
Los restos óseos forman parte de una primera unidad de excavación y se encuentran a 80 centímetros de profundidad junto a una ofrenda, que sería un animal pequeño.
El arqueólogo, que lleva a cabo un doctorado en la Universidad Santa Bárbara de California, dijo que el niño podría estar asociado con la construcción de los muros del santuario y que a un lado se puede observar los huesos de una llama o un perrito.
Se trataría de un antiguo poblador huanca o inca. Con los análisis respectivos se podrá saber el origen y la fecha en que murió el niño.
Al ser consultado si se pueden hallar nuevas cosas dijo que "una regla de arqueología es que uno no sabe lo que encontrará; por el momento pensamos que vamos a encontrar muchos muertos o quizá ninguno, es imposible saber pero el trabajo va a continuar".
Dejó entrever que hace muchos años atrás se hicieron excavaciones pero no se conoce qué personas laboraron porque no dejaron información.
Fuente: Made in Perú
Fecha: 14/10/2009
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