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La arqueología nos permite acercarnos a esos otros escenarios siniestros de la represión. Así, en una intervención arqueológica reciente en el castillo de San Felipe (Ferrol), que ha coordinadado Rebeca Blanco Rotea (IEGPS-CSIC), han aparecido trazas de esos otros elementos del calvario por el que pasaron muchos represaliados.
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Durante la intervención coordinada por Rebeca Blanco se documentaron múltiples impactos de bala en los muros que flanquean el foso del castillo - conocido como Foso de los Fusilamientos. Es más, al realizar sondeos en el foso se localizaron varios proyectiles y casquillos que dan testimonio del terrible uso al que se destinó este espacio durante la Guerra Civil.
Sondeo arqueológico en el Foso de los Fusilamientos en el que se localizaron varias balas y casquillos. Al fondo, muro impactado por proyectiles.
Proyectiles de 7 mm del Foso de los Fusilamientos - iguales a los que hemos encontrado en nuestra trinchera, pero empleados para asesinar a gente indefensa. En las guerras civiles se difumina la diferencia entre combatientes y no combatientes.
Los restos de proyectiles e impactos, cuidadosamente documentados, ofrecen un testimonio tangible y escalofriante de la brutal represión franquista en la provincia de A Coruña - una provincia en la que no hubo oposición armada a la sublevación. Sólo en Ferrol se asesinó a 710 personas entre 1936 y 1939.
Además de fosas comunes y campos de batalla, la arqueología de la Guerra Civil debería también analizar las trazas sutiles del horror que se conservan en las tapias de los cementerios y los patios de las cárceles.
Fuente: Blog GC en la UCM
Fecha: 18/09/2009
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