española en Calzada de Oropesa.
"No habremos sacado ni un 10% de las (personas) que están enterradas. Se calcula que hay entre 105.000 y 130.000 desaparecidos" en fosas en España, añadió Pacheco, de 27 años, que dirige a un grupo de voluntarios que buscan con cuidado los cuerpos.
Los restos de Alberto García Simón, Manuel Gutiérrez Castaño, Antolín Gutiérrez Castaño, Germán Sarro García, Francisco Herreruela Arroyo, Lorenzo Polo Hernández y Enemesio Hernández Alvarez, vecinos del pueblo de Las Ventas de San Julián, van saliendo a la luz ante la emoción de algunos familiares. "Estoy contenta, aunque apenas lo recuerdo. Ahora vamos a poder sepultarlos", dice a la AFP Paula Polo González, de 78 años, que tenía cuatro cuando mataron a su padre, Lorenzo Polo.
Al igual que en la mayoría de los casos, el proceso de búsqueda se inició con algún familiar, que se suele dirigir a la ARMH enviándole información que se completa con investigación en archivos, entrevistas personales, etc, pero sin ayuda oficial o judicial. Pocos jueces se personan en el lugar cuando se descubre una fosa, pese a que, según la legislación, un magistrado debe estar presente "cuando hay signos evidentes de violencia en unos restos encontrados en medio del campo", critica Macías.
Cada vez que se encuentran unos restos, la ARMH cursa la correspondiente denuncia ante las autoridades, pero "los jueces habrán venido unas cinco veces tras más de 150 fosas abiertas", afirma. La incertidumbre todavía existente sobre el órgano judicial competente y el caso del juez Baltasar Garzón podría explicar en alguna medida las reticencias judiciales.
"Es bochornoso que la única persona perseguida en relación a los crímenes más graves que se han cometido nunca en este país sea el juez que intentó abrir el proceso", aseguró recientemente el magistrado de la Audiencia Nacional Ramón Sáez Valcárcel.
Garzón está en espera de juicio por prevaricación (dictar una resolución injusta a sabiendas de que lo es) por haber querido investigar sobre los desaparecidos de la Guerra Civil (1936-39).
Sin embargo, pese a estas dificultades, Macías cree que la recuperación de desaparecidos es un fenómeno imparable porque muchos de los que inician la búsqueda son jóvenes "y no es que se muera con la generación de sus abuelos o de sus padres, sino que pasa a ellos, y sus hijos van a querer hacerlo. No se puede estar como si no hubiera pasado nada", sentenció.
Fuente: AFP
Autor: Gabriel Rubio
Fecha: 18/11/2010
"Esto se está haciendo muy lentamente y con pocos medios", dice a la AFP Santiago Macías, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).La búsqueda y exhumación de los cuerpos se lleva a cabo con los medios de cada asociación, mientras el Estado sólo prevé reparaciones simbólicas para las víctimas y subvenciones para las actividades de las asociaciones, hasta un máximo de 60.000 euros por organización, merced a la denominada Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007.
Desde 2006, el Gobierno socialista ha destinado un total de 19,4 millones de euros al desarrollo de la ley, de los que 5,9 millones se dedicaron a exhumaciones y el resto a homenajes, exposiciones, estudios, etc.
La ley "sirve para (reconocer) nacionalidades, para los brigadistas internacionales, para garantizarles los mismos derechos que a cualquier combatiente español, para arreglar algún tema de los hijos y nietos del exilio (a 93.344 de ellos se ha concedido la nacionalidad española) y dar un certificado de víctimas", según Macías, que critica su escasa operatividad práctica en las exhumaciones.
La ARMH fue pionera hace diez años en la apertura de fosas y desde entonces ha abierto más de 150 y exhumado más de 1.500 cadáveres, los últimos esta semana, cuando el sábado se cumplen 35 años de la muerte del dictador Francisco Franco.
"Entre todas las asociaciones se habrán sacado unos 5.000 cuerpos", explica el arqueólogo de la ARMH René Pacheco, que dirige la exhumación de siete asesinados en noviembre de 1936, apenas cuatro meses después del inicio de la contienda española en Calzada de Oropesa.
"No habremos sacado ni un 10% de las (personas) que están enterradas. Se calcula que hay entre 105.000 y 130.000 desaparecidos" en fosas en España, añadió Pacheco, de 27 años, que dirige a un grupo de voluntarios que buscan con cuidado los cuerpos.
Los restos de Alberto García Simón, Manuel Gutiérrez Castaño, Antolín Gutiérrez Castaño, Germán Sarro García, Francisco Herreruela Arroyo, Lorenzo Polo Hernández y Enemesio Hernández Alvarez, vecinos del pueblo de Las Ventas de San Julián, van saliendo a la luz ante la emoción de algunos familiares. "Estoy contenta, aunque apenas lo recuerdo. Ahora vamos a poder sepultarlos", dice a la AFP Paula Polo González, de 78 años, que tenía cuatro cuando mataron a su padre, Lorenzo Polo.
Al igual que en la mayoría de los casos, el proceso de búsqueda se inició con algún familiar, que se suele dirigir a la ARMH enviándole información que se completa con investigación en archivos, entrevistas personales, etc, pero sin ayuda oficial o judicial. Pocos jueces se personan en el lugar cuando se descubre una fosa, pese a que, según la legislación, un magistrado debe estar presente "cuando hay signos evidentes de violencia en unos restos encontrados en medio del campo", critica Macías.
Cada vez que se encuentran unos restos, la ARMH cursa la correspondiente denuncia ante las autoridades, pero "los jueces habrán venido unas cinco veces tras más de 150 fosas abiertas", afirma. La incertidumbre todavía existente sobre el órgano judicial competente y el caso del juez Baltasar Garzón podría explicar en alguna medida las reticencias judiciales.
"Es bochornoso que la única persona perseguida en relación a los crímenes más graves que se han cometido nunca en este país sea el juez que intentó abrir el proceso", aseguró recientemente el magistrado de la Audiencia Nacional Ramón Sáez Valcárcel.
Garzón está en espera de juicio por prevaricación (dictar una resolución injusta a sabiendas de que lo es) por haber querido investigar sobre los desaparecidos de la Guerra Civil (1936-39).
Sin embargo, pese a estas dificultades, Macías cree que la recuperación de desaparecidos es un fenómeno imparable porque muchos de los que inician la búsqueda son jóvenes "y no es que se muera con la generación de sus abuelos o de sus padres, sino que pasa a ellos, y sus hijos van a querer hacerlo. No se puede estar como si no hubiera pasado nada", sentenció.
Fuente: AFP
Autor: Gabriel Rubio
Fecha: 18/11/2010
miércoles, 24 de noviembre de 2010
XI Congreso Nacional de Paleopatología
En la Asamblea Anual de la Sociedad Española de Paleopatología celebrada el 5 de septiembre de 2009 con motivo de la celebración del X Congreso Nacional en la UAM, fue aceptada la candidatura propuesta desde la UAB para la celebración del XI Congreso de la Sociedad.
Nuestro objetivo para esta 11ª edición es que el congreso tenga un carácter amplio y se traten las distintas áreas de estudio de la Paleopatología. Además aprovechando la situación estratégica del país que nos acogerá, contamos con la participación de colegas franceses y portugueses en lo que ha ser el I Encuentro Transpirenaico de Paleopatología. La estructura inicial del congreso consta de un importante apartado de comunicaciones libres y pósters, así como un número reducido de conferencias y tres mesas específicas de trabajo. Entendemos que el futuro de nuestra sociedad está en los jóvenes, por lo que también hemos planteado una sesión de casos clínicos específica para ellos.
La sede estará radicada en el Centro de Congresos de Andorra la Vella. Durante el congreso, también podremos disfrutar del programa cultural y de ocio que ofrece el Principado lo que nos permitirá conocer su historia, su patrimonio artístico y natural, practicar deportes o shopping.
Por todo ello, el comité organizador se complace en invitarte a participar activamente en este XI Congreso Nacional de Paleopatología, que tendrá lugar los días 15, 16 y 17 de septiembre de 2011. Los interesados pueden pre-inscribirse desde este momento registrándose en la web (http://jornades.uab.cat/paleopatologia-XICongreso/) o remitiendo, por email (cg.paleopatologia.XI@uab.cat) o por correo postal a las direcciones abajo indicadas, el impreso de inscripción, antes del 1 de marzo de 2011.
El precio de inscripción del XI Congreso de la SEP será 180 € (100 € para estudiantes que lo acrediten documentalmente) y 200 € a partir del 1 de mayo de 2011.
Cualquier consulta o aclaración puede remitirse también a página web o a la Secretaría del XI Congreso de la Sociedad Española de Paleopatología:
Secretaria del XI Congreso de la Sociedad Española de Paleopatología
Unitat d’Antropologia Biològica
Dept. Biologia Animal, Biologia Vegetal i Ecologia
Universitat Autònoma de Barcelona
08193 Bellaterra-Cerdanyola del Vallès
España
Benvinguts a Andorra, el pais dels Pirineus!!
Bienvenidos a Andorra, el país de los Pirineos!!!
Albert Isidro y Assumpció Malgosa
Nuestro objetivo para esta 11ª edición es que el congreso tenga un carácter amplio y se traten las distintas áreas de estudio de la Paleopatología. Además aprovechando la situación estratégica del país que nos acogerá, contamos con la participación de colegas franceses y portugueses en lo que ha ser el I Encuentro Transpirenaico de Paleopatología. La estructura inicial del congreso consta de un importante apartado de comunicaciones libres y pósters, así como un número reducido de conferencias y tres mesas específicas de trabajo. Entendemos que el futuro de nuestra sociedad está en los jóvenes, por lo que también hemos planteado una sesión de casos clínicos específica para ellos.
La sede estará radicada en el Centro de Congresos de Andorra la Vella. Durante el congreso, también podremos disfrutar del programa cultural y de ocio que ofrece el Principado lo que nos permitirá conocer su historia, su patrimonio artístico y natural, practicar deportes o shopping.
Por todo ello, el comité organizador se complace en invitarte a participar activamente en este XI Congreso Nacional de Paleopatología, que tendrá lugar los días 15, 16 y 17 de septiembre de 2011. Los interesados pueden pre-inscribirse desde este momento registrándose en la web (http://jornades.uab.cat/paleopatologia-XICongreso/) o remitiendo, por email (cg.paleopatologia.XI@uab.cat) o por correo postal a las direcciones abajo indicadas, el impreso de inscripción, antes del 1 de marzo de 2011.
El precio de inscripción del XI Congreso de la SEP será 180 € (100 € para estudiantes que lo acrediten documentalmente) y 200 € a partir del 1 de mayo de 2011.
Cualquier consulta o aclaración puede remitirse también a página web o a la Secretaría del XI Congreso de la Sociedad Española de Paleopatología:
Secretaria del XI Congreso de la Sociedad Española de Paleopatología
Unitat d’Antropologia Biològica
Dept. Biologia Animal, Biologia Vegetal i Ecologia
Universitat Autònoma de Barcelona
08193 Bellaterra-Cerdanyola del Vallès
España
Benvinguts a Andorra, el pais dels Pirineus!!
Bienvenidos a Andorra, el país de los Pirineos!!!
Albert Isidro y Assumpció Malgosa
Los neandertales maduraban antes que los humanos modernos
La estrategia de vivir despacio y morir tarde parece ser una característica clave de nuestra especie, frente a la más primitiva de vivir rápido y morir pronto.
Esa infancia larga, con una maduración prolongada, facilitaría el aprendizaje adicional y la capacidad cognitiva compleja de los individuos, por lo que "aunque costosa en términos de desarrollo, ayudaría a convertir al ser humano en uno de los organismos más exitosos del planeta", dice Tanya Smith, especialista en evolución humana de la Universidad de Harvard (EE.UU.). Unos nuevos estudios de dientes fósiles infantiles, realizados con técnicas avanzadas de rayos X, demuestran precisamente que el desarrollo de los neandertales era bastante más rápido que el de los humanos modernos. Los análisis, de tomografía microcomputerizada, se han hecho con el sincrotrón europeo de Grenoble (ESRF).
"Los dientes son registros notables del tiempo, porque marcan cada día de crecimiento, algo así como los anillos de los troncos de los árboles", explica Smith. "Además, nuestras primeras muelas tiene un minúsculo certificado de nacimiento, y su identificación permite determinar la edad de muerte de un niño". Smith y sus colegas han descubierto que el crecimiento dental de los neandertales, un indicador importante del desarrollo, era notablemente más rápido que el de nuestra especie, incluyendo algunos antepasados directos de hace 90.000 a 100.000 años. El hallazgo sugiere que la madurez lenta es un rasgo evolutivo relativamente reciente.
El estudio de los dientes se ha hecho con fósiles de once individuos, incluido el primer homínido descubierto, un neandertal que apareció en Bélgica en el invierno de 1829-30 cuya edad de muerte, por estudios comparativos con los patrones de desarrollo de nuestra especie, se había fijado en cinco años, mientras que ahora se ha adelantado a tres. Los resultados de estos estudios dentales añaden información importante a las diferencias de desarrollo que han salido a la luz con la secuenciación del genoma neandertal y que apuntan diferencias entre ambas especies en el desarrollo del esqueleto y del cráneo.
Otros primates, como los chimpancés, tienen una gestación comparativamente corta, maduración infantil rápida, edad temprana de reproducción y vida más corta. Los australopitecos, homínidos primitivos, tendrían patrones de crecimiento no muy distintos de los de los chimpancés, mientras que los neandertales estarían en algún punto intermedio entre aquellas especies y la nuestra. Los neandertales compartieron territorio durante mucho tiempo con nuestros antepasados y se extinguieron hace menos de 30.000 años. Los científicos no han aclarado aún por qué, pero buscan ventajas que pudieran tener los humanos actuales frente a aquellos parientes y la estrategia de vivir despacio y morir tarde puede ser una clave.
La investigación de los dientes de fósiles infantiles con sincrotrón, que se publica en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, ha durado cinco años. Los científicos han utilizado los finos haces de luz sincrotrón, rayos X, para obtener imágenes de los dientes haciéndolos rotar, con lo que han obtenido, tras el proceso de datos, una tomografía de su estructura con gran resolución. El sincrotrón actúa como un super-microscopio. "Hemos podido ver dentro de los valiosos fósiles sin dañarlos, utilizando las propiedades especiales de los rayos X de alta energía; así podemos investigar fósiles a escalas diferentes y en tres dimensiones, desde la forma general hasta las líneas microscópicas de crecimiento diario", explica Paul Tafforeau, científico del ESRF.
Autor: Alicia Rivera
Fuente: El País Digital
Fecha: 18/11/2010
Esa infancia larga, con una maduración prolongada, facilitaría el aprendizaje adicional y la capacidad cognitiva compleja de los individuos, por lo que "aunque costosa en términos de desarrollo, ayudaría a convertir al ser humano en uno de los organismos más exitosos del planeta", dice Tanya Smith, especialista en evolución humana de la Universidad de Harvard (EE.UU.). Unos nuevos estudios de dientes fósiles infantiles, realizados con técnicas avanzadas de rayos X, demuestran precisamente que el desarrollo de los neandertales era bastante más rápido que el de los humanos modernos. Los análisis, de tomografía microcomputerizada, se han hecho con el sincrotrón europeo de Grenoble (ESRF).
"Los dientes son registros notables del tiempo, porque marcan cada día de crecimiento, algo así como los anillos de los troncos de los árboles", explica Smith. "Además, nuestras primeras muelas tiene un minúsculo certificado de nacimiento, y su identificación permite determinar la edad de muerte de un niño". Smith y sus colegas han descubierto que el crecimiento dental de los neandertales, un indicador importante del desarrollo, era notablemente más rápido que el de nuestra especie, incluyendo algunos antepasados directos de hace 90.000 a 100.000 años. El hallazgo sugiere que la madurez lenta es un rasgo evolutivo relativamente reciente.
El estudio de los dientes se ha hecho con fósiles de once individuos, incluido el primer homínido descubierto, un neandertal que apareció en Bélgica en el invierno de 1829-30 cuya edad de muerte, por estudios comparativos con los patrones de desarrollo de nuestra especie, se había fijado en cinco años, mientras que ahora se ha adelantado a tres. Los resultados de estos estudios dentales añaden información importante a las diferencias de desarrollo que han salido a la luz con la secuenciación del genoma neandertal y que apuntan diferencias entre ambas especies en el desarrollo del esqueleto y del cráneo.
Otros primates, como los chimpancés, tienen una gestación comparativamente corta, maduración infantil rápida, edad temprana de reproducción y vida más corta. Los australopitecos, homínidos primitivos, tendrían patrones de crecimiento no muy distintos de los de los chimpancés, mientras que los neandertales estarían en algún punto intermedio entre aquellas especies y la nuestra. Los neandertales compartieron territorio durante mucho tiempo con nuestros antepasados y se extinguieron hace menos de 30.000 años. Los científicos no han aclarado aún por qué, pero buscan ventajas que pudieran tener los humanos actuales frente a aquellos parientes y la estrategia de vivir despacio y morir tarde puede ser una clave.
La investigación de los dientes de fósiles infantiles con sincrotrón, que se publica en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, ha durado cinco años. Los científicos han utilizado los finos haces de luz sincrotrón, rayos X, para obtener imágenes de los dientes haciéndolos rotar, con lo que han obtenido, tras el proceso de datos, una tomografía de su estructura con gran resolución. El sincrotrón actúa como un super-microscopio. "Hemos podido ver dentro de los valiosos fósiles sin dañarlos, utilizando las propiedades especiales de los rayos X de alta energía; así podemos investigar fósiles a escalas diferentes y en tres dimensiones, desde la forma general hasta las líneas microscópicas de crecimiento diario", explica Paul Tafforeau, científico del ESRF.
Autor: Alicia Rivera
Fuente: El País Digital
Fecha: 18/11/2010
El contacto genético entre Europa y América fue 500 años antes de Colón
Investigadores del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) de Barcelona y de la Universidad de Islandia han hallado por primera vez el rastro genético de indígenas americanos en los antepasados vikingos de cuatro familias islandesas, lo que demostraría que el primer contacto genético entre Europa y América se produjo cinco siglos antes del descubrimiento de Cristóbal Colón.
La investigación, en la que ha participado el centro barcelonés coparticipado por la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), se basa en el descubrimiento de un linaje genético de origen amerindio, correspondiente a una mujer que habría llegado a Islandia en torno al año 1000. La investigación se publica en la revista 'American Journal of Physical Anthropology'.
Los científicos, con la colaboración del banco de datos familiares de la empresa biofarmacéutica deCODE Genetics, con sede en Reijkiavik y que tiene documentadas las genealogías de hasta el 80% de los habitantes de Islandia, iniciaron su investigación tras descubrir hace cuatro años un linaje mitocondrial típico de los indígenas americanos y del este de Asia en cuatro islandeses.
La hipótesis de que dicho linaje procediera de la inmigración reciente --el rastro genético está ausente de Europa-- quedó descartada al comprobar que los cuatro islandeses procedían de antepasados que habitaron la isla en torno al año 1700 y 1740, en la misma región próxima al glaciar VatnaJökull.
Según los investigadores del IBE Carles Lalueza-Fox y Federico Sánchez-Quinto, el linaje hallado -denominado C1e- corresponde a una mujer porque es mitocondrial y éste solo se hereda por vía materna.
"Como la isla quedó prácticamente aislada desde el siglo X, la hipótesis más factible es que estos genes correspondan a una mujer amerindia que fue llevada desde América por los vikingos cerca del año 1000", ha manifestado Lalueza-Fox.
El descubrimiento ha sido posible tras analizar los genes de las cuatro familias de islandeses, que actualmente conforman un grupo de unas 80 personas.
HISTORIA ESCRITA
Hasta la fecha se había probado que los genes de los islandeses proceden de los países escandinavos, Escocia e Irlanda, y a pesar de las teorías de que los vikingos hollaron tierra americana antes de Colón no se había confirmado ningún rastro genético que respaldara esta teoría.
Pruebas históricas de la llegada de los vikingos a América son el poblado descubierto en Anse aux Meadows -Terranova (Canadá)- y textos medievales islandeses como la 'Saga de los groenlandeses' de 1200 y la 'Saga de Eric el Rojo' de 1260, que apuntan a la llegada de los vikingos a América a partir del siglo X. Restos mayas y de otras civilizaciones precolombinas apuntan en la misma dirección.
La población de Islandia, con 320.000 habitantes, es suficientemente grande como para estar presentes todos los trastornos que afectan a los europeos, y al mismo tiempo suficientemente pequeña como para controlar la diversidad genética propia de linajes antepasados, según los científicos.
Fuente: Europa Press
Fecha: 17/11/2010
La investigación, en la que ha participado el centro barcelonés coparticipado por la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), se basa en el descubrimiento de un linaje genético de origen amerindio, correspondiente a una mujer que habría llegado a Islandia en torno al año 1000. La investigación se publica en la revista 'American Journal of Physical Anthropology'.
Los científicos, con la colaboración del banco de datos familiares de la empresa biofarmacéutica deCODE Genetics, con sede en Reijkiavik y que tiene documentadas las genealogías de hasta el 80% de los habitantes de Islandia, iniciaron su investigación tras descubrir hace cuatro años un linaje mitocondrial típico de los indígenas americanos y del este de Asia en cuatro islandeses.
La hipótesis de que dicho linaje procediera de la inmigración reciente --el rastro genético está ausente de Europa-- quedó descartada al comprobar que los cuatro islandeses procedían de antepasados que habitaron la isla en torno al año 1700 y 1740, en la misma región próxima al glaciar VatnaJökull.
Según los investigadores del IBE Carles Lalueza-Fox y Federico Sánchez-Quinto, el linaje hallado -denominado C1e- corresponde a una mujer porque es mitocondrial y éste solo se hereda por vía materna.
"Como la isla quedó prácticamente aislada desde el siglo X, la hipótesis más factible es que estos genes correspondan a una mujer amerindia que fue llevada desde América por los vikingos cerca del año 1000", ha manifestado Lalueza-Fox.
El descubrimiento ha sido posible tras analizar los genes de las cuatro familias de islandeses, que actualmente conforman un grupo de unas 80 personas.
HISTORIA ESCRITA
Hasta la fecha se había probado que los genes de los islandeses proceden de los países escandinavos, Escocia e Irlanda, y a pesar de las teorías de que los vikingos hollaron tierra americana antes de Colón no se había confirmado ningún rastro genético que respaldara esta teoría.
Pruebas históricas de la llegada de los vikingos a América son el poblado descubierto en Anse aux Meadows -Terranova (Canadá)- y textos medievales islandeses como la 'Saga de los groenlandeses' de 1200 y la 'Saga de Eric el Rojo' de 1260, que apuntan a la llegada de los vikingos a América a partir del siglo X. Restos mayas y de otras civilizaciones precolombinas apuntan en la misma dirección.
La población de Islandia, con 320.000 habitantes, es suficientemente grande como para estar presentes todos los trastornos que afectan a los europeos, y al mismo tiempo suficientemente pequeña como para controlar la diversidad genética propia de linajes antepasados, según los científicos.
Fuente: Europa Press
Fecha: 17/11/2010
Encuentran reliquias del rey Ricardo II de Inglaterra en museo londinense
Un archivero de la Galería Nacional del Retrato, de Londres, ha encontrado varias reliquias de la tumba del rey Ricardo II (1367-1400) mientras catalogaba unos documentos del primer director de ese centro, George Sharf.
Entre los cientos de diarios y cuadernos de notas que dejó Sharf, fallecido en 1895, en cajas que permanecieron durante años apareció el contenido del féretro de un rey medieval y dibujos de cráneo y los huesos.
El contenido de una caja de cigarrillos que llevaba la fecha de 31 de agosto de 1871 estaba sólo identificado como "reliquias de una tumba real" medieval.
Dentro había fragmentos de madera, posiblemente del propio féretro, y trozos de tejido, indicó la Galería en un comunicado, según el cual el propio Sharf estuvo presente en la apertura de los féretros reales en la abadía londinense de Westminster.
El director y fundador de ese centro hizo dibujos muy precisos del cráneo y de los huesos del rey, incluidas las medidas de esos restos.
Sharf asistió a varias aperturas de tumbas reales, entre ellas las de Ricardo II, Eduardo VI, Enrique VII, Jacobo I e Isabel de York, esposa de Enrique VII y madre de Enrique VIII.
El primer director de la Galería fue un minucioso observador de la vida en la Inglaterra victoriana y sus diarios y dibujos constituyen un precioso testimonio de aquella época.
Fuente: ABC
Fecha: 16/11/2010
Entre los cientos de diarios y cuadernos de notas que dejó Sharf, fallecido en 1895, en cajas que permanecieron durante años apareció el contenido del féretro de un rey medieval y dibujos de cráneo y los huesos.
El contenido de una caja de cigarrillos que llevaba la fecha de 31 de agosto de 1871 estaba sólo identificado como "reliquias de una tumba real" medieval.
Dentro había fragmentos de madera, posiblemente del propio féretro, y trozos de tejido, indicó la Galería en un comunicado, según el cual el propio Sharf estuvo presente en la apertura de los féretros reales en la abadía londinense de Westminster.
El director y fundador de ese centro hizo dibujos muy precisos del cráneo y de los huesos del rey, incluidas las medidas de esos restos.
Sharf asistió a varias aperturas de tumbas reales, entre ellas las de Ricardo II, Eduardo VI, Enrique VII, Jacobo I e Isabel de York, esposa de Enrique VII y madre de Enrique VIII.
El primer director de la Galería fue un minucioso observador de la vida en la Inglaterra victoriana y sus diarios y dibujos constituyen un precioso testimonio de aquella época.
Fuente: ABC
Fecha: 16/11/2010
Los australopitecos vuelven a ser 'monos'.
Unas marcas en fósiles atribuidas a herramientas resultan ser pisotones.
Los australopitecos, una de las viejas ramas del enmarañado árbol de homininos al que pertenece el ser humano, vuelven a ser monos zopencos. En agosto, un grupo internacional de científicos anunció el hallazgo en Dikika (Etiopía) de dos huesos animales que presentaban marcas de herramientas de piedra. El descubrimiento era trascendental.
Los fósiles, de 3,4 millones de años, implicaban que la única especie que vivía entonces en el lugar, el Australopithecus afarensis, ya empleaba herramientas para cortar carne, un rasgo tan humano que hasta entonces se reservaba al primer representante del género Homo, el habilis. Sin embargo, la costilla y el fémur de Dikika mostraban un australopiteco habilidoso, casi humano.
El uso de útiles para cortar carne se considera un rasgo humano.
Ahora, un equipo liderado por el español Manuel Domínguez-Rodrigo tumba en la revista PNAS las conclusiones de sus colegas. Según el nuevo estudio, las marcas en los dos huesos etíopes no fueron hechas, en absoluto, con herramientas. "Estos animales murieron al lado de un río, y unos antílopes, o similares, pasaron por encima hace 3,4 millones de años. Las marcas que vemos son de pisoteo", explica el científico, profesor de Prehistoria en la Universidad Complutense de Madrid.
Su equipo no ha tenido acceso a los fósiles originales, pero ha estudiado sus fotografías y ha comparado las marcas con las obtenidas al pisotear huesos modernos. "Son iguales macroscópica y microscópicamente", zanja. Cuando un animal pesado pisa un hueso, la grava del suelo deja unas marcas características de abrasión, "como si se pasara un estropajo". Al microscopio, "son inconfundibles", según explica el prehistoriador, que ha trabajado con australopitecos en la garganta de Olduvai (Tanzania).
Sin embargo, el grupo de Dikika, encabezado por Shannon McPherron, del Instituto Max Planck (Alemania), mantiene la validez de su teoría. El equipo de Domínguez-Rodrigo "no considera la pieza que pudo formar las marcas, una piedra natural, sin tratar", replica McPherron a Público. En su lugar, "basa su estudio en piedras sometidas a lascado, que no han aparecido en Dikika". Según su versión, las marcas del yacimiento etíope coinciden con las producidas por roca natural, según un estudio todavía no publicado. Domínguez-Rodrigo rebate esta hipótesis: "Es imposible descuartizar una cabra con una roca natural. Nosotros lo hemos intentado y no se puede".
Unos antílopes pisaron los huesos hace 3,4 millones de años.
El arqueólogo Jordi Ro-sell, del equipo de las excavaciones de Atapuerca y ajeno a ambos estudios, respalda al español. "Son marcas de la fricción de los huesos contra el suelo. Creo que un día veremos herramientas de australopitecos, pero ese día no ha llegado", afirma.
Fuente: Público
Fecha: 16/11/2010
Los australopitecos, una de las viejas ramas del enmarañado árbol de homininos al que pertenece el ser humano, vuelven a ser monos zopencos. En agosto, un grupo internacional de científicos anunció el hallazgo en Dikika (Etiopía) de dos huesos animales que presentaban marcas de herramientas de piedra. El descubrimiento era trascendental.Los fósiles, de 3,4 millones de años, implicaban que la única especie que vivía entonces en el lugar, el Australopithecus afarensis, ya empleaba herramientas para cortar carne, un rasgo tan humano que hasta entonces se reservaba al primer representante del género Homo, el habilis. Sin embargo, la costilla y el fémur de Dikika mostraban un australopiteco habilidoso, casi humano.
El uso de útiles para cortar carne se considera un rasgo humano.
Ahora, un equipo liderado por el español Manuel Domínguez-Rodrigo tumba en la revista PNAS las conclusiones de sus colegas. Según el nuevo estudio, las marcas en los dos huesos etíopes no fueron hechas, en absoluto, con herramientas. "Estos animales murieron al lado de un río, y unos antílopes, o similares, pasaron por encima hace 3,4 millones de años. Las marcas que vemos son de pisoteo", explica el científico, profesor de Prehistoria en la Universidad Complutense de Madrid.
Su equipo no ha tenido acceso a los fósiles originales, pero ha estudiado sus fotografías y ha comparado las marcas con las obtenidas al pisotear huesos modernos. "Son iguales macroscópica y microscópicamente", zanja. Cuando un animal pesado pisa un hueso, la grava del suelo deja unas marcas características de abrasión, "como si se pasara un estropajo". Al microscopio, "son inconfundibles", según explica el prehistoriador, que ha trabajado con australopitecos en la garganta de Olduvai (Tanzania).
Sin embargo, el grupo de Dikika, encabezado por Shannon McPherron, del Instituto Max Planck (Alemania), mantiene la validez de su teoría. El equipo de Domínguez-Rodrigo "no considera la pieza que pudo formar las marcas, una piedra natural, sin tratar", replica McPherron a Público. En su lugar, "basa su estudio en piedras sometidas a lascado, que no han aparecido en Dikika". Según su versión, las marcas del yacimiento etíope coinciden con las producidas por roca natural, según un estudio todavía no publicado. Domínguez-Rodrigo rebate esta hipótesis: "Es imposible descuartizar una cabra con una roca natural. Nosotros lo hemos intentado y no se puede".
Unos antílopes pisaron los huesos hace 3,4 millones de años.
El arqueólogo Jordi Ro-sell, del equipo de las excavaciones de Atapuerca y ajeno a ambos estudios, respalda al español. "Son marcas de la fricción de los huesos contra el suelo. Creo que un día veremos herramientas de australopitecos, pero ese día no ha llegado", afirma.
Fuente: Público
Fecha: 16/11/2010
LA MEMORIA DE LA TIERRA
Al abrir una fosa no se desentierra a los muertos, sino la historia robada a muchos vivos. Allí dentro hay huesos de seres queridos, las balas que los mataron, la evidencia de lo sucedido. En el año 2000 se abrió la primera fosa con protocolo científico en Priaranza (León), en busca de Emilio Silva Faba y otras 12 personas. En esta década, un total de 5.277 de los más de 100.000 desaparecidos en la Guerra Civil han sido exhumados en 231 fosas. Arqueólogos, forenses, antropólogos, familiares y voluntarios lo hacen posible.
Veo cómo limpiáis cada hueso despacio, con la brocha, con tanto mimo, que parece que los estáis acariciando, y pienso en lo distinto que es hoy a como debió ser el día que los asesinaron...". Lo comenta Anabel Lapuente, nieta de una de las personas que acaban de encontrar en una fosa de Ágreda (Soria) los expertos y voluntarios de la Sociedad Aranzadi, dirigidos por el forense Francisco Etxeberria y la antropóloga Lourdes Herrasti. Se hace el silencio. Y es entonces cuando las aludidas, cuatro estudiantes de Medicina de la Universidad del País Vasco (UPV), rompen a llorar. Y con ellas, todos los presentes.
Ágreda es austero y monumental. Tranquilo. Saltan corzos por las carreteras. Lo advierten los carteles. Mil desaparecidos durante la Guerra Civil se cuentan en Soria. El cementerio está esquinado, y aquí, en una zona en desuso, se ven los cuatro esqueletos tirados bocabajo, maniatados, liberados ya de la tierra apelmazada durante décadas y mojada por la lluvia del día. Algunos vecinos del pueblo lo repitieron: "Vimos cómo los echaban aquí y cómo los mataban allá arriba, en el paraje de Los Cabezos...". Son Luis Torres (35 años, jornalero), Marcelino Navarro (17, aguacil), Gregorio Torres (alcalde) y Feliciano Lapuente (campesino, de 33). "Que consta fueron asesinados el 19 de octubre de 1936", se lee en el informe preliminar del equipo, que indica además: "Se encuentra presente doña Pilar Pérez, alcaldesa de Torrellas". Y aquí está ella hoy de nuevo. "No es habitual que un cargo municipal se implique tanto", asegura Etxeberria al hilo de la indiferencia política nacional al uso. Nada extraño si se tiene en cuenta que la Ley de la Memoria Histórica (leymemoria.mjusticia.es) data en España de 2007, tan coja que Amnistía Internacional la definió como "alejada del Derecho internacional", pues delega en asociaciones de víctimas una tarea que debía realizar el Estado. Y que Baltasar Garzón, el juez que abrió causa contra los crímenes del franquismo tres décadas después de la muerte del dictador, está inhabilitado desde mayo, como aviso para navegantes. Y ahí anda, en La Haya, en espera.
"Los cuatro de Morella", llaman a estos hombres. Uno es menor, Marcelino. Lo explica el estomatólogo Claudio Albizu al mostrar uno de sus dientes. "Se sabe por esto". Los otros tres deben ser identificados. Irán al laboratorio de la UPV junto a otros muchos en busca de un nombre que se les podrá dar o no: porque no haya ADN para comparar o esté contaminado. En los esqueletos, donde aparecen piezas de metal, han colocado bolas de colores; la mayoría son balas de pistola. Marcelino llevaba gemelos y una moneda de plata. Los muestran. Nadie se lo explica: "Quizá su madre le dijo al salir: 'Hijo, ponte bien por si acaso", comentan los lugareños. Pero se ve que dio igual.
Los familiares cuentan lo que sienten antes de que los cuerpos sean retirados. También es invitado Iván Aparicio, de la Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad, a decir unas palabras. Dice varias: "Se habla de 'muertos de la Guerra Civil', pero estos no son muertos en la guerra, son civiles que no habían cogido un arma en su vida, sacados de sus casas y asesinados. Esto es lo que fue el fascismo en España, un crimen contra la humanidad. Y no puede ser que tengamos que corregir las violaciones de derechos humanos los voluntarios de cuatro asociaciones y los parientes. Esto es un acto de reparación hacia las familias. Pero aún hay que reparar a las víctimas. La legislación internacional vinculante incluye verdad, justicia y reparación. Hay que mostrar la verdad, hay que juzgar a los responsables, y hay que reparar. Sobre juzgar, en algún momento se tendrá que afrontar lo que pasó hace 74 años, pero también lo que pasa hoy con la Ley de la Memoria Histórica, que cumple la función de ley de punto final, y la falta de actuación de las Administraciones de justicia. Aquí tenía que haber un juez levantando un cadáver, esclarecer las señales de violencia, y no es así; así que alguna vez se tendrá que ver en el Tribunal de Derechos Humanos a los responsables de que se perpetúe la inmunidad del franquismo". Y ciertamente, aquí juez no hay ninguno.
El trabajo que realiza este equipo (y otros, valga este de ejemplo) sigue un protocolo científico propio (recogida de información, prospección, exhumación, identificación) a falta de uno oficial que asegura Etxeberria ya está elaborado hace rato porque él mismo ha participado. Pero, sí, se diría que es ceremonia amorosa: excavan con dedicación la tierra, la criban; extraen los restos, los observan y, tras limpiarlos (esqueletos, ropas, zapatos...), los guardan en cajas para luego dotarles de genealogía: esposa, hijos, padres, currículo... Reconstruyen así biografías. Como estas de Ágreda en una fosa más, la penúltima de las 231 abiertas desde hace una década, de las 2.052 que existen, según el Gobierno. Un total de 5.277 personas han sido exhumadas, pero se calcula que los desaparecidos superan los 100.000. Garzón manejó en 2008 un censo elaborado por familiares de 143.353, porque no existe ninguno oficial. Algunas comunidades tienen elaborado ya su mapa de fosas; otras están en ello.
Más de 100.000 biografías. Como la de Bárbara Sebastián Vela, de 70 años, encontrada en Illueca (Zaragoza); la de la maestra María de los Desamparados Blanco, vista por última vez en Lario (León) cuando su hijo Florentino tenía 18 años, y a la que este ha exhumado ahora con noventa y tantos; la de Jerónima Blanco y su hijo Fernando Cabo, de tres años, a los que mataron y enterraron en el huerto de su propia casa en Ponferrada para forzar la vuelta del marido, Isaac Cabo, que les sobrevivió; la docena de enfermeras del hospital psiquiátrico en Valdediós (Asturias); las 15 mujeres y un adolescente de Grazalema (Cádiz); los siete muertos de Fontanosas (Ciudad Real), cuya ubicación desveló una carta anónima dirigida al alcalde por un miembro del pelotón de fusilamiento. O la de Julián Merino, cuya esposa, Teresa Pozo (recién fallecida), quedó sola a los 23, embarazada de siete meses, con dos hijos, represaliada. La única viuda que vivió lo bastante para presenciar en 2005, con 93 años, la exhumación de su marido en Covarrubias (Burgos).
"La dignidad de las víctimas de la represión franquista no se ha perdido nunca", dijo el juez Garzón hace nada. "La dignidad la pierden los que en España no dan una respuesta adecuada a esos hechos". Y añadió algo que todos los implicados en exhumaciones confirman: "Nunca, ni en Chile, ni en Argentina, ni en España, he visto a los familiares de las víctimas pedir venganza. Solo piden justicia, y eso es algo así de sencillo. Y tan complicado, parece ser, a la vez". Nada extraño. Nada que no se haya hecho ya antes. En realidad, como dice la periodista Natalia Junquera en el prólogo del libro reciente Memoria histórica, del CSIC, se podría decir que la memoria histórica la inventó Franco: "Fue él el primero en pedir censos de desaparecidos, en encargar a expertos un protocolo de exhumaciones y, hasta ahora, el único que preservó por ley las fosas comunes para que no se construyera sobre ellas. Múltiples órdenes en el BOE dan cuenta de su afán por honrar a las víctimas. A las suyas". Y hasta desplazó restos de republicanos al panteón de El Escorial cuando los suyos no le alcanzaron para llenarlo (la gran tumba pendiente).
Desde siempre hubo familiares que quisieron recuperar a sus seres queridos para darles sepultura, el acto que cierra el círculo y es primordial para muchos. Algunos lo intentaron por sí solos, con pico y pala por así decir, pero se dieron cuenta de que no era modo. Porque en la mayoría de las fosas se encuentran varios o muchos; fosas comunes se llaman por algo. Por eso juntos yacían 125 en la de Valdenoceda (Burgos), 80 en la de Magallón (Zaragoza), más de 300 en la del monasterio de Uclés (Cuenca), 2.840 en la del cementerio de San Rafael (Málaga)... ¿Y cómo saber quién es quién? La tarea de poner nombre y apellido a los desaparecidos en España tiene mucho que ver con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH, www.memoriahistorica.org). Esta nació al calor de lo sucedido en 2000 en la cuneta de la carretera N-536 en Priaranza del Bierzo (León), cuando se abrió una fosa por vez primera con método científico. En ella se encontraba Emilio Silva Faba.
"A mí fue mi abuelo quien me enseñó a hablar. Aun muerto. Porque hasta el día que lo encontramos en Priaranza nunca fui capaz de hablar en público, ni levantar el dedo siquiera en la universidad para no significarme, tal era el miedo en mi familia". Emilio Silva nieto (presidente de la ARMH) lo confiesa en su casa en Madrid, mientras Emilio Silva padre, 84 años, manos delgadas y piel transparente, asiente. Hablan de aquel hombre que les dio la vida, cosmopolita, que a principios del siglo XX residió en EE UU y Argentina, regresó un día a su pueblo natal para papeleos y allí se quedó para siempre tras conocer a Modesta Santín, con la que tuvo seis hijos. Pusieron tienda en Villafranca del Bierzo, al estilo almacén de coloniales, La Preferida se llamaba. De ella nos dirá luego Felisa Rubio, testigo de aquel tiempo y amiga de la familia, tumbada en su cama en Triacastela (Lugo) por el peso de sus 87 años, que vendía "las mejores aceitunas de la comarca y muchas alpargatas; era una casa con corredor hacia el río, allí jugábamos". Emilio Silva hijo enseña una foto en la que aparece él con una pancarta reivindicando un centro escolar. Al fondo se ve La Preferida, en la esquina del viaducto donde hoy se levanta una casa moderna.
"Mi padre era azañista, se significó mucho, en Villafranca había mucho convento... Recuerdo el día en que empezó la guerra, y cómo los falangistas nos quitaban productos de la tienda; aquí tengo los recibos, mira. Mi padre sabía que su vida valía lo que la mercancía; cuando se terminó, se acabó". Su desaparición le marcó. "Me hinché a llorar, lo que me ha cambiado la vida, pensaba. Mi madre quedó rota, yo era el mayor, 10 años, trabajé hasta de pastor". Aun así, consiguió burlar al destino y tener la vida viajera que su padre habría querido. Emilio nieto añade: "Mi abuela murió cuando yo tenía 32. Siempre me sentí atraído por la figura del abuelo, pero nunca la oí hablar de él, y lo intenté". Hasta que tomó una decisión: "Que dejara de ser un relato familiar. Sus restos estaban en un lugar que yo desconocía. Pero estaba dispuesto a cambiar el final de su historia".
Lo que sucedió luego lo saben bien los implicados: Julio Vidal, Paco Etxeberria, Daniel Fernández, Santiago Macías... Vidal, arqueólogo de León, hombre de gran preparación, muy viajado, que se define a sí mismo como "pesimista político", y su esposa, la antropóloga María Encina Prada, se pusieron a su disposición desde el minuto uno. "Corre, corre, que por aquí hay muertos', siempre oí de niño esa frase de mi hermana al pasar por un lado de la carretera. Mi madre era de Priaranza, y lo de la fosa era cercano a mí, a mis vacaciones... A raíz de un artículo en prensa de Emilio Silva en 2000 nos enteramos que quería recuperar el cuerpo de su abuelo. Nos ofrecimos a colaborar aplicando la metodología arqueológica y de la antropología forense... Contacté con Etxeberria, que no tardó ni dos segundos en plantarse aquí. Se formó un pequeño equipo, el Ayuntamiento prestó la excavadora". Se pusieron a ello. Los lugareños sabían del lugar. "Pero sucede que las referencias espaciales y el paisaje cambian, así que no fue hasta el tercer fin de semana, ya desesperados creyendo que los cubría la carretera, cuando aparecieron restos de un zapato con pie". Fue un impacto. Esos muertos eran casi leyenda. En ese instante pasaron a ser pura verdad.
Como lo serán seguramente los tres maquis cuya fosa andaba localizando Etxeberria en Ezcurra (Navarra), un valle hermosísimo, hace una semana a petición de la Asociación Navarra de Familiares. En Navarra hubo 3.500 víctimas aun sin guerra. Ángel Mariezcurrena, oriundo, lleva años soñando con destapar el suceso del que él supo por su padre. El propietario del terreno lo confirmó: "Fue una emboscada y los mataron". Ese rincón era antaño zona de paso de los guerrilleros escondidos en Francia. "Ahora habrá que asegurar con el georradar", dice el forense. Y allí sucedió que en el bar del pueblo los lugareños ampliaron detalles. "Antes eso era imposible", cuenta Etxeberria, "en 10 años la gente ha perdido el miedo a hablar". Un grupo de estudiantes alemanes está presente; realizan sus tesis sobre el fascismo. Han pasado ya por Gernika, van a la zona del Ebro, quisieron saber de fosas. "No entendemos que esto esté ocurriendo ahora y no antes". Él responde: "Hay quien no quiere que se sepa nada, incluidos partidos con conciencia de izquierda, y hasta nos acusan de destruir pruebas. Pero esto es justo lo contrario. Un lugar como este pasa de ser anónimo para convertirse en una prueba histórica. Antes de Navidad estará abierto y será un hecho". Mariezcurrena no puede dormir pensando que alguien abra la tierra por su cuenta. "Hace años alguien habría excavado, pero ahora ya no, basta pedir permiso, de prospección y exhumación se llama. Navarra, por ejemplo, nunca los negó, pero en otras comunidades... bueno, según qué zonas".
"La fosa de Priaranza tardó en aparecer, lo cual fue positivo porque se empezó a correr la voz, a venir gente, incluso de derechas, a ayudar; otros, a preguntar, a ver si ellos también podían buscar a los suyos", rememora el entonces alcalde de la localidad y ahora concejal socialista Daniel Fernández, que colaboró sin dudarlo ("a una persona que busca a su padre no hay que mirarle filiación"), subiendo las calles de Priaranza. "El dueño de la finca sabía lo que había, no puso el terreno en producción nunca, plantó nogales y esperó. Luego nos lo cedió". Allí estaban los 13 hombres asesinados el 16 de octubre de 1936, la mayoría con dos tiros en la nuca. Como deseaba, Emilio sacó a su abuelo, y este se convirtió en el primer represaliado de la guerra identificado genéticamente. Lo llevó a Pereje, su pueblo natal, en el Camino de Santiago, a un bucólico cementerio en la ladera de un monte ante el que cruzan los peregrinos. Allí en el panteón se lee su nombre completo por expreso deseo de su viuda, como si ella siempre hubiera sabido que iba a regresar.
Del grupo, no todos fueron identificados, algunos nunca reclamados. "Eso es tremendo, vidas en suspenso". Juntos yacen en un nicho del cementerio de Villalibre de la Jurisdicción bajo una placa: "A la memoria de todos aquellos que lucharon y dieron sus vidas por la democracia y la libertad". El ex alcalde puntualiza: "Ni luchar pudieron, si los mataron en octubre". Las historias que se cuentan en la comarca de El Bierzo son infinitas. La guerra está aún presente. Y la posguerra, aún más, "mucho hambre y mucho maqui; vete al Campo de las Danzas y verás", sugiere una de las mujeres con zuecos mientras trabaja la huerta en esta tierra vigorosa. Los hombres se agolpan a la hora del café en el bar Inés, y también cuentan. Antonio Fierro, por ejemplo: "Los vi muertos en la cuneta, los niños bajamos a mirar". No le impresionó. "Estábamos hechos a todo..., así eran esos tiempos".
Santiago Macías, vicepresidente de la ARMH, 38 años, oriundo, llevaba desde los noventa reivindicando a los desaparecidos, interesado por los guerrilleros que abundaron en Castilla y León (de los que ha escrito). "Pero no es lo mismo organizar un homenaje que tener una fosa delante, la presencia física de los desaparecidos cambió completamente la historia, las evidencias transforman todo", dice pisando hoy la acera de la N-536. "Emilio tenía un interés particular, y yo, general; coincidimos, y ahí nació la ARMH", aclara. Su laboratorio se encuentra en Ponferrada, en una sala cedida por la Universidad de León. Es sobria, llena de fichas con el título "desapariciones forzadas", cajas con restos humanos y prendas, informes para mandar a Presidencia a efectos de cuentas, recortes de prensa, una pizarra con fosas pendientes de abrir (la de Candeleda, en Ávila, quizá lo esté ya, dirigida por los forenses José Luis Prieto o Roxana Ferllini). Por las paredes cuelgan viñetas. Destaca una en la que una silueta del Rey dice: "La ley dice que cada vez que se encuentra un cadáver debe presentarse un juez para su levantamiento". Y otra de Franco responde: "Es al revés. Primero hicimos el levantamiento y luego escondimos los cadáveres".
Aquí trabajan René, Marco, Nuria, Aníbal, parientes de desaparecidos o profesionales de antropología o arqueología. Hablan de la entrega de restos a la familia como momento clave: "Es una ceremonia civil, se convoca a parientes y autoridades. En Carajal de Campos, por ejemplo, con alcalde del PP, el acto se realizó con normalidad. Otras veces los políticos no quieren saber, dicen que desean ser neutrales, y yo digo, ¿neutrales ante quién?". El arqueólogo Julio Vidal ya antes de Priaranza había intentado hacer informe de fosas existentes, "pero la Junta de Castilla y León nunca quiso saber nada. Se trataba de concebir esas intervenciones como de Patrimonio, en lugar de 70.000 años, de 70 años atrás, porque el pasado nos importa a todos y todo". La Administración debe implicarse, dice. "Pero no quisieron; para mí fue una frustración, son tus ciudadanos, es asunto democrático...". Cree que las exhumaciones no deben hacerse por altruismo. Para él, las fosas deben ser catalogadas, protegidas, ser monumentos "contra la intolerancia y la barbarie".
Tras la fosa de Priaranza, el movimiento de reivindicación de los desaparecidos se convirtió en una suerte de marea empujada por la generación de nietos y por la apertura de una fosa tras otra. Adquirió notoriedad. Tiene picos, cuentan en la AHRM: el intento frustrado de encontrar a Lorca en Alfacar (Granada), lo de Garzón, cuando los muertos hallados son muchos... El interés internacional y de investigadores fue y es inmenso. Como las invitaciones a participar en congresos, conferencias, libros. Y los voluntarios de todo el mundo: "Solo tenemos eso, capital humano, unos 400 voluntarios. La asociación no tiene ni sede, cuenta con una subvención de 48.000 euros, nos ayuda la gente con su trabajo, los mismos familiares dando de comer al equipo o alojándolo. Hemos exhumado unas 1.600 personas, otras tantas están reclamadas".
Ellos y el resto de organizaciones (bien Foro de la Memoria, Federación de Foros de la Memoria, agrupaciones de asociaciones de víctimas o familias que actúan por su cuenta) consiguen sacar adelante lo que el Estado no saca. Con su trabajo rehacen un pedazo de la amnesia que España ha tenido durante siete décadas, dicen muchos. Pero Santos Juliá, en su libro Hoy no es ayer, asegura que no es tal, sino que fue puro pacto: "Guardar los cadáveres de uno y otro para que no se interpongan en el camino de la democracia". Y señala dos circunstancias hoy que lo alteran: la aparición en la escena pública de una nueva generación que no guarda recuerdo personal del régimen de Franco y la llegada de la derecha al poder.
"En Priaranza no éramos conscientes del desarrollo e impacto que iba a tener nuestro trabajo. E incluso a pesar de la frustración de muchas familias que opinan que no se hace nada, creo que se ha avanzado mucho. Hasta gente del PP nos ha dicho: 'Es lo menos que se puede hacer'. Sí, sé que aún es insuficiente. Pero nos quejamos de que el Gobierno no hace esto, lo otro... sí, pero también hay que preguntarse: '¿Y tu universidad y tus estudiantes?, ¿dónde están los intelectuales que deberían hablar de esto sin parar? Vivimos aún con la impronta de un tiempo preconstitucional", dice Etxeberria en su laboratorio de la UPV, que destila el estilo funcional de los edificios docentes. Nada destacado salvo que está repleto de secretos, que él sabe manejar. Muchas cajas de cartón y plástico que lucen los nombres en colores de lugares llenos de muerte: La Predaja, Villalba de Duero, Milagros... Y números por todas partes: individuo número uno, dos, tres... Además de huesos, hay balas, casquillos, monedas... Enseña los restos de un cuerpo completo y no pierde oportunidad: "Por aquí entró la bala, por allá salió, este tenía ya una patología...". Donde puede, él enseña. Es siempre el centro, por ser puro hombre enciclopédico e incansable, acorde con esa Sociedad de Ciencias para la que trabaja (a la que el Gobierno vasco asignó ocuparse de las exhumaciones; existen ayudas desde 2003 en el País Vasco). Etxeberria también forma parte del equipo de investigación del CSIC que, bajo la dirección del antropólogo imprescindible Francisco Ferrándiz, acaba de publicar un balance sobre el impacto sociopolítico de esta década de exhumaciones (politicasdelamemoria.org) y participa en un proyecto para Presidencia titulado Base de datos de gestión documental de las exhumaciones realizadas en España. "Aspiro a que podamos saber, por ejemplo, personas muertas por disparo, tantas".
Calavera en mano, confiesa que en las fosas también tiene sus momentos: "Cuando terminas de limpiar y dices a la familia: 'La fosa es vuestra', y bajan... uff, gran emoción. O se les dice: 'El numero tres es tu padre', y ellos: 'Mi padre son todos". Hasta tiene sus ritos Etxeberria. "Me quedo con una piedra de cada fosa. Pienso: 'Si tapó el crimen, tantas piedras, tantos lugares liberados". ¿Abrió fosas franquistas? "Sí, dos, en Camuñas (Toledo) y en Villasana de Mena (Burgos)". ¿Y? "Yo soy forense, no pregunto, víctimas son víctimas". Luego enseña los informes, uno tras otro, de distintas tumbas, con las medidas físicas de los enterrados, datos de posiciones, mil detalles de vidas perdidas. "Los de ahora son más completos, más ilustrativos, la fotografía digital abarata mucho los costes, basta un ordenador".
En su propia casa tiene Etxeberria un equipo multidiciplinar completo: trabaja con su esposa, Lourdes Herrasti, codo con codo. Y también con su hija Igone, que se encarga de lo audiovisual. Ella, crecida al calor de las fosas, representa algo así como el paradigma del voluntario joven. Hija única, tenía dos meses cuando pisó una excavación. "Para mis compañeros de Medicina, hablar de 1936 no representa mucho, pero para mí, sí. Creo que se ha esperado demasiado, lamentablemente, ya no se podrán devolver los restos a todos con ADN demostrado, pero sí se puede reconstruir sus historias. Me impacta ver la emoción de las familias, cómo rozan de repente un hueso y dicen: 'Ya, no necesitamos más'. Es especial. Sí que me gustaría que esto terminara. Pero si es solo por callar bocas, no. Hay que hacerlo despacio, curar esa herida, no se trata de sacar los huesos y ya. Hay que informar, hablar con los familiares, escucharlos, darles tiempo para que cuenten y reparen mientras se extraen los huesos. Para muchos es una liberación. ¿Si me imagino que sucediera una guerra así hoy? Uf, supongo que esto que hacemos debe servir para que ya no ocurra nunca más".
Iván Aparicio, en Ágreda, allá donde saltan corzos por la carretera, lo tiene también claro: "El fundamento de todo esto es sencillo: si permitimos que quede impune una barbaridad como aquella, volverá a suceder". Pero quizá quien mejor lo expresó fue una señora mayor un día a pie de fosa: "Si no los hubieran metido, ahora no los tendríamos que sacar".
Fuente: El País Semanal
Autor: LOLA HUETE MACHADO
Fotografías: SOFÍA MORO
Fecha: 14/11/2010
Veo cómo limpiáis cada hueso despacio, con la brocha, con tanto mimo, que parece que los estáis acariciando, y pienso en lo distinto que es hoy a como debió ser el día que los asesinaron...". Lo comenta Anabel Lapuente, nieta de una de las personas que acaban de encontrar en una fosa de Ágreda (Soria) los expertos y voluntarios de la Sociedad Aranzadi, dirigidos por el forense Francisco Etxeberria y la antropóloga Lourdes Herrasti. Se hace el silencio. Y es entonces cuando las aludidas, cuatro estudiantes de Medicina de la Universidad del País Vasco (UPV), rompen a llorar. Y con ellas, todos los presentes.Ágreda es austero y monumental. Tranquilo. Saltan corzos por las carreteras. Lo advierten los carteles. Mil desaparecidos durante la Guerra Civil se cuentan en Soria. El cementerio está esquinado, y aquí, en una zona en desuso, se ven los cuatro esqueletos tirados bocabajo, maniatados, liberados ya de la tierra apelmazada durante décadas y mojada por la lluvia del día. Algunos vecinos del pueblo lo repitieron: "Vimos cómo los echaban aquí y cómo los mataban allá arriba, en el paraje de Los Cabezos...". Son Luis Torres (35 años, jornalero), Marcelino Navarro (17, aguacil), Gregorio Torres (alcalde) y Feliciano Lapuente (campesino, de 33). "Que consta fueron asesinados el 19 de octubre de 1936", se lee en el informe preliminar del equipo, que indica además: "Se encuentra presente doña Pilar Pérez, alcaldesa de Torrellas". Y aquí está ella hoy de nuevo. "No es habitual que un cargo municipal se implique tanto", asegura Etxeberria al hilo de la indiferencia política nacional al uso. Nada extraño si se tiene en cuenta que la Ley de la Memoria Histórica (leymemoria.mjusticia.es) data en España de 2007, tan coja que Amnistía Internacional la definió como "alejada del Derecho internacional", pues delega en asociaciones de víctimas una tarea que debía realizar el Estado. Y que Baltasar Garzón, el juez que abrió causa contra los crímenes del franquismo tres décadas después de la muerte del dictador, está inhabilitado desde mayo, como aviso para navegantes. Y ahí anda, en La Haya, en espera.
"Los cuatro de Morella", llaman a estos hombres. Uno es menor, Marcelino. Lo explica el estomatólogo Claudio Albizu al mostrar uno de sus dientes. "Se sabe por esto". Los otros tres deben ser identificados. Irán al laboratorio de la UPV junto a otros muchos en busca de un nombre que se les podrá dar o no: porque no haya ADN para comparar o esté contaminado. En los esqueletos, donde aparecen piezas de metal, han colocado bolas de colores; la mayoría son balas de pistola. Marcelino llevaba gemelos y una moneda de plata. Los muestran. Nadie se lo explica: "Quizá su madre le dijo al salir: 'Hijo, ponte bien por si acaso", comentan los lugareños. Pero se ve que dio igual.
Los familiares cuentan lo que sienten antes de que los cuerpos sean retirados. También es invitado Iván Aparicio, de la Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad, a decir unas palabras. Dice varias: "Se habla de 'muertos de la Guerra Civil', pero estos no son muertos en la guerra, son civiles que no habían cogido un arma en su vida, sacados de sus casas y asesinados. Esto es lo que fue el fascismo en España, un crimen contra la humanidad. Y no puede ser que tengamos que corregir las violaciones de derechos humanos los voluntarios de cuatro asociaciones y los parientes. Esto es un acto de reparación hacia las familias. Pero aún hay que reparar a las víctimas. La legislación internacional vinculante incluye verdad, justicia y reparación. Hay que mostrar la verdad, hay que juzgar a los responsables, y hay que reparar. Sobre juzgar, en algún momento se tendrá que afrontar lo que pasó hace 74 años, pero también lo que pasa hoy con la Ley de la Memoria Histórica, que cumple la función de ley de punto final, y la falta de actuación de las Administraciones de justicia. Aquí tenía que haber un juez levantando un cadáver, esclarecer las señales de violencia, y no es así; así que alguna vez se tendrá que ver en el Tribunal de Derechos Humanos a los responsables de que se perpetúe la inmunidad del franquismo". Y ciertamente, aquí juez no hay ninguno.
El trabajo que realiza este equipo (y otros, valga este de ejemplo) sigue un protocolo científico propio (recogida de información, prospección, exhumación, identificación) a falta de uno oficial que asegura Etxeberria ya está elaborado hace rato porque él mismo ha participado. Pero, sí, se diría que es ceremonia amorosa: excavan con dedicación la tierra, la criban; extraen los restos, los observan y, tras limpiarlos (esqueletos, ropas, zapatos...), los guardan en cajas para luego dotarles de genealogía: esposa, hijos, padres, currículo... Reconstruyen así biografías. Como estas de Ágreda en una fosa más, la penúltima de las 231 abiertas desde hace una década, de las 2.052 que existen, según el Gobierno. Un total de 5.277 personas han sido exhumadas, pero se calcula que los desaparecidos superan los 100.000. Garzón manejó en 2008 un censo elaborado por familiares de 143.353, porque no existe ninguno oficial. Algunas comunidades tienen elaborado ya su mapa de fosas; otras están en ello.
Más de 100.000 biografías. Como la de Bárbara Sebastián Vela, de 70 años, encontrada en Illueca (Zaragoza); la de la maestra María de los Desamparados Blanco, vista por última vez en Lario (León) cuando su hijo Florentino tenía 18 años, y a la que este ha exhumado ahora con noventa y tantos; la de Jerónima Blanco y su hijo Fernando Cabo, de tres años, a los que mataron y enterraron en el huerto de su propia casa en Ponferrada para forzar la vuelta del marido, Isaac Cabo, que les sobrevivió; la docena de enfermeras del hospital psiquiátrico en Valdediós (Asturias); las 15 mujeres y un adolescente de Grazalema (Cádiz); los siete muertos de Fontanosas (Ciudad Real), cuya ubicación desveló una carta anónima dirigida al alcalde por un miembro del pelotón de fusilamiento. O la de Julián Merino, cuya esposa, Teresa Pozo (recién fallecida), quedó sola a los 23, embarazada de siete meses, con dos hijos, represaliada. La única viuda que vivió lo bastante para presenciar en 2005, con 93 años, la exhumación de su marido en Covarrubias (Burgos).
"La dignidad de las víctimas de la represión franquista no se ha perdido nunca", dijo el juez Garzón hace nada. "La dignidad la pierden los que en España no dan una respuesta adecuada a esos hechos". Y añadió algo que todos los implicados en exhumaciones confirman: "Nunca, ni en Chile, ni en Argentina, ni en España, he visto a los familiares de las víctimas pedir venganza. Solo piden justicia, y eso es algo así de sencillo. Y tan complicado, parece ser, a la vez". Nada extraño. Nada que no se haya hecho ya antes. En realidad, como dice la periodista Natalia Junquera en el prólogo del libro reciente Memoria histórica, del CSIC, se podría decir que la memoria histórica la inventó Franco: "Fue él el primero en pedir censos de desaparecidos, en encargar a expertos un protocolo de exhumaciones y, hasta ahora, el único que preservó por ley las fosas comunes para que no se construyera sobre ellas. Múltiples órdenes en el BOE dan cuenta de su afán por honrar a las víctimas. A las suyas". Y hasta desplazó restos de republicanos al panteón de El Escorial cuando los suyos no le alcanzaron para llenarlo (la gran tumba pendiente).
Desde siempre hubo familiares que quisieron recuperar a sus seres queridos para darles sepultura, el acto que cierra el círculo y es primordial para muchos. Algunos lo intentaron por sí solos, con pico y pala por así decir, pero se dieron cuenta de que no era modo. Porque en la mayoría de las fosas se encuentran varios o muchos; fosas comunes se llaman por algo. Por eso juntos yacían 125 en la de Valdenoceda (Burgos), 80 en la de Magallón (Zaragoza), más de 300 en la del monasterio de Uclés (Cuenca), 2.840 en la del cementerio de San Rafael (Málaga)... ¿Y cómo saber quién es quién? La tarea de poner nombre y apellido a los desaparecidos en España tiene mucho que ver con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH, www.memoriahistorica.org). Esta nació al calor de lo sucedido en 2000 en la cuneta de la carretera N-536 en Priaranza del Bierzo (León), cuando se abrió una fosa por vez primera con método científico. En ella se encontraba Emilio Silva Faba.
"A mí fue mi abuelo quien me enseñó a hablar. Aun muerto. Porque hasta el día que lo encontramos en Priaranza nunca fui capaz de hablar en público, ni levantar el dedo siquiera en la universidad para no significarme, tal era el miedo en mi familia". Emilio Silva nieto (presidente de la ARMH) lo confiesa en su casa en Madrid, mientras Emilio Silva padre, 84 años, manos delgadas y piel transparente, asiente. Hablan de aquel hombre que les dio la vida, cosmopolita, que a principios del siglo XX residió en EE UU y Argentina, regresó un día a su pueblo natal para papeleos y allí se quedó para siempre tras conocer a Modesta Santín, con la que tuvo seis hijos. Pusieron tienda en Villafranca del Bierzo, al estilo almacén de coloniales, La Preferida se llamaba. De ella nos dirá luego Felisa Rubio, testigo de aquel tiempo y amiga de la familia, tumbada en su cama en Triacastela (Lugo) por el peso de sus 87 años, que vendía "las mejores aceitunas de la comarca y muchas alpargatas; era una casa con corredor hacia el río, allí jugábamos". Emilio Silva hijo enseña una foto en la que aparece él con una pancarta reivindicando un centro escolar. Al fondo se ve La Preferida, en la esquina del viaducto donde hoy se levanta una casa moderna.
"Mi padre era azañista, se significó mucho, en Villafranca había mucho convento... Recuerdo el día en que empezó la guerra, y cómo los falangistas nos quitaban productos de la tienda; aquí tengo los recibos, mira. Mi padre sabía que su vida valía lo que la mercancía; cuando se terminó, se acabó". Su desaparición le marcó. "Me hinché a llorar, lo que me ha cambiado la vida, pensaba. Mi madre quedó rota, yo era el mayor, 10 años, trabajé hasta de pastor". Aun así, consiguió burlar al destino y tener la vida viajera que su padre habría querido. Emilio nieto añade: "Mi abuela murió cuando yo tenía 32. Siempre me sentí atraído por la figura del abuelo, pero nunca la oí hablar de él, y lo intenté". Hasta que tomó una decisión: "Que dejara de ser un relato familiar. Sus restos estaban en un lugar que yo desconocía. Pero estaba dispuesto a cambiar el final de su historia".
Lo que sucedió luego lo saben bien los implicados: Julio Vidal, Paco Etxeberria, Daniel Fernández, Santiago Macías... Vidal, arqueólogo de León, hombre de gran preparación, muy viajado, que se define a sí mismo como "pesimista político", y su esposa, la antropóloga María Encina Prada, se pusieron a su disposición desde el minuto uno. "Corre, corre, que por aquí hay muertos', siempre oí de niño esa frase de mi hermana al pasar por un lado de la carretera. Mi madre era de Priaranza, y lo de la fosa era cercano a mí, a mis vacaciones... A raíz de un artículo en prensa de Emilio Silva en 2000 nos enteramos que quería recuperar el cuerpo de su abuelo. Nos ofrecimos a colaborar aplicando la metodología arqueológica y de la antropología forense... Contacté con Etxeberria, que no tardó ni dos segundos en plantarse aquí. Se formó un pequeño equipo, el Ayuntamiento prestó la excavadora". Se pusieron a ello. Los lugareños sabían del lugar. "Pero sucede que las referencias espaciales y el paisaje cambian, así que no fue hasta el tercer fin de semana, ya desesperados creyendo que los cubría la carretera, cuando aparecieron restos de un zapato con pie". Fue un impacto. Esos muertos eran casi leyenda. En ese instante pasaron a ser pura verdad.
Como lo serán seguramente los tres maquis cuya fosa andaba localizando Etxeberria en Ezcurra (Navarra), un valle hermosísimo, hace una semana a petición de la Asociación Navarra de Familiares. En Navarra hubo 3.500 víctimas aun sin guerra. Ángel Mariezcurrena, oriundo, lleva años soñando con destapar el suceso del que él supo por su padre. El propietario del terreno lo confirmó: "Fue una emboscada y los mataron". Ese rincón era antaño zona de paso de los guerrilleros escondidos en Francia. "Ahora habrá que asegurar con el georradar", dice el forense. Y allí sucedió que en el bar del pueblo los lugareños ampliaron detalles. "Antes eso era imposible", cuenta Etxeberria, "en 10 años la gente ha perdido el miedo a hablar". Un grupo de estudiantes alemanes está presente; realizan sus tesis sobre el fascismo. Han pasado ya por Gernika, van a la zona del Ebro, quisieron saber de fosas. "No entendemos que esto esté ocurriendo ahora y no antes". Él responde: "Hay quien no quiere que se sepa nada, incluidos partidos con conciencia de izquierda, y hasta nos acusan de destruir pruebas. Pero esto es justo lo contrario. Un lugar como este pasa de ser anónimo para convertirse en una prueba histórica. Antes de Navidad estará abierto y será un hecho". Mariezcurrena no puede dormir pensando que alguien abra la tierra por su cuenta. "Hace años alguien habría excavado, pero ahora ya no, basta pedir permiso, de prospección y exhumación se llama. Navarra, por ejemplo, nunca los negó, pero en otras comunidades... bueno, según qué zonas".
"La fosa de Priaranza tardó en aparecer, lo cual fue positivo porque se empezó a correr la voz, a venir gente, incluso de derechas, a ayudar; otros, a preguntar, a ver si ellos también podían buscar a los suyos", rememora el entonces alcalde de la localidad y ahora concejal socialista Daniel Fernández, que colaboró sin dudarlo ("a una persona que busca a su padre no hay que mirarle filiación"), subiendo las calles de Priaranza. "El dueño de la finca sabía lo que había, no puso el terreno en producción nunca, plantó nogales y esperó. Luego nos lo cedió". Allí estaban los 13 hombres asesinados el 16 de octubre de 1936, la mayoría con dos tiros en la nuca. Como deseaba, Emilio sacó a su abuelo, y este se convirtió en el primer represaliado de la guerra identificado genéticamente. Lo llevó a Pereje, su pueblo natal, en el Camino de Santiago, a un bucólico cementerio en la ladera de un monte ante el que cruzan los peregrinos. Allí en el panteón se lee su nombre completo por expreso deseo de su viuda, como si ella siempre hubiera sabido que iba a regresar.
Del grupo, no todos fueron identificados, algunos nunca reclamados. "Eso es tremendo, vidas en suspenso". Juntos yacen en un nicho del cementerio de Villalibre de la Jurisdicción bajo una placa: "A la memoria de todos aquellos que lucharon y dieron sus vidas por la democracia y la libertad". El ex alcalde puntualiza: "Ni luchar pudieron, si los mataron en octubre". Las historias que se cuentan en la comarca de El Bierzo son infinitas. La guerra está aún presente. Y la posguerra, aún más, "mucho hambre y mucho maqui; vete al Campo de las Danzas y verás", sugiere una de las mujeres con zuecos mientras trabaja la huerta en esta tierra vigorosa. Los hombres se agolpan a la hora del café en el bar Inés, y también cuentan. Antonio Fierro, por ejemplo: "Los vi muertos en la cuneta, los niños bajamos a mirar". No le impresionó. "Estábamos hechos a todo..., así eran esos tiempos".
Santiago Macías, vicepresidente de la ARMH, 38 años, oriundo, llevaba desde los noventa reivindicando a los desaparecidos, interesado por los guerrilleros que abundaron en Castilla y León (de los que ha escrito). "Pero no es lo mismo organizar un homenaje que tener una fosa delante, la presencia física de los desaparecidos cambió completamente la historia, las evidencias transforman todo", dice pisando hoy la acera de la N-536. "Emilio tenía un interés particular, y yo, general; coincidimos, y ahí nació la ARMH", aclara. Su laboratorio se encuentra en Ponferrada, en una sala cedida por la Universidad de León. Es sobria, llena de fichas con el título "desapariciones forzadas", cajas con restos humanos y prendas, informes para mandar a Presidencia a efectos de cuentas, recortes de prensa, una pizarra con fosas pendientes de abrir (la de Candeleda, en Ávila, quizá lo esté ya, dirigida por los forenses José Luis Prieto o Roxana Ferllini). Por las paredes cuelgan viñetas. Destaca una en la que una silueta del Rey dice: "La ley dice que cada vez que se encuentra un cadáver debe presentarse un juez para su levantamiento". Y otra de Franco responde: "Es al revés. Primero hicimos el levantamiento y luego escondimos los cadáveres".
Aquí trabajan René, Marco, Nuria, Aníbal, parientes de desaparecidos o profesionales de antropología o arqueología. Hablan de la entrega de restos a la familia como momento clave: "Es una ceremonia civil, se convoca a parientes y autoridades. En Carajal de Campos, por ejemplo, con alcalde del PP, el acto se realizó con normalidad. Otras veces los políticos no quieren saber, dicen que desean ser neutrales, y yo digo, ¿neutrales ante quién?". El arqueólogo Julio Vidal ya antes de Priaranza había intentado hacer informe de fosas existentes, "pero la Junta de Castilla y León nunca quiso saber nada. Se trataba de concebir esas intervenciones como de Patrimonio, en lugar de 70.000 años, de 70 años atrás, porque el pasado nos importa a todos y todo". La Administración debe implicarse, dice. "Pero no quisieron; para mí fue una frustración, son tus ciudadanos, es asunto democrático...". Cree que las exhumaciones no deben hacerse por altruismo. Para él, las fosas deben ser catalogadas, protegidas, ser monumentos "contra la intolerancia y la barbarie".
Tras la fosa de Priaranza, el movimiento de reivindicación de los desaparecidos se convirtió en una suerte de marea empujada por la generación de nietos y por la apertura de una fosa tras otra. Adquirió notoriedad. Tiene picos, cuentan en la AHRM: el intento frustrado de encontrar a Lorca en Alfacar (Granada), lo de Garzón, cuando los muertos hallados son muchos... El interés internacional y de investigadores fue y es inmenso. Como las invitaciones a participar en congresos, conferencias, libros. Y los voluntarios de todo el mundo: "Solo tenemos eso, capital humano, unos 400 voluntarios. La asociación no tiene ni sede, cuenta con una subvención de 48.000 euros, nos ayuda la gente con su trabajo, los mismos familiares dando de comer al equipo o alojándolo. Hemos exhumado unas 1.600 personas, otras tantas están reclamadas".
Ellos y el resto de organizaciones (bien Foro de la Memoria, Federación de Foros de la Memoria, agrupaciones de asociaciones de víctimas o familias que actúan por su cuenta) consiguen sacar adelante lo que el Estado no saca. Con su trabajo rehacen un pedazo de la amnesia que España ha tenido durante siete décadas, dicen muchos. Pero Santos Juliá, en su libro Hoy no es ayer, asegura que no es tal, sino que fue puro pacto: "Guardar los cadáveres de uno y otro para que no se interpongan en el camino de la democracia". Y señala dos circunstancias hoy que lo alteran: la aparición en la escena pública de una nueva generación que no guarda recuerdo personal del régimen de Franco y la llegada de la derecha al poder.
"En Priaranza no éramos conscientes del desarrollo e impacto que iba a tener nuestro trabajo. E incluso a pesar de la frustración de muchas familias que opinan que no se hace nada, creo que se ha avanzado mucho. Hasta gente del PP nos ha dicho: 'Es lo menos que se puede hacer'. Sí, sé que aún es insuficiente. Pero nos quejamos de que el Gobierno no hace esto, lo otro... sí, pero también hay que preguntarse: '¿Y tu universidad y tus estudiantes?, ¿dónde están los intelectuales que deberían hablar de esto sin parar? Vivimos aún con la impronta de un tiempo preconstitucional", dice Etxeberria en su laboratorio de la UPV, que destila el estilo funcional de los edificios docentes. Nada destacado salvo que está repleto de secretos, que él sabe manejar. Muchas cajas de cartón y plástico que lucen los nombres en colores de lugares llenos de muerte: La Predaja, Villalba de Duero, Milagros... Y números por todas partes: individuo número uno, dos, tres... Además de huesos, hay balas, casquillos, monedas... Enseña los restos de un cuerpo completo y no pierde oportunidad: "Por aquí entró la bala, por allá salió, este tenía ya una patología...". Donde puede, él enseña. Es siempre el centro, por ser puro hombre enciclopédico e incansable, acorde con esa Sociedad de Ciencias para la que trabaja (a la que el Gobierno vasco asignó ocuparse de las exhumaciones; existen ayudas desde 2003 en el País Vasco). Etxeberria también forma parte del equipo de investigación del CSIC que, bajo la dirección del antropólogo imprescindible Francisco Ferrándiz, acaba de publicar un balance sobre el impacto sociopolítico de esta década de exhumaciones (politicasdelamemoria.org) y participa en un proyecto para Presidencia titulado Base de datos de gestión documental de las exhumaciones realizadas en España. "Aspiro a que podamos saber, por ejemplo, personas muertas por disparo, tantas".
Calavera en mano, confiesa que en las fosas también tiene sus momentos: "Cuando terminas de limpiar y dices a la familia: 'La fosa es vuestra', y bajan... uff, gran emoción. O se les dice: 'El numero tres es tu padre', y ellos: 'Mi padre son todos". Hasta tiene sus ritos Etxeberria. "Me quedo con una piedra de cada fosa. Pienso: 'Si tapó el crimen, tantas piedras, tantos lugares liberados". ¿Abrió fosas franquistas? "Sí, dos, en Camuñas (Toledo) y en Villasana de Mena (Burgos)". ¿Y? "Yo soy forense, no pregunto, víctimas son víctimas". Luego enseña los informes, uno tras otro, de distintas tumbas, con las medidas físicas de los enterrados, datos de posiciones, mil detalles de vidas perdidas. "Los de ahora son más completos, más ilustrativos, la fotografía digital abarata mucho los costes, basta un ordenador".
En su propia casa tiene Etxeberria un equipo multidiciplinar completo: trabaja con su esposa, Lourdes Herrasti, codo con codo. Y también con su hija Igone, que se encarga de lo audiovisual. Ella, crecida al calor de las fosas, representa algo así como el paradigma del voluntario joven. Hija única, tenía dos meses cuando pisó una excavación. "Para mis compañeros de Medicina, hablar de 1936 no representa mucho, pero para mí, sí. Creo que se ha esperado demasiado, lamentablemente, ya no se podrán devolver los restos a todos con ADN demostrado, pero sí se puede reconstruir sus historias. Me impacta ver la emoción de las familias, cómo rozan de repente un hueso y dicen: 'Ya, no necesitamos más'. Es especial. Sí que me gustaría que esto terminara. Pero si es solo por callar bocas, no. Hay que hacerlo despacio, curar esa herida, no se trata de sacar los huesos y ya. Hay que informar, hablar con los familiares, escucharlos, darles tiempo para que cuenten y reparen mientras se extraen los huesos. Para muchos es una liberación. ¿Si me imagino que sucediera una guerra así hoy? Uf, supongo que esto que hacemos debe servir para que ya no ocurra nunca más".
Iván Aparicio, en Ágreda, allá donde saltan corzos por la carretera, lo tiene también claro: "El fundamento de todo esto es sencillo: si permitimos que quede impune una barbaridad como aquella, volverá a suceder". Pero quizá quien mejor lo expresó fue una señora mayor un día a pie de fosa: "Si no los hubieran metido, ahora no los tendríamos que sacar".
Fuente: El País Semanal
Autor: LOLA HUETE MACHADO
Fotografías: SOFÍA MORO
Fecha: 14/11/2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
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